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El árbol del amor

El árbol del amor

El árbol del amor

A mediados del siglo XIX, la bella plazuela Miguel Auza, en el corazón de la ciudad de Zacatecas, era el jardín del convento de San Agustín. Y a él solían acudir los habitantes de las casas vecinas para pasear y charlar entre las hermosas flores y los frondosos árboles.

Uno de estos árboles, que aún hoy permanece en su sitio, despertaba las discusiones de los lugareños, que no conseguían determinar de qué especie de árbol se trataba. Algunos afirmaban incluso que no había otro parecido en toda América. Por eso,  todos lo llamaban el árbol de Oralia, en honor a la bella muchachita que había tomado la costumbre de cuidarlo y regarlo a diario. Cada tarde, los vecinos del convento recibían la visita de Juan, el humilde aguatero que, siempre acompañado por su fiel burrito, se había ganado la simpatía de todos.

Oralia en especial, lo esperaba con impaciencia, para que la ayudara a regar su querido árbol. La muchacha, de familia acaudalada, no sabía que Juan, perdidamente enamorado de ella, había empezado a trabajar también largas horas en una mina, en busca del soñado filón de plata que le permitiera ofrecerle una vida de princesa. Tal vez por eso se dejó deslumbrar por Pierre, un apuesto francés enviado a México por el gobierno de su país. El joven había quedado deslumbrado por Oralia, cuya familia, complacida, lo invitaba diariamente a visitarlos. Pierre cautivaba a la chica con sus modales finos, sus atenciones y sus promesas de una vida de lujos y riquezas en Europa.

Pero Oralia sabía también que su corazón se aceleraba cada vez que veía acercarse el burrito de Juan, y que esperaba con impaciencia todos los días  el momento de regar el árbol junto a él.   Cada vez más confundida, se sentó una noche a llorar bajo las ramas de su querido árbol. Y el árbol, apenado, lloró con ella: cuentan que sus lágrimas, al caer sobre el regazo de la muchacha, se convirtieron en un hermoso ramillete de flores blancas, y que Oralia, al verlas, supo con claridad que amaba a Juan y nada le importaban las riquezas.

A la mañana siguiente, la muchacha recibió la visita de Pierre, quien tentado por un puesto de mayor importancia política en otro país, se despedía sin remordimientos. Así supo Oralia que su corazón no se había equivocado, y esa tarde, apenas Juan se reunió con ella bajo el árbol, le demostró todo su amor con un beso. El muchacho, en su enorme felicidad, olvidó decirle que había encontrado la tan ansiada veta de plata y sólo atinó a abrazarla mientras el árbol, lleno de felicidad, los cubría con una lluvia de flores blancas.

Es por eso que desde entonces, los enamorados se refugian bajo las ramas del árbol de Oralia, y le piden que su amor dure para siempre.

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Abducción en el río Pascagoula

Abducción

Abducción

Durante mucho tiempo, la historia de abducción extraterrestre más famosa fue la supuesta odisea del matrimonio Hill. Más tarde, sin embargo, se comprobó que no era cierta. De la abducción del río Pascagoula, en cambio, nadie ha podido probar que se tratase de una mentira. Y han pasado ya 36 años.

El 11 de octubre de 1973, Charles Hickson, de 42 años de edad, y Calvin Parker, de 19, decidieron ir juntos a pescar a la orilla del río Pascagoula, en Mississippi.  Los dos hombres, compañeros de trabajo en un astillero cercano, acababan de acomodarse en un muelle abandonado cuando, según su relato, vieron una cantidad de luces azules que parpadeaban. A continuación escucharon un sonido vibrante y vieron aparecer ante ellos una nave alargada de unos 30 metros de diámetro que avanzaba levitando sobre el río. Siempre según Hickson y Parker, una puerta se abrió en la nave y de ella surgieron tres seres de rasgos humanoides y aproximadamente 1,50 metros de altura.

