Archive for category Mitos y Leyendas de Mexico

El árbol del amor

El árbol del amor

El árbol del amor

A mediados del siglo XIX, la bella plazuela Miguel Auza, en el corazón de la ciudad de Zacatecas, era el jardín del convento de San Agustín. Y a él solían acudir los habitantes de las casas vecinas para pasear y charlar entre las hermosas flores y los frondosos árboles.

Uno de estos árboles, que aún hoy permanece en su sitio, despertaba las discusiones de los lugareños, que no conseguían determinar de qué especie de árbol se trataba. Algunos afirmaban incluso que no había otro parecido en toda América. Por eso,  todos lo llamaban el árbol de Oralia, en honor a la bella muchachita que había tomado la costumbre de cuidarlo y regarlo a diario. Cada tarde, los vecinos del convento recibían la visita de Juan, el humilde aguatero que, siempre acompañado por su fiel burrito, se había ganado la simpatía de todos.

Oralia en especial, lo esperaba con impaciencia, para que la ayudara a regar su querido árbol. La muchacha, de familia acaudalada, no sabía que Juan, perdidamente enamorado de ella, había empezado a trabajar también largas horas en una mina, en busca del soñado filón de plata que le permitiera ofrecerle una vida de princesa. Tal vez por eso se dejó deslumbrar por Pierre, un apuesto francés enviado a México por el gobierno de su país. El joven había quedado deslumbrado por Oralia, cuya familia, complacida, lo invitaba diariamente a visitarlos. Pierre cautivaba a la chica con sus modales finos, sus atenciones y sus promesas de una vida de lujos y riquezas en Europa.

Pero Oralia sabía también que su corazón se aceleraba cada vez que veía acercarse el burrito de Juan, y que esperaba con impaciencia todos los días  el momento de regar el árbol junto a él.   Cada vez más confundida, se sentó una noche a llorar bajo las ramas de su querido árbol. Y el árbol, apenado, lloró con ella: cuentan que sus lágrimas, al caer sobre el regazo de la muchacha, se convirtieron en un hermoso ramillete de flores blancas, y que Oralia, al verlas, supo con claridad que amaba a Juan y nada le importaban las riquezas.

A la mañana siguiente, la muchacha recibió la visita de Pierre, quien tentado por un puesto de mayor importancia política en otro país, se despedía sin remordimientos. Así supo Oralia que su corazón no se había equivocado, y esa tarde, apenas Juan se reunió con ella bajo el árbol, le demostró todo su amor con un beso. El muchacho, en su enorme felicidad, olvidó decirle que había encontrado la tan ansiada veta de plata y sólo atinó a abrazarla mientras el árbol, lleno de felicidad, los cubría con una lluvia de flores blancas.

Es por eso que desde entonces, los enamorados se refugian bajo las ramas del árbol de Oralia, y le piden que su amor dure para siempre.

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2012, el año en que vivimos en peligro

El Calendario Maya

El Calendario Maya

A partir del film holliwoodense homónimo (“2012”) se ha popularizado la existencia del calendario maya. Para esta civilización, el 2012 será el año en que, según este calendario, la humanidad tal cual la conocemos llegará a su fin. En la película, se habla de la existencia de una organización supersecreta, la IHC, (Institute for Human Continuity) que se encargará de que la raza humana pueda seguir existiendo. La IHC argumenta que los gobiernos del mundo lo han sabido por décadas, y que la teoría de la extinción de la raza humana está probada en un 98%. En consecuencia, se han encargado de seleccionar un reducido grupo de personas que lograrían salvarse merced a unas naves-barcos construidos en la cima del Himalaya, y que, teóricamente soportarían la hecatombe mundial.

¿Qué dice exactamente el calendario maya? Los mayas hablan de cambio o final. Pero no hablan de hecatombe ni de extinción, como Holliwood es tan adicto a pintar las cosas. El calendario maya termina ese año, pero luego vuelve a comenzar. Como un empleado que llega al fin de su contrato, y se pregunta si la empresa va a continuar pero con él en su fuerza de trabajo, inmediatamente surge la pregunta acerca de la continuidad de la raza humana en este nuevo calendario maya que se avecina.

El calendario maya consiste en dos diferentes cuentas de tiempo que transcurren simultáneamente: el Sagrado, Tzolkin o Bucxok de 260 días, y el Civil, Haab, de 365 días. Además, los mayas llevan registro del tiempo con otra contabilidad especial, llamada la Cuenta Larga. El calendario maya es cíclico, porque se repite cada 52 años mayas. En la cuenta larga, el tiempo de cómputo comienza el 0.0.0.0.0 4 ahau 8 cumkú, o 13 de agosto del 3114 a. C., y según las profecías mayas y particularmente la séptima, indica que la fecha 13.0.0.0.0 4 ahau 3 kankin, es decir, el 21 de diciembre de 2012, dará lugar a un ciclo nuevo. Simplemente eso.

Algunos Mayas marcan que el 21 de diciembre de 2012 sería el fin del quinto mundo (uno de los períodos por los que pasa la humanidad), ya que es el fin de su calendario; esto provocaría un gran cambio en la humanidad, tal como ocurre al final de cada mundo/período.

