Archive for April, 2010

Las Valquirias

Las Valquirias

Las Valquirias

Las Valquirias son deidades menores de la mitología escandinava. Representadas como hermosas doncellas guerreras, las Valquirias deciden la suerte de las batallas. Y la vida o la muerte de los guerreros.

Su padre, el dios Odín, las envía al campo de batalla. Las Valquirias lo sobrevuelan señalando a los que partirán con ellas. No hay escapatoria posible: los señalados terminarán el día en el Vingólf, el palacio habitado por las Valquirias. Allí, las muchachas curarán sus heridas y los deleitarán con su belleza. Les ofrecerán también hidromiel para beber y toda clase de manjares. Es tarea de las Valquirias que nada les falte durante su estadía en Vingólf. Ya repuestos, los guerreros pasarán al Valhalla, la mítica fortaleza que la mitología nórdica destina a los caídos en la batalla. En este lugar pasarán la eternidad a la espera del llamado de Odín, que los necesitará a su lado cuando llegue la hora del Ragnarök, la batalla del fin del mundo.

Según las representaciones más modernas, las Valquirias montan hermosos caballos alados. En los poemas épicos más antiguos, sin embargo, se llama al lobo “caballo de Valquiria”. Muchos estudiosos lo mencionan como una posible pista sobre el origen del mito: la imagen de lobos hambrientos y cuervos sobrevolando el campo de batalla y señalando a los que habrán de morir ese día. Pero ya sea que monten pegasos o lobos hambrientos, las Valquirias visten cota de mallas, escudo yelmo. Por debajo de su armadura se adivina un potente resplandor celeste. Es por eso que en la mitología escandinava, las auroras boreales, o “luces del norte”  son atribuídas al vuelo de las Valquirias.

De las aproximadamente 10 Valquirias principales, cuyos nombres se mencionan una y otra vez en mitos y poemas épicos, es Brunhild o Brunilda la más famosa. A tal punto, que  Richard Wagner la tomó como protagonista de su célebre ópera “El Anillo de los Nibelungos”. En dicha obra, la imaginación romántica de Wagner hace sufrir a Brunilda por el amor que en ella despierta el guerrero Sigfrido. Pero en los poemas épicos, las Valquirias no parecen sentir atracción alguna por los guerreros que cuidan y acompañan.

La mayoría de los mitos nórdicos señalan a la diosa Freya como la comandante de las Valquirias.

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La leyenda de Eneas

El Viaje de Eneas

El Viaje de Eneas

El héroe troyano Eneas era hijo de un hombre y una diosa. Cuentan que su padre, Anquises, primo del rey de Troya, se encontraba pastoreando su ganado cuando Afrodita, diosa del amor, se enamoró perdidamente de él. Afrodita se entregó a Anquises allí mismo, en el prado, y concibieron un hijo: Eneas. La diosa confió la primera educación del niño  a las ninfas del bosque y al centauro Quirón. Pero prometió a Anquises entregarlo a su cuidado cuando cumpliera los 5 años. Anquises, por su parte, juró no revelar nunca el nombre de la madre de su pequeño. No cumplió, y un rayo vengador lo dejó rengo para siempre.

Durante la Guerra de Troya Eneas se convirtió en el más heroico defensor de su ciudad, después de Héctor. Al caer Troya en manos de los griegos, Eneas se aprestó a morir peleando. Pero su madre Afrodita se apareció ante él y le reveló que su destino era otro. Debía, por lo tanto, escapar. Eneas huyó por mar, ayudado por su madre, acompañado por su esposa y su hijo, Ascanio. Por el camino quedaría viudo.

Su primera escala fue en Cartago, donde la reina Dido se enamoró de él. Eneas decidió quedarse junto a ella, pero el dios Hermes le ordenó partir: no era allí donde cumpliría su destino. Eneas dejó entonces Cartago y Dido, enloquecida de dolor, se suicidó. Durante sus aventuras posteriores, Eneas llegó incluso a descender a los infiernos. Allí se encontró con el espectro de Dido, y quiso explicarle sus razones. Pero ella se negó a perdonarlo.

