Archive for June, 2010
JFK y los viajeros interplanetarios: ¿Crónica de un asesinato?
Posted by valeria in Asesinos y crimen, Ovnis on June 4, 2010
El nunca esclarecido asesinato del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy ha dado pie a toda clase de hipótesis. Pero seguramente ninguna tan sorprendente como la expuesta en su libro de 2000 “Matar al mensajero: la muerte de JFK” por el profesor norteamericano Lawrence Merrick.
Prestigioso docente de Cambridge, Massachussets, y uno de los más reconocidos especialistas en la figura del presidente, Merrick afirma que JFK fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 para impedirle comunicar al pueblo de los Estados Unidos una inquietante revelación: el gobierno había conseguido establecer contacto con seres provenientes del espacio exterior.
El investigador sitúa en la escena del crimen un misterioso manuscrito. Se trata ni más ni menos que de un discurso redactado por el mismo Kennedy para anunciar la noticia. Según su hipótesis, el asesinato del presidente fue ordenado, por ese motivo, por sectores del gobierno temerosos de una reacción de pánico local. Y por qué no, mundial.
Merrick afirma que, durante una de sus investigaciones, se topó con indicios de la existencia de un discurso de JFK inédito, que el presidente se dirigía a pronunciar cuando fue asesinado. Estos indicios lo pusieron tras la pista de John Connaly, gobernador de Texas durante la presidencia de Kennedy. Connaly viajaba con JFK en el mismo auto en el que fue asesinado, resultando él mismo gravemente herido por los disparos. Sin embargo, alcanzó a guardar las hojas manchadas de sangre del discurso, que mantuvo ocultas durante años en una caja fuerte. Sus órdenes fueron explícitas: el discurso sólo podría ver la luz después de su muerte.
Connaly falleció en 1993. Poco después, su asistente personal retiró el misterioso documento de la caja de seguridad. Impactado por su contenido, sometió el manuscrito a distintas pericias grafológicas que, según Merrick, dictaminaron un 95% de certeza sobre el autor del documento: John Fitzgerald Kennedy.
“Ciudadanos de la Tierra, no estamos solos” serían las dramáticas palabras que abren el discurso de Kennedy. Un discurso que confirmaría los rumores sobre ovnis estrellados en los estados Unidos durante la década del ’40. Y hablaría del comienzo de una nueva etapa de crecimiento, paz y desarrollo para la humanidad… y sus vecinos.
Una etapa que, tal vez, el miedo y la intolerancia se hayan encargado de postergar una vez más.
Apariciones nocturnas: fantasmas mexicas
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on June 4, 2010
En su monumental Historia General de las Cosas de Nueva España, el fraile español Bernardino de Sahagún dedica varios capítulos a describir las apariciones que llenaban de pavor a los mexicas. Al parecer, este pueblo creía seriamente en los fantasmas, y disponía de una colección de historias verdaderamente aterradoras sobre las excursiones nocturnas de estas temibles criaturas.
Según Fray Bernardino, la mayoría de los fantasmas se aparecían a los mexicas cuando visitaban de noche los lugares excusados. Es decir, cuando iban a hacer sus necesidades.
Allí era cuando solían toparse con las apariciones más monstruosas, que solían hacerlos volver a sus casas temblando de pavor.
En general, estas apariciones eran interpretadas como ilusiones enviadas por el dios Tezcatlipoca, “El Espejo que Humea”. Una de las más aterradoras era sin duda la Cuitlapanton, o Centlapachton. Se trataba de una mujer de muy corta estatura y cabello muy oscuro y largo, que le caía más debajo de la cintura. Caminaba con el característico andar de los patos. La Cuitlapanton se aparecía siempre dando terribles gritos, y gemidos capaces de erizar los cabellos. Quienes la veían interpretaban su aparición como el augurio de que iban a morir pronto. O de que alguna desgracia les sobrevendría. Fray Bernardino refiere que, si algún valiente trataba de capturarla, la Cuitlapanton se desvanecía en el aire para reaparecer a poca distancia, burlándose de su perseguidor.
Otro tanto sucedía con otra frecuente aparición de mal agüero: un muerto vestido con mortaja que lanzaba también terribles gemidos. Quien se arrojaba sobre él para capturarlo, pronto se encontraba aferrando entre sus manos nada más que tierra y pasto.