Los extraños seres atrajeron a los pescadores sin tocarlos, y los hicieron levitar hasta el interior de la nave. Parker declaró luego haberse desmayado por el miedo y no recordar nada de lo sucedido. Hickson, en cambio, relató que los seres tenían la piel arrugada y gris, protuberancias en forma de zanahoria en lugar de nariz y orejas, brazos terminados en pinzas como de langosta y una sola pierna. Afirmó también que él y su compañero fueron revisados minuciosamente por un ojo mecánico y, luego de aproximadamente 20 minutos, devueltos a la orilla del río.

Los aterrorizados pescadores permanecieron más de 45 minutos discutiendo qué hacer, hasta que finalmente decidieron dar parte a la base de la Fuerza Aérea de Kessler. Pero allí les negaron que las fuerzas armadas tuvieran algo que ver con la investigación de ovnis, y les sugirieron acudir a la policía. Concurrieron entonces a la oficina del sheriff Fred Diamond, quien desconfió de la historia pensando que estaban alcoholizados. Sin embargo, Diamond hizo colocar un micrófono oculto en la oficina y dejó solos a los dos amigos durante un largo rato. Y en la grabación que obtuvo, conocida luego como la “cinta secreta” Hickson y Parker se mantienen en su historia. El sheriff declaró luego que ambos parecían sinceros y realmente asustados.

En octubre de 2001, el oficial de marina retirado Mike Cataldo confesó que, junto a sus amigos Ted Peralta y Mack Hanna, había avistado un ovni el mismo día y en la misma zona de la supuesta abducción de Parker y Hickson.

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La rosa azul-Leyenda China

La Rosa Azul

La Rosa Azul

Cuentan que hace muchos años, gobernaba en China un emperador bondadoso que tenía una única hija. El emperador adoraba a la muchacha, pero sufría porque ella no quería casarse. Y es que la princesa, además de bella, era inteligente, y soñaba con estudiar, viajar y vivir muchas aventuras. No deseaba dedicarse sólo a tener hijos y pintar sobre seda, lo único que una esposa podía hacer por esa época. Pero su padre no podía permitir que se quedase soltera, y le ordenó que pusiera una condición para quienes aspirasen a su mano. Podía hacerla tan difícil como quisiera, le dijo, pero estaba obligada a casarse con el primero que la cumpliera. La princesa, astutamente, replicó: me casaré con quien me traiga una rosa azul.

La mayoría de los pretendientes se retiraron, desalentados, pero un encumbrado militar se presentó en palacio y ofreció a la princesa un exquisito zafiro tallado en forma de rosa. La perfección de la joya quitaba el aliento, pero la princesa sacudió la cabeza y dijo: yo no quiero una joya, quiero una rosa azul. Otro pretendiente le ofreció un espléndido vaso de porcelana con una rosa azul pintada, pero la princesa dijo: yo no quiero una rosa pintada, quiero una verdadera rosa azul. Tiempo después, un rico noble pidió audiencia y ofrendó a la muchacha una rosa azul que no parecía estar pintada. El Emperador ordenó que comenzaran los festejos del compromiso pero la princesa, que observaba fijamente la flor a través de sus lágrimas, vio que una mariposa posada en ella caía muerta, y se lo hizo notar a su padre. Los botánicos de palacio estudiaron la rosa y descubrieron que había sido irrigada con tinta estando en la planta. La princesa estaba a salvo.

Su astucia, sin embargo, pronto se volvería en su contra. Poco después, la princesa se hizo pasar por una de sus damas para asistir a una fiesta popular. Allí conoció a un apuesto músico ambulante. Se enamoraron perdidamente, pero al empezar a planear su boda, la muchacha, espantada, recordó su treta: su padre exigiría al muchacho la rosa azul. Muchos días lloró la princesa en brazos de su amado, hasta que una tarde, de repente, secó sus lágrimas: había tenido una idea.

La corte entera esperaba, curiosa, al nuevo pretendiente ¿traería finalmente la rosa azul?

El joven avanzó decidido y ante la sorpresa de todos, entregó a la princesa una rosa blanca. La muchacha la aceptó encantada. Hija, dijo el Emperador, esa rosa no es azul. Pero es la rosa azul que yo estaba esperando, replicó ella. El Emperador iba a echar al muchacho cuando comprendió que su hija lo amaba y finalmente deseaba casarse, y no vio motivos para impedir su felicidad. Ordenó entonces que comenzaran los festejos del compromiso, y los enamorados y la corte entera bailaron y se divirtieron hasta muy tarde, mientras en el centro del salón reinaba la humilde rosa blanca, convertida en azul por la magia del amor.