Tras un largo viaje cuyas aventuras relata Virgilio en su famosa Eneida, el héroe troyano llegó a la costa del Lacio, en la península itálica. Allí gobernaba el rey Latino. Sobre su hija, Lavinia, pesaba una profecía: no debía casarse hasta que no llegara de muy lejos el extranjero que le estaba destinado. Fue por eso que la llegada de Eneas enfureció a Turno, el ambicioso primo y pretendiente de la muchacha. Turno se alió entonces al rey de los etruscos para hacerse con las tierras de Latino. Eneas encabezó la resistencia. Tras algunas sangrientas batallas, Turno fue derrotado. Eneas se casó entonces con Lavinia y tuvo con ella un hijo, Silvio. Su destino se cumpliría finalmente cuando dos de sus descendientes en el Lacio, Rómulo y Remo, cumplieran a la vez el suyo: fundar la mítica ciudad de Roma.

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Ukamar Zupay

Repercusiones de los eventos en el cerro Macón

Repercusiones de los eventos en el cerro Macón

Ukamar Zupay significa “diablo de las peñas”. Y así fue bautizada por los Kollas, habitantes del norte argentino, una extraña criatura que nada tiene que envidiarle al célebre Yeti del Tíbet. Dicen que tiene figura de hombre, aunque cubierto de pelos, y que su cabeza es curiosamente puntiaguda. Diferentes versiones coinciden en que emite agudos chillidos. Aunque algunas veces es capaz de proferir gritos aterradoramente humanos.

En julio del año 1956, el geólogo polaco Claudio Level Spitch realizaba trabajos de campo en el cerro Macón, en la desolada región de Tolar Grande, en Salta. A 5700 metros de altura, Spitch descubrió las inquietantes huellas de un ser bípedo. Según el científico, estas huellas excedían toda posibilidad humana, ya que superaban los 40 centímetros de largo.

Días después de que Spitch hiciera público su relato a través del diario salteño El Tribuno, el arriero Ernesto Salitonlay tuvo un encuentro muy extraño. Según la denuncia presentada por el hombre en el destacamento policial de Quebrada de Agua Chuya, se había topado en una hondonada con un extraño ser cubierto, ágil como un mono y cubierto de espeso pelaje. La criatura, al verlo, comenzó a proferir gritos tan agudos que los animales del arriero comenzaron a desbandarse, aterrorizados. El hombre declaró entonces haberle disparado con su escopeta, poniéndolo en fuga, aunque la bala no consiguió alcanzarlo.

Poco después, en agosto de ese mismo año, una tormenta de nieve forzó al minero Benigno Hoyo a pasar la noche en una cueva de la zona de Quitillipi. Grande fue su sorpresa al descubrir el interior de la caverna ya ocupado por un robusto ser cubierto de abundante pelo. El minero disparó en la oscuridad y por los lamentos que oyó a continuación, creyó haber acertado. Sin embargo, nada más supo de la extraña aparición. Según Hoyo, la criatura tenía un tamaño similar al de un oso.

Pero no hay osos ni monos en Tolar Grande. Ni en toda la región andina. En la actualidad, Ukamar Zupay, que camina como un hombre pero corre como un oso, parece haber desaparecido. Nadie recuerda haberlo visto en años, y ya no aparecen en la zona pájaros malheridos, nidos saqueados ni cadáveres de cabras destrozadas.

Pero todavía hay quien dice oír algunas veces, cuando cae el sol, gritos que bajan de la puna desolada. Gritos aterradoramente humanos.

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Las Nornas

Las Nornas

Las Nornas

Las nornas son dísir –plural de “dis”-, espíritus femeninos de la mitología escandinava. No son diosas, pero el destino de hombres y dioses pasa por sus manos. En algunos poemas épicos se habla de una gran cantidad de nornas, que habitan en los bosques y están asociadas cada una  al destino de una persona en particular. Las tres nornas principales, sin embargo, las que aparecen en todos los relatos míticos, viven en el centro del cosmos, bajo las raíces del gran fresno Yggdrasil, y se ocupan de regarlo y abonarlo para que jamás se seque. Pero su labor principal es otra. Día tras día, las nornas tejen infatigables en sus telares. Cada uno de los hilos que entrelazan en sus tapices es la vida de un hombre. La longitud del hilo indica si se trata de una vida larga o corta. Cada vez que las nornas, al tejer, cortan un hilo, la vida de una persona llega a su fin.