Otra aparición común, según Fray Bernardino, era la de una calavera sola que aparecía entre la maleza, intentando morder los tobillos de los desprevenidos transeúntes. O los perseguía, dando saltos detrás de ellos, hasta que echaban a correr, enloquecidos de terror. Tampoco esta calavera se dejaba capturar: y sus saltos cubrían enormes distancias.
Los mexicas creían también que el dios Tezcatlipoca encarnaba a veces en un coyótl (coyote), y se aparecía en el camino de los viajeros, impidiéndoles el paso. Por eso, los viajeros mexicas interpretaban la aparición de un coyote en su camino como un signo de que algo malo les ocurriría más adelante. Y regresaban por donde habían venido.
Leyenda de los 5 soles (II)
Posted by valeria in Uncategorized on June 1, 2010
Tras la caída del sol Quetzalcoátl, su lugar fue ocupado por Tláloc, el Señor de la Lluvia. La tierra vuelve a poblarse, y los hombres se alimentan de maíz de agua. Pero pronto, los seres humanos comienzan a corromperse y a descuidar sus obligaciones para con los dioses. En poco tiempo caen en una profunda decadencia moral, y la tierra se convierte en un páramo. Quetzalcoátl, apenado, ordena a Xiuhtecuhtli, el Señor del Fuego, que destruya a la humanidad. Xiuhtecuhtli desata entonces una incesante lluvia de fuego, y todos los seres humanos se convierten en pájaros.
Este tercer sol fue llamado por los nahuas Xiuhtonatiuh.
El siguiente sol fue creado por Huitzilopochtli, el Tezcatlipoca Azul. Fue él quien ordenó a la Señora de las Faldas de Esmeralda, Chalchuiuhcueye. Pero en la eterna lucha cósmica de los opuestos, Chalchuiuhcueye fue obligada a destruir un nuevo ciclo de la humanidad. Fue así que comenzó a llover intensamente sobre la tierra, y llovió tanto y durante tantos días que todos los hombres se transformaron en peces. Cuentan que, de tanto llover y llover, los cielos perdieron el equilibrio y se desplomaron sobre la tierra.
Los nahuas llamaban a este cuarto sol Atonatiuh.
Tras este nuevo desastre, los dioses se reunieron en Teotihuacan. Apenados por sus errores del pasado, se dispusieron a enmendarlos. Para eso, crearon cuatro nuevos hombres, que emergieron uno de cada uno de los puntos cardinales, personificados en frondosos árboles. Sus nombres eran Atemoc, Tenoch, Itzamaliza e Itzacoatl. Entre los cuatro, volvieron a levantar los trece cielos y reconstruyeron los nueve estratos subterráneos del Mictlán, el Reino de los Muertos.
Para que la humanidad pudiera renacer, Quetzalcoátl, el Tezcatlipoca Blanco, viajó hasta el Mictlán y pidió a Mictlantecuhtli, el Señor de la Muerte, que le devolviera los huesos de los hombres muertos tras la debacle del sol anterior. Mictlantecuhtli exigió a Quetzalcoátl superar una serie de pruebas para poder llevarse las reliquias divinas.
El dios Blanco pudo cumplirlas gracias a la ayuda de los insectos y de su anual Xólotl y rescató las reliquias, a las que infundió vida. Después, Quetzalcoátl se convirtió en hormiga para poder encontrar Tonacaltepetl, el Monte del Sustento. De allí trajo maíz y semillas en cantidad: los nuevos seres humanos ya tenían de qué alimentarse.
Finalmente, los dioses volvieron a reunirse en Teotihuacan para crear el quinto sol, el mismo que nos alumbra hasta hoy, ya que la tierra estaba a oscuras.
Pero esa es otra historia, narrada en la bella Leyenda del Sol y la Luna.
El flechador del sol
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on June 1, 2010
Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, dentro de la cueva por la que discurría el río Achiutl, crecían en tierras de Apoala dos gigantescos árboles. Los dos se amaban a la distancia. Y tan grande fue la fuerza de su amor, que, vencieron el espacio que los separaba y consiguieron entrelazar sus raíces y sus ramas.
De este amor maravilloso nacieron el primer hombre y la primera mujer mixteca.