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Anahí, la flor del ceibo

La Bella Flor del Ceibo

La Bella Flor del Ceibo

La flor del ceibo es la flor nacional de la República Argentina, y su origen se narra en la bellísima leyenda de Anahí, la de la voz de pájaro. Cuentan los indios guaraníes que hace muchos años, su gran cacique tuvo una hija única, Anahí, que por su gran fealdad no conseguía marido. La muchacha, sin embargo,  había sido recompensada con una voz maravillosa que las aves mismas envidiaban, y  era feliz entonando dulces melodías mientras paseaba por los bosques de su patria amada.

Un día, los guaraníes avistaron el desembarco de los primeros españoles en sus tierras. Pronto descubrirían que esos hombres a los que en un principio habían confundido con dioses sólo querían despojarlos y esclavizarlos.  Pese a su inferioridad numérica, el padre de Anahí decidió atacarlos: prefería una muerte digna a una vida de esclavitud para su pueblo. Anahí lo despidió con orgullo. Días después lloraba sobre su cadáver, traído por los escasos sobrevivientes de la terrible derrota. Tras la muerte del cacique, la tribu se reunió en asamblea para discutir  sus acciones futuras. Pero cuando la idea de entregarse voluntariamente como esclavos a los españoles para tener una mínima chance de sobrevivir comenzaba a hacerse fuerte, Anahí se puso de pie y pidió que la siguieran en una lucha distinta, basada en la astucia y no en la fuerza.

Desde entonces, el pueblo guaraní aprovechó al máximo su única ventaja sobre el enemigo. Los españoles no conocían bien el terreno, lo que se volvería su talón de Aquiles. Pronto comenzaron a notar que quien se alejaba unos pocos pasos del campamento moría atravesado por flechas que parecían venir de ninguna parte, y que los supuestos ataques de los indios no eran más que celadas para conducirlos a lo profundo del bosque, donde eran devorados por los animales salvajes. No tardó en difundirse entre ellos la leyenda de que los guaraníes eran comandados por un guerrero casi sobrenatural, de muchos metros de altura y manos como garras.

Grande fue su sorpresa cuando apresaron a la verdadera artífice de la resistencia, una muchacha menuda y delicada.  Anahí, traicionada por sus sentimientos, se había acercado demasiado al campamento español, dispuesta a matar al soldado que había acabado con la vida de su padre. Los españoles atribuyeron sus hazañas a las artes de la hechicería y la condenaron a morir en la hoguera. Fue así que la condujeron a un bosque cercano, donde luego de abusar salvajemente de la indiecita, encendieron la hoguera del terrible suplicio.

Anahí, sin embargo, no gritó de dolor al ser abrasada por las llamas. De su garganta, en cambio, salió un dulce canto que pedía por su pueblo y por sus bosques. El mismo que había entonado para despedir a su padre. Y ante los ojos atónitos de sus verdugos, su cuerpo fue transformándose en un robusto tronco del que pendían ramilletes de bellas flores coloradas. Había nacido la flor del ceibo, símbolo de libertad y dignidad. La flor nacional de la Argentina.

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Misterio en el mar


El malogrado Mary Celeste

El malogrado Mary Celeste

De todas las historias de barcos fantasmas, ninguna tan misteriosa y fascinante como la del bergantín escocés Mary Celeste. Un enigma que mezcla lo policial con lo sobrenatural. Un extraño suceso que ha sido descripto como “la pesadilla perfecta del escritor de novelas policiales”. Y para el que aún hoy, no se ha encontrado ninguna explicación.

El Mary Celeste zarpó de Nueva York el 7 de noviembre de 1872 con rumbo a Génova. Al mando del experimentado capitán  Benjamín Briggs, transportaba 1700 barriles de alcohol industrial solicitados por una firma italiana. Acompañaban a Briggs su esposa y su hijita de dos años, y una tripulación de siete miembros, en su mayoría alemanes.