Las nornas son las encargadas de que se cumpla el destino.

Urd es la norna de lo que ha ocurrido. Verdandi, la del presente. Skuld, la más joven, es la norna de lo que debe ocurrir: el destino. Por eso, Skuld acompaña a veces a las Valquirias durante las batallas, y decide qué guerreros deben morir ese día. Y los escolta luego junto a ellas hasta el Valhalla, la morada final de los guerreros.

En algunos relatos míticos, las tres nornas representan el pasado, el presente y el futuro, al mismo tiempo, ya que estos tres momentos se han entrelazado de tal manera en sus tapices que ya ni ellas mismas son capaces de distinguirlos y separarlos.

Para la mitología escandinava, ni siquiera los inmortales son eternos: todo acabará algún día. Por eso, los dioses tienen sus propios tapices, en los que las nornas entretejen pacientemente la trama de sus destinos. Pese a los intentos de las divinidades, las nornas jamás les permiten verlos.

Las nornas emplean en sus tapices hilos comunes para tejer el destino de los simples mortales, e hilos de oro para las vidas extraordinarias de los héroes.

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El Can Cerbero

 EL Can Cerbero

EL Can Cerbero

En la mitología griega, Cerbero era el monstruoso perro que custodiaba la entrada del Hades, el reino de los muertos. Tenía tres cabezas (en algunos mitos cincuenta o cien) y una serpiente en lugar de cola. Miles de serpientes más brotaban de su lomo.

Feroz, Cerbero impedía a los muertos regresar a la tierra y a los vivos entrar al Hades. Sin embargo, varias veces resultó derrotado. Orfeo, por ejemplo, se valió de su maravilloso canto y de la dulce música de su lira para calmarlo y adormecerlo. Así pudo entrar al Hades para rescatar a su amada Eurídice.

El dios Hermes también logró dormirlo dándole a beber agua del Leteo, uno de los ríos del Hades que tenía fama de borrar la memoria de quien bebiese de él. Menos poética, la mitología romana refiere que tanto Eneas como Psique lograron ingresar al Hades tras dormir a Cerbero con tortas de miel que contenían drogas.

Heracles (o Hércules), en cambio, no sólo logró burlar la vigilancia de Cerbero: también consiguió capturarlo. Se había encomendado al héroe la misión de apresarlo como último de sus célebres doce trabajos. Según algunas versiones, a Heracles sólo se le dificultó entrar al Hades, ya que una vez allí, el dios que lo regía, del mismo nombre, accedió a entregarle a su perro siempre que prometiese no hacer daño al animal.

Según otras, en cambio, Heracles debe luchar con Hades para llevarse a Cerbero, y lo derrota traspasándolo con una flecha. Sobre lo que pasó después, también hay versiones distintas. Algunas dicen que Heracles peleó fieramente con Cerbero para sacarlo a la superficie, y que debió arrastrarlo a través de toda Aquerusia, la cueva que atravesaba el Hades. Otras versiones señalan que Heracles trató con cariño al animal por vez primera y que Cerbero, entonces, lo acompañó dócilmente.

Cerbero era, como todos los monstruos de la mitología griega, hijo de Tifón y Equidna. Tifón, el dios huracán que lanzaba llamas por la boca, y Equidna, la bella mujer de cuerpo de serpiente, tenían además, otro hijo perro: Ortro, un can de dos cabezas que fue muerto por Heracles.

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Thor, el dios del trueno

Thor

Thor

Thor es un dios compartido por las mitologías nórdica y germánica. Habitualmente se lo presenta como el dios del trueno, pero también tenía influencia sobre la protección de las cosechas, la suerte de las batallas y los viajes, la justicia y el clima.

