
Andrei Romanovich Chikatilo
El hombre trabajaba y vivía en Rostov del Don, una ciudad a 800 kilómetros de Moscú. Respetado en su comunidad, casado, y miembro del partido Comunista. Por más de 12 años llevó adelante 53 asesinatos, con mutilaciones y canibalismo, hasta que finalmente fue descubierto en 1990.
Una de las razones que demoraron su detención fue la negativa del gobierno local de ver la obra de un asesino serial como responsable de todas las muertes y desapariciones acontecidas a lo largo del tiempo.
Chikatilo decía de si mismo que era un error de la naturaleza. Y vaya que lo era. Su predilección eran los niños, a quienes mataba y en ocasiones destripaba o mutilaba, no sin antes vejarlos sexualmente.
Su hermano mayor, Stephan, había sido raptado y devorado durante los momentos de gran hambruna en Rusia, en la década del 40. De niño era sujeto de burla por parte de sus compañeros. Era terriblemente miope, pero no usó gafas hasta bien entrado los 30 años, y por esa causa se burlaban de él.
Finaliza la escuela y se recibe de maestro, en 1971. Ya a esta altura le atraían las niñas de menos de 12 años, a quienes gustaba espiar.
Chikatilo se casa, y logra dejar embarazada a su esposa, a pesar de su problema de impotencia. Chikatilo creía que la naturaleza lo había castigado, castrándolo al nacer. Como marido, era un dominado por su mujer, un asexual que hacía todo lo que ella le mandaba. Pero por dentro era “una bestia enfadada”, como se describía a sí mismo.
A los 42 años mató por primera vez a una niña de 9 años. La convence con su labia para que vaya con él a una cabaña que tenía. Chikatilo tenía una enorme facilidad para hablar con los niños y convencerlos de que hicieran lo que él quería. En la cabaña la mata a puñaladas, y descubre que la sangre de la nena lo exacerbaba hasta hacerlo llegar al orgasmo –que nunca o muy pocas veces tenía. Es en este momento fatal que descubre qué es lo que realmente le gusta en la vida: ver sufrir a las criaturas.
Así, comenzó una carrera en la que la frecuencia entre víctimas se acortaba (en 1984 asesinó 15 personas), a la vez que la violencia se incrementaba. Niños, niñas, personas con retraso mental, prostituta, todos ellos jóvenes, formaron la nutrida lista de víctimas de esta perversa bestia. A algunos de ellos nunca se los encontró.
La dificultad mayor para atrapar a Chikatilo, donde se demuestra que es un error de la naturaleza como él mismo decía, es que su sangre era tipo A, y su semen, era tipo AB. Al no existir el análisis de ADN en ese momento, esto era todo de lo que disponía la policía para atraparlo.
Fue encarcelado, y en 1992 fue sentenciado a muerte. Fue ejecutado en prisión de un tiro en la nuca el 14 de Febrero de 1994.