El 15 de diciembre de 1872, a las 15 hs, la tripulación del bergantín Dei Gratia, procedente también de Nueva York con rumbo a Gibraltar, avistó al Mary Celeste a 650 km de la costa de las Azores. No había nadie al timón, ni señales de vida sobre el puente. Preocupado, el comandante Morehouse, que conocía a Briggs, envió una expedición al barco. Y nació la leyenda. Según los marinos del Dei Gratia, todo estaba en perfecto orden dentro del Mary Celeste: la ropa en los baúles, el dinero en los cajones y hasta una tetera con té humeante sobre la mesa del comedor. Pero sus tripulantes habían desaparecido. El diario de navegación llegaba hasta el 24 de noviembre, y la última entrada no revelaba nada anormal. Faltaba el único bote, el sextante, el cronómetro y los documentos del barco. Jamás fueron encontrados.

El comandante Morehouse remolcó el bergantín abandonado hasta Gibraltar y exigió una compensación por el rescate. Fue acusado entonces de complicidad con Briggs para estafar a la compañía aseguradora, pero debió ser absuelto por falta de pruebas. De Briggs, su familia y sus marineros no volvió a tenerse noticias.

Algunos sugirieron la posibilidad de que la tripulación, tras emborracharse con la carga, hubiese asesinado a la familia del capitán para luego huir en el bote. Pero el alcohol industrial es tóxico y los hubiese matado. También se especuló con un posible mal estado de la comida y la bebida, que podría haber llevado a los pasajeros a arrojarse por la borda, víctimas de alucinaciones, pero los marineros del Dei Gratia comieron y bebieron a bordo y no sufrieron enfermedad alguna. Se ha querido también atribuir el misterio a la acción del monstruo marino Kraken (un calamar gigante) o a la del triángulo de las Bermudas, pero su influencia no se extiende hasta las lejanas Azores. ¿Hubo tal vez pequeñas explosiones de alcohol en la bodega y los tripulantes abandonaron el barco temiendo que se incendiara? ¿Creyeron que se hundía a causa de una tormenta? Pero si es así, ¿Qué fue de ellos?

Más de cien años después, el misterio continúa…

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La piedra movediza de Tandil

La piedra movediza Tandil

La piedra movediza de Tandil

Tandil era una oscura localidad del sudeste de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina. Condenada a una existencia sin sobresaltos, matizada por las cosechas abundantes de la Pampa Húmeda, nunca parecía pasar nada, salvo algo increíble que sucedía allí desde tiempos inmemoriales, un fenómeno que desafiaba toda lógica y ley de la física.

Los vecinos del lugar daban cuenta de una enorme piedra, de forma triangular de más de trescientas toneladas de peso, que oscilaba suavemente el borde de un risco, en una posición que parecía imposible para toda concepción humana. Los turistas acudían incrédulos a raudales para observar el fenómeno. Parecía que la monumental mole estaba suspendida por alguna fuerza misteriosa, porque el equilibrio en esa posición era inverosímil.

El equilibrio duró hasta el 29 de Febrero de 1912. Se cree que vándalos, o las vibraciones producidas por las explosiones ocurridas en una cantera cercana la derribaron de su lugar de privilegio. Hoy yace al fondo del acantilado partida en tres pedazos.

La leyenda de su origen, acuñada por los indígenas de la zona, es muy hermosa. El Sol y la Luna eran marido y mujer. El Sol era el amo absoluto de la vida y la muerte; con su calor, reinaba sobre la Tierra. La Luna lo embelesaba con su belleza y blancura.

La Luna traía sobre la humanidad sabiduría y paz, ante ella, todo se volvía más calmo, en reposo, un tiempo ideal para la meditación.

Un buen día, los dioses se cansaron de su soledad, y decidieron poblar la tierra con cuanta criatura viviente existe en ella, en los montes, las selvas y los mares. Los dioses crearon a los hombres, para que cuidaran a esas preciosas criaturas que ellos habían creado. Una vez que vieron que su obra estaba terminada, decidieron partir de nuevo a su reino celeste. Los hombres se pusieron muy tristes que sus dioses los dejaran solos. Pero el Dios Sol les contestó

-No teman, de día los vigilaré yo con mi calor, y de noche, la madre Luna estará con ustedes.