Para las tribus germánicas era el dios principal y más venerado, y son numerosas las leyendas que narran sus hazañas. En las Eddas, recopilaciones medievales de los mitos nórdicos, Thor cumple habitualmente el papel de protector del Midgard, el mundo de los hombres.

Su arma era el martillo arrojadizo, y era habitual que sus adoradores realizaran pequeñas réplicas que les sirvieran como amuleto protector. Durante el proceso de cristianización de la península escandinava, estos amuletos adquirieron un nuevo significado al convertirse en símbolos de la rebeldía y resistencia paganas.

Thor es el hijo del dios mayor Odín, y su madre es la personificación de la tierra. Tiene una hija y un hijastro de su esposa, Sif, otro hijo de la gigante Járnsaxa y un hijo, personificación de la ira, de madre desconocida.

Considerado el patrón de la ley, se lo suele relacionar  con las runas y las ceremonias de consagración y muchos poemas exaltan sus habilidades mágicas y su gran sabiduría. Se canta que es capaz de cambiar de tamaño y forma y que los truenos y relámpagos que envía durante las tormentas hacen madurar los cultivos.  Habitualmente se lo representa como un gran guerrero capaz de derrotar un ejército de gigantes con la sola ayuda de Mjolnir, el martillo que jamás falla su blanco.

Sin embargo, Thor no representa la búsqueda de gloria en el campo de batalla, sino que cumple allí una función eminentemente protectora. De allí que fuera adorado principalmente por artesanos y campesinos.

Thor vive en el Asgard, la morada de los dioses, en Bilskirnir, el palacio más grande de todos. Allí, en las 540 habitaciones que comparte con su esposa Sif y sus hijos, recibe a los esclavos y campesinos muertos. El dios viaja en un carro tirado por dos machos cabríos a los que puede cocinar y luego revivir a voluntad con un toque de su martillo. El carro resquebraja las montañas y arrasa las tierras por las que pasa.

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El mito de Leto

Leto

Leto

En la mitología griega Leto, hija de los titanes Febe y Ceo, es venerada junto a su hermana Asteria como diosa de la noche. Pero Leto es también célebre por haber dado a Zeus dos hijos, nada menos que los mellizos Apolo y Artemisa. Y también por los terribles sufrimientos que su aventura con el padre de los dioses le ocasionó.

Cuentan que Zeus se había interesado primero por Asteria, hermana de Leto. Ante el rechazo de la muchacha, comenzó a perseguirla hasta que ella, desesperada, se convirtió en codorniz para escapar de él y se arrojó al mar, donde se transformó en la isla flotante de Ortigia. Zeus se interesó entonces por Leto, quien le entregó su amor y engendró así a los mellizos Artemisa y Apolo. Pero Hera, la esposa de Zeus, loca de celos, prohibió que se le diera refugio para el parto, por lo que la pobre Leto vagó desesperada hasta ser acogida por Ortigia, la isla que fuera su hermana.

Pero Hera va fue allá y pidió a su hija Llitía, diosa de los nacimientos, que impidiera el parto. Leto sufrió entonces durante nueve horribles días hasta que finalmente los otros dioses, conmovidos por su suplicio, hicieron que Artemisa naciera y alcanzara rápidamente la edad adulta para ayudar a su madre en el alumbramiento de su hermano Apolo. Artemisa quedó tan impresionada por el sufrimiento de su madre que decidió permanecer virgen por siempre.

Pero el calvario de Leto no finalizó tras el parto. La rencorosa Hera, furiosa, envió a la serpiente Pitón a la isla para acabar con la pequeña familia. Los dioses, sin embargo, los protegieron nuevamente, haciendo que Apolo alcanzara la madurez en sólo cuatro días y pudiese matar a la serpiente.

Convertidos ambos en adultos, Apolo y Artemisa se transformaron en los protectores de su madre, que no sólo nunca dejó de  sufrir la persecución de Hera, sino que fue atacada por el gigante Ticio, que intentaba violarla. Apolo y Artemisa mataron al gigante y también a trece de los catorce hijos de la desdichada Níobe, que se había burlado de Leto por su escasa descendencia.