Esta primera pareja mixteca tuvo numerosos descendientes, hijos de hijos de hijos que, finalmente, fundaron la mítica ciudad de Achiutla. Y allí fue donde nació el héroe máximo de la mitología mixteca: Mixtécatl.
Dicen que Mixtécatl era tan decidido y valiente que un día tomó su arco y su escudo y partió, él solo, a la conquista de nuevas tierras para su pueblo.
Durante largos días, el guerrero caminó sin descanso, hasta llegar hasta una gran extensión de tierra hermosa y apta para su cultivo. Fascinado, Mixtécatl quiso reclamarla para sí, y para su pueblo, pero no encontró guerrero alguno con quien medirse por el señorío de la comarca. Sólo el sol brillaba, altanero, sobre las tierras deshabitadas. Mixtécatl creyó entonces que el sol era el amo de aquellos territorios. Y sacando su arco, lo intimó a enfrentarlo. Al no hallar respuesta, Mixtécatl tendió su arco y disparó sus hacia el astro rey.
Era la hora del crepúsculo, y Mixtécatl observó jubiloso como su enemigo, herido de muerte, se hundía en el horizonte, bañado en sangre. El guerrero esperó un tiempo prudencial, preparado para un posible ataque sorpresa, pero el sol no volvió a aparecer en el cielo. Mixtécatl, entonces, reclamó para sí y para todo el pueblo mixteca las tierras ganadas en la batalla.
Allí mismo, en la vasta extensión arrancada al derrotado guerrero sol, los mixtecas construyeron la ciudad de Tilantongo.
Tras su hazaña, Mixtécatl se convirtió en un héroe mítico, habitante del país de las nubes. Los mixtecas acostumbraban pintar en jícaras y escudos la escena de la batalla entre Mixtécatl y el sol, como una forma de respeto y gratitud hacia él.
Leyenda de los 5 soles (I)
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on June 1, 2010
Cuentan los nahuas que en el principio de los tiempos Ometecuhtli, Señor de la Dualidad Divina, creó a Tonacacihuatl y a Tonacatecuhtli, Señora y Señor de Nuestra Carne, para que poblaran la tierra. Ellos tuvieron 4 hijos: los dioses Tezcatlipoca Rojo, Negro, Blanco y Azul.
Los dioses Tezcatlipocas pronto decidieron acometer una obra digna de su grandeza, una obra por la cual fueran amados y venerados. Se reunieron entonces alrededor de la fogata encendida por Tezcatlipoca Azul y comenzaron a crear todo cuanto existe en el mundo. Su primera creación fue el hombre: lo llamaron Huehuecoyotl y le dieron una mujer para que lo acompañara. Los dioses les ordenaron reproducirse, y crearon para ellos los animales, los lagos, las montañas, los mares y los ríos.
Pero los dioses se percataron entonces de que la tierra permanecía a oscuras, y la vida no podía prosperar en ella. Tezcatlipoca Blanco, también llamado Quetzalcoátl, convirtió la hoguera alrededor de la que trabajaban en un pequeño y benigno sol. Pero su hermano Tezcatlipoca Negro despreció su obra, y se convirtió él mismo en un sol tan grande y potente que marchitaba y destruía todo lo que alumbraba. Quetzalcóatl, enojado, derribó a su hermano sol del cielo de un bastonazo. Tezcatlipoca Negro cayó al fondo de un lago, del que emergió convertido en un jaguar al que seguía todo un ejército de jaguares. Tezcatlipoca Negro y sus jaguares devoraron a los Tzoculiceque, los gigantes que habitaban sobre la tierra por aquella época. Para los nahuas, este sol fue el Sol de la Tierra, o Tlaltipactonantiuh.
Tras la caída del sol negro, fue el mismo Quetzalcoátl quien se convirtió en el astro rey.
Quetzalcoátl fue un sol más benigno, bajo el cual la agricultura prosperaba y los hombres eran felices. Pero un día, el jaguar-Tezcatlipoca negro trepó hasta los cielos y consiguió derribar a su hermano Blanco. Se desató entonces un terrible vendaval que sembraba la destrucción a su paso. El viento fue tan fuerte que los seres humanos comenzaron a caminar encorvados, y pronto se convirtieron en monos.
Este sol fue llamado por los nahuas Sol del Viento, o Ehecatonatiuh.