Los hombres se quedaron felices, cantando y alabando a su padre y a su madre, que estaban en los cielos. Pero un día la felicidad parecía llegar a su fin.

Ese fatídico día, el Sol no brillaba tan fuerte como siempre. Al mirar hacia el cielo, vieron un terrible puma negro alado que acosaba a su Dios.

En vano dispararon sus flechas al cielo, sin poder alcanzar a la fiera. Pero uno de los guerreros de la tribu, finalmente, acertó el tiro, y le metió un flechazo al puma, que le entró por el pecho y le salía por el lomo.

Por fin el puma cayó herido. La Luna, en su infinita sabiduría, se compadeció del puma herido, y decidió terminar con su sufrimiento, arrojándole enormes piedras desde arriba, que hicieron una gran montaña donde el puma yacía. Esas enormes piedras formaron las Sierras de Tandil. Pero la última flecha que le arrojó quedó clavada en la punta de la flecha que mató al puma. Y esa es la piedra movediza de Tandil.

Cuando el Sol asomaba al cielo, miraba con recelo al animal que una vez lo había atacado, y su furia era lo que hacía oscilar la piedra. Parecía que la furia del Sol sería eterna, hasta que ese fatídico 29 de Febrero de 1912 la magia se terminó para siempre.

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El pintor maldito

Un niño llorón

Un niño llorón

En algún momento entre 1890 y 1900 nace Bruno Amadio. Originario de Venecia, se forma en la pintura clásica, pero sus cuadros no tienen el éxito que el pintor espera. Son tiempos difíciles, la Europa de la postguerra había dejado muchos niños huérfanos, por lo que los orfanatos abundaban de criaturas desamparadas.

Amadio era un fascista extremo, al punto tal que colaboró grandemente con el partido, y con Mussolini, hasta que la Guerra termina y Europa comienza una época de transformaciones.

Amadio va a la guerra, y le toca estar en el frente de combate. Cuentan que esta experiencia traumática lo cambió para siempre. Había quedado terriblemente impresionado por los niños abandonados, luego que sus padres murieran en combate, o cuando sus casas eran tomadas por el ejército enemigo.

En 1945 Amadio se instala en Sevilla, España. Y a partir de aquí su vida se convierte en un verdadero misterio. Es este misterio el que contribuye a incrementar las especulaciones y las leyendas en torno a su persona y a los cuadros que pintaba.

Dicen que harto de no tener suerte con sus obras, Amadio hace un pacto con el Diablo. Amadio toma de modelo a niños de un orfanato. Crea así una serie de pinturas llamadas “Niños llorones”. Son 27 cuadros que han impresionado más a la sociedad que a los críticos de arte. El niño que fue el modelo de su primer cuadro de la serie era un niño internado en un orfanato. Amadio logró captar y reflejar todo el dolor y la tristeza que emanaban de él, un chiquillo abandonado sin familia que lo amparara

A partir de ese momento, sus cuadros comienzan a tener el éxito que Amadio tanto deseaba. Prácticamente no había casa en un momento que no tuviera uno de las reproducciones de los niños llorones de Amadio.

Pero, al poco tiempo, empezaron a correr historias que involucraban a los cuadros y las reproducciones de manera misteriosa. Los bomberos británicos comenzaron a ver una serie de incendios terribles, donde todo quedaba reducido a cenizas, todo menos los cuadros de Amadio, que quedaban extrañamente intactos, en medio de toda la desolación.

Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.

Había testigos que narraban como se sentían atrapados, subyugados ante la triste mirada del niño, incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.

A partir de que Amadio hizo el pacto con el Diablo, los lugares en los que se encontraran alguno de estos cuadros serían escenario de males y desgracias, víctima de incendios que arrasaban con todo menos con el cuadro, que siempre quedaría intacto. Esta maldición la llevarían consigo tanto los cuadros como sus reproducciones.

Si se mira con detenimiento los cuadros (por ejemplo girándolos 90º) algunos ven al Demonio devorándose a los niños.

Amadio desapareció y nunca más se supo de él. Se cree que finalmente murió en 1981.