La isla errante de Ortigia, en premio por haber acogido a Leto durante el parto, fue fijada al fondo del mar por cuatro columnas blancas y convertida en la isla de Delos, morada del principal templo en honor a Apolo.

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La Salamanca

La Salamanca

La Salamanca

Se dice que en la ciudad de Salamanca, en España, hay una cueva donde el diablo mismo da lecciones de hechicería. Ya Cervantes habla de ella en su comedia La Cueva de Salamanca.  Con la Conquista, la leyenda de la cueva llegó a Sudamérica y se instaló en el sur de Brasil, en Chile y en el norte de Argentina. Pero fue allí, más precisamente en la provincia de Santiago del Estero, donde adquirió mayor riqueza y fantasía.

Para los santiagueños, la Salamanca es la cueva donde Supay, el diablo, vive con su corte de brujas, duendes y demonios. Está ubicada en lo más espeso del monte, y su entrada es vigilada por animales feroces. Cuentan que quien llega allí pierde por completo el sentido de la orientación. Si es valiente, puede elegir enfrentarse a las pruebas que Supay le prepara, y si las supera, quedarse en la cueva hasta dominar las artes oscuras. Allí podrá aprender, si lo desea, a curar y a comprender el lenguaje de los animales. O a convocar a las fuerzas del mal en terribles hechizos capaces de hacer mucho daño.

Desde el anochecer hasta que llega el alba hay fiesta, baile, risas y música en la Salamanca, pero la alegría es sólo para los de adentro: si algún caminante tiene la desdicha de pasar cerca y oír la música que de allí sale, queda condenado a una vida de sufrimiento.  Quien pasa por allí durante el día, debe llevar un rosario a mano, para conjurar la tentación de entrar y perderse para siempre. Los que han bajado a la cueva se reconocen porque no proyectan sombra.

Supay abandona muy pocas veces la Salamanca. Para hacerlo, toma la forma de un gaucho joven y apuesto, vestido lujosamente, y montado en un imponente caballo negro. Esta apariencia atractiva le sirve para perder almas inocentes. Sobre todo, de hermosas muchachas.

Cuentan en Santiago que Supay gusta de los músicos. Y que muchos de los artistas más famosos de esa tierra han hecho un pacto con él para obtener talento, éxito y riquezas. Supay les concede todo lo que piden. Quienes han estado en la Salamanca, dicen, se destacan por su talento para el baile, el canto y la música, y aunque no duerman, jamás se los verá cansados.

Pero el precio, claro, siempre resulta demasiado alto.

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El ovni de Arroyo Leyes

Marca del Ovni

Marca del Ovni

Arroyo Leyes es una pequeña localidad de quintas en la provincia argentina de Santa Fe. Apenas si tiene dos mil habitantes. Nunca pasa nada en Arroyo Leyes. Pero a fines de enero del año 2009, el tranquilo pueblito acaparó toda la atención de la prensa. La razón: un ovni.

Cuentan Néstor Rivoira y su esposa, Sara Fernández, que la madrugada del 14 de enero de 2009 los despertó un fuerte estruendo. Según Néstor, similar al que haría un lanzallamas. Asustados, intentaron levantarse de la cama, pero algo los retenía, allí, sin poder moverse. Dicen que oyeron ladrar en el patio a sus 8 perros, pero que extrañamente, ninguno se animó a saltar la reja e internarse en el campo, como suelen hacer ante la presencia de algún animal salvaje. Y que los estruendos se sucedieron uno tras otro hasta que, finalmente, se calmaron.

Rivoira y Fernández no notaron nada extraño en la casa al levantarse a la mañana siguiente. Pero el viernes 16, dos días más tarde, encontraron en su campo, a la orilla del río, dos extrañas huellas que han atraído a numerosos investigadores del fenómeno ovni. Se trata de 2 círculos perfectos de 3 metros de diámetro, y 3 centímetros de profundidad. En esta profundidad se aprecia una total ausencia de vegetación. No hay pastos aplastados, sólo tierra totalmente reseca y muerta.