Pero este cambio, esta gran crisis puede querer significar que la humanidad va a entrar en un período más espiritual, donde se privilegiarán las cosas realmente importantes, como la vida humana, la hermandad entre los hombres y la conciencia ecológica, antes que los intereses creados. El 2012 entonces puede convertirse entonces en el punto de partida hacia un mundo mejor, donde la voz interior de cada ser humano se haga escuchar, y la paz finalmente reine en este planeta convulsionado. Dice la psicología que cada ser humano tiene en si mismo los elementos necesarios para alcanzar el pico de sus potencialidades, y que la causa principal por la que no se logra este objetivo, debe ser buscada en el mismo individuo. Con la humanidad toda pasa lo mismo. Nosotros mismos somos los causantes de tantas miserias humanas. Quizás el 2012 nos enseñe cómo comenzar de nuevo el camino de nuestra historia.

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Organización militar mexica

Los temibles guerreros mexicas

Los temibles guerreros mexicas

La organización militar mexica, o azteca, es digna de admiración, por su alto nivel de estructuración, su profesionalismo y su efectividad a la hora de librar los combates con los pueblos vecinos.

Este pueblo mantenía una constante política expansiva, lo que hacía necesario que el estado se ocupara de una militarización profesional, tanto para continuar con su expansión territorial, como para repeler posibles amenazas foráneas. Además, la organización económica de azteca imponía la recaudación de tributos de las ciudades circundantes, por lo que era necesario disponer de una milicia bien organizada.

El grupo de soldados más trabajadores es el de los plebeyos, o yaoquizqueh. Esta parte de la armada tenía conocimientos básicos elementales del  arte de la guerra, pero eran secundados por un grupo menor de soldados especializados, miembros de la nobleza, o pipiltzin. Estos miembros de la nobleza, a su vez, también estaban organizados, según sus logros en el campo de batalla.

La única manera de ascender en la pirámide social era a través de los logros en la guerra, por ejemplo, mensurable por medio del número de prisioneros de guerra que cada soldado podía capturar.

El ejército azteca se organizaba por medio de varias categorías o rangos bien diferenciables. En el estrato más bajo se encontraban los cargadores o tamemes, y eran simples changarines que llevaban las armas o suministros. Un escalón por encima de ellos, jóvenes del telpochcalli eran comandados por un superior o telpochyahque. Luego seguían en orden de importancia los  plebeyos yaoquizqueh, quienes aún no habían tomado prisioneros en las batallas que habían librado. Por encima de ellos, se ubicaban los tlamani, plebeyos que habían logrado capturas de prisioneros. Finalmente, los hijos dilectos de la sociedad mexica, los jóvenes nobles guerreros: entre ellos también había rangos, que se diferenciaban por su traje típico o tlahuiztli. Cuanto más alto el rango del noble guerrero, más espectaculares eran los atuendos que vestían.

Las sociedades guerreras eran grupos exclusivos donde los nobles guerreros podían ingresar, una vez que demostraban su valía en el campo de batalla. Existían dos sociedades guerreras principales: los guerreros Águila y los guerreros Jaguar.

Los guerreros águila o cuauhpipiltin, al igual que los guerreros jaguar, u ocelopipiltin, se vestían con la piel del animal que los representaba, y se adornaban con plumas de águilas. Era el grupo de élite de las fuerzas armadas, algunos códices cuentan que entraban en un profundo estado de meditación y podían permanecer en un sitio de cuclillas y sin moverse, sin comer ni beber durante al menos dos semanas, simplemente esperando el momento oportuno para atacar y matar de un golpe (como era usual) a su enemigo.

Los guerreros águila y los guerreros jaguar causaron al menos el 80% de las bajas españolas, antes, durante y después de la conquista.

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La casa del trueno

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Cuenta la leyenda que existía una caverna entre Totomoxtle y Coatzintlali, donde los antiguos sacerdotes habían construido un templo para dedicarlo al Dios del Trueno, la lluvia y los ríos.

En el lugar,  siete sacerdotes se reunían cada vez que era necesario el cultivo de la tierra, sembraban y luego cosechaban los frutos. También siete veces invocaban a las deidades y cantaban hacia los cuatro puntos cardinales, porque según la matemática y cuentas esotéricas de estos sacerdotes cuatro por siete eran veintiocho y éstos eran los días que formaban el ciclo lunar.

Según se dice, esos sacerdotes también hacían sonar el gran tambor del trueno y lanzaban flechas encendidas al cielo, poco después de ello comenzaba la tormenta con truenos y relámpagos, llovía torrencialmente y por muchos días, haciendo que los ríos se desbordaran.

Pasaron siglos y arribaron a ese lugar un grupo de personas vestidas de un modo particular, que traían consigo otras costumbres, religiones y leyendas.

Todos ellos tenían como característica principal que siempre estaban sonriendo, felices de haber llegado a un lugar donde había de todo, frutos, animales de caza, agua y un bello clima.

Se instalaron en ese sitio y lo llamaron Totonacan, pero los siete sacerdotes de la caverna del trueno no estaban de acuerdo con esa invasión y de inmediato se fueron a la caverna ha producir, truenos, relámpagos y torrenciales lluvias con el fin de asustarlos para que se marchasen.

A causa de sus ritos, llovió mucho y muchos días hasta que alguien del grupo se dio cuenta que esas tormentas las generaban los sacerdotes de la caverna.

Los totonacas, que era gente pacífica buscaron a los sacerdotes y los colocaron en