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La mansión Winchester

La Mansión Winchester

La Mansión Winchester

El caso de Samuel Winchester son de esos casos que alimentan el sueño americano. El hombre era inventor, y su primer invento, que le brindó una moderada fortuna fue un método –el cual patentó- que mejoraba y abarataba la fabricación de prendas de vestir, y en 1849 se asocia con John M. Davies para comercializarlo.

Con su fortuna se convierte en accionista de la Volcanic Arms Company. Así la familia se convierte en esas familias adineradas de los Estados Unidos del siglo XIX, que se codeaba con nombres con Carneghie, o Ford. Samuel tuvo un heredero, William, un hombre con visión de negocios, y espíritu comercial, que multiplicó varias veces la fortuna de la familia. Le cambia el nombre a la empresa, que se llamará a partir de este momento Winchester Repeating Arms Company, y se dedican de lleno a fabricar el mítico rifle Winchester de repetición, de destacada actuación en la guerra de Secesión, y la conquista del Oeste.

Nada podría salir mal ni para William ni para sus herederos, que tenían su fortuna asegurada de por vida. Pero el destino quiso otra cosa. William se casó con Sarah Pardee, una bella y rica mujer, muy pretendida en la época. El matrimonio estuvo sesgado por la mala suerte. A los quince días de nacer perdieron a su hija, víctima de una enfermedad conocida como marasmo. Sarah comienza a perder la razón. La muerte al poco tiempo de William, víctima de la tuberculosis decreta la suerte de la pobre Sarah. Multimillonaria, sola y enloquecida por la tristeza.

Sarah comienza a interesarse por el ocultismo, y contacta a varios médiums, con el propósito de contactarse con el más allá. Conoce a la espiritista Mina Crandon, conocida como Margery, quien la convence de que era víctima de una maldición, ella y toda su familia. Le dice que los espíritus de aquellos que habían muerto por los rifles Winchester los habían maldecido y los perseguirían eternamente.

Mina le dice que viajase lejos de allí hasta un lugar que le indicaría el espíritu de su difunto esposo, allí debía edificar una mansión donde los martillos nunca dejasen de sonar noche y día, sin descanso. En 1884 llegó al valle de Santa Clara y su marido “le anunció” que allí debía edificarse la mansión Winchester. La única manera de alejar a los espíritus era si nunca terminaba de asentarse en un lugar. Mientras la residencia donde ella estaba no se terminara, los espíritus no podrían hacerle daño. Durante los 38 años restantes de su vida nunca se dejó de construir allí con el fin de escapar de tan temible maldición.

Como resultado, la mansión Winchester terminó siendo una verdadera locura. Tiene 4 pisos, 467 entradas, 47 chimeneas y 2 espejos. Se llegaron a contar hasta 2000 puertas. La casa está llena de escaleras que no conducen a ningún lado, puertas trampa, y puertas pequeñas que conducen a habitaciones ocultas. La casa tiene un solo baño. Supuestamente los espíritus odian a los espejos, por eso solo hay dos.

Es la casa más embrujada de los Estados Unidos. En las noches de Halloween y todos los viernes 13, se realizan excursiones a la mansión, con las luces apagadas, donde los turistas van con pequeñas linternas, con la esperanza de ver a los espíritus que allí supuestamente moran.

Sarah murió mientras dormía a los 83 años. Se dice que durante una larga temporada, Sarah dormía en una habitación diferente a fin de huir de dichos espíritus que no cesaban de buscarla clamando una venganza que siempre quedó en el aire con olor a pólvora y sangre inocente…

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La olla de oro

La codiciada olla de oroEl mito de la olla de oro proviene de la cultura irlandesa. Según la leyenda, existe en Irlanda una clase de duendes, llamados Leprechaun. Los Leprechaun son de naturaleza dual, es decir, tanto materiales como espirituales, lo que les confiere poderes especiales. Son muy traviesos, por lo que les gusta adoptar la forma de viejos hombrecillos pequeños, que disfrutan particularmente haciendo maldades y poniendo a los humanos a prueba, especialmente haciendo relucir el punto débil de casi todos los hombres: su codicia. Tradicionalmente, su oficio es ser zapateros. Dicen que mientras se mantenga la vista fija en el Leprechaun, éste no puede desaparecer, pero en el segundo que se saca la vista de ellos, se desvanecen.