Néstor Rivoira y Sara Fernández pensaron inmediatamente en un ovni, ya que la ausencia de vegetación descartaba la posibilidad de que se tratase de huellas de los cuatriciclos comunes en la zona. Pero sólo lo comentaron con sus amigos más cercanos, temiendo que los trataran de locos. Sin embargo, los vecinos estuvieron de acuerdo en la teoría de la visita extraterrestre, y pronto el pueblo entero estaba al tanto.

Durante la última semana de enero de 2009, Rivoira y Fernández aparecieron en la mayoría de los diarios del país posando sonrientes en el centro de los misteriosos círculos. Su aspecto de sencillos ancianos de campo pareció aportar mayor credibilidad a su historia.

Según los investigadores que han inspeccionado las huellas de este supuesto aterrizaje intergaláctico, las mismas parecen corresponder a una nave extraterrestre de exploración, las visitantes más frecuentes del planeta Tierra.

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La leyenda de Deirdre y Naois

Deirdre

Deirdre

Cuentan que hace ya muchísimos años, el rey Connacher y sus Caballeros de la Rama Roja trajeron la paz a las tierras de Irlanda. Pero una noche, mientras la corte en pleno celebraba una gran fiesta, un terrible grito paralizó a los presentes. Nadie sabía de dónde había venido. El druida Cathbad, entonces, abandonó su contemplación de las estrellas y avanzando hasta el centro del salón puso su mano sobre el vientre de Elva, la embarazada esposa del buen Malcom, arpista del rey. Luego, dijo:

- Es esta niña la que ha gritado. Su nombre es Deirdre y su belleza será extraordinaria. Todos querrán desposarla. Por ella se desatará la guerra en Irlanda y se separarán los caballeros de la Rama Roja.

Un profundo silencio cayó sobre el salón. Todos sabían que las profecías de Cathbad siempre se cumplían. Pronto, todos pedían al rey la muerte de la niña, para evitar males mayores.

Pero Connacher sintió pena por los afligidos padres. Y un enorme deseo de conocer a esa belleza fascinante. Por eso, dijo:

-La niña no morirá. Apenas nazca será llevada a lo profundo del bosque, donde será criada hasta que cumpla los dieciséis años. Entonces, yo me casaré con ella, y así impediré que la profecía se cumpla.

Deirdre nació poco después. La crió en una oculta cabaña en el bosque Levarcham, la narradora de historias. Y Deirdre creció bellísima, bondadosa y feliz. La muchacha sabía que debía casarse con el rey apenas cumpliera los dieciséis años, pero no lograba conformarse. Ella aguardaba al joven alto y de cabello negro que la había cautivado en sueños.

Una tarde, Deirdre se cruzó en el bosque con tres cazadores. Se trataba de los hermanos Naois, Allen y Arden, tres de los mejores guerreros del rey. Naois, el mayor, era el joven que Deirdre había visto en sueños. El flechazo entre los jóvenes fue inmediato.

Temiendo la ira del rey Connacher, Deirdre y los tres hermanos se refugiaron en Escocia. Pero el rey mandó decirles que los perdonaba y los esperaba de vuelta en el castillo. Naois, que añoraba su patria, decidió emprender el regreso, pese a la desconfianza de Deirdre. En cuanto supo que los cuatro jóvenes se encontraban en una posada cercana, Connacher envió a cien de sus mejores hombres a matar a los hermanos y capturar a la muchacha. Naois, Allen y Arden los enfrentaron con nobleza y valentía, y murieron peleando. La profecía se había cumplido.

Deirdre fue llevada prisionera al castillo. Allí pidió un arpa y cantó durante toda la noche dulces melodías para su amor perdido. Por la mañana, cuando el rey quiso verla, la muchacha estaba muerta.

Connacher mandó enterrarla en el bosque donde había pasado su infancia, pero los aldeanos, conmovidos, la llevaron durante la noche hasta el sitio donde yacía Naois, y la enterraron a su lado.

Cuentan que de cada tumba creció un árbol, y que estos árboles entrelazaron sus copas y sus ramas. Y hasta hoy, son uno solo.

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