Los Leprechaun son poseedores de una inmensa fortuna, la cual custodian con dedicación, debido a los esfuerzos de muchos hombres inescrupulosos por tratar de apoderarse de ella.

Otro truco que los Leprechaun usan para engañar a los humanos es, si son descubiertos, ofrecer grandes riquezas para poder escapar. En el momento en que la persona está distraída contando su oro, el leprechaun desaparece, e, instantáneamente, el oro se convierte en cenizas, quedando así la persona como al principio: sin nada.

Cuenta la leyenda que una vez un pobre granjero irlandés escuchó el sonido de un martillo, mientras trabajaba en su pobre granja. Movido por la curiosidad, fue a ver detrás de unos arbustos, desde donde provenía el ruido. Cuando se asomó, no pudo creer lo que vio: un Leprechaun forjando monedas de oro con su martillito. Rápido el granjero, atrapó al duende. Se disponía a llevárselo a la casa, para luego proceder a llevarse el oro que había encontrado. Para poder distinguir el arbusto debajo del cual estaba enterrada la olla con oro, donde estaba el duende fabricando nuevas monedas, le ató uno de sus calcetines rojos a una de las ramas.

El duende lloró y rogó, para que lo soltara. El hombre, conmovido, le hizo prometer que no haría nada si lo soltaba, y que, en retribución a su buena fe, lo dejaría quedarse con el oro. El duende prometió que dejaría el oro donde estaba, y que sería del granjero, cuando lo encontrara…

El granjero va presuroso a buscar su pala, para proceder a desenterrar la preciosa olla. Cuando va a ver… cientos de arbustos tenían atadas medias rojas, como la de él.

Ese es también el origen de la tradición navideña de poner calcetines rojos, para recibir regalos durante la navidad.

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La Pororoca

La Pororoca

La Pororoca

Todo se conjuga para que ese día sea especialmente catastrófico en el seno del correntoso río Amazonas. Miles de pequeñas poblaciones, villas, aldeas y casuchas precarias se asientan a su margen, con la esperanza de los pobladores de poder subsistir de la fauna y la flora que conforman ese complejo ecosistema amazónico. Pero todos saben que una vez por año, como el diezmo, gran parte de sus posesiones, y hasta sus vidas se pueden perder. Es un tributo que la naturaleza con férrea regularidad les impone. Son las reglas del juego: la selva es generosa, pero como te da te quita. Y ellos lo saben.

El fenómeno de la Pororoca se da también en el río Orinoco, pero en el Amazonas es mucho más notable, debido al enorme caudal de este río. El mismo es producido por la acción de las mareas al penetrar las aguas marinas sobre las aguas del río durante la pleamar o flujo. La pororoca se vuelve más poderosa cuando el ancho del río se hace menor, por lo que las aguas del océano Atlántico penetran más fácilmente y con mayor velocidad y fuerza en los cauces del delta de este río. Esto provoca una devastadora inundación que llena de agua salada muchas zonas ribereñas.

El estruendo es sobrecogedor. En el silencio de la jungla, cuando se siente ese rumor, primero como un murmullo de un motor distante, pero luego con una presencia mucho más palpables, todos saben lo que puede pasar. Enormes extensiones de tierra son arrancadas de cuajo de la rivera del río, así como árboles que pasan flotando como palillos, casas, y todo lo que esta descomunal ola encuentra.

El enorme caudal del Amazonas hace que este oleaje inusual tenga una duración extrema. El caudal del Amazonas es de más de 100.000 metros cúbicos por segundo. Esto hace que el caudal de agua, que en otros ríos más pequeños se marca como una contracorriente, a penas visible, se transforme en un oleaje que puede alcanzar hasta cuatro metros de altura.

Pero la Pororoca también tiene efectos benéficos. Los habitantes del lugar están acostumbrados, y saben que este oleaje puede tomar dimensiones gigantescas. Pero la pesca, con la mezcla del agua de mar y río, se intensifica. El fenómeno también tiene un costado turístico, ya que cientos de surfistas acuden cada año, para montarse en esas olas demenciales, sobre las que pueden surfear sin parar por más de una hora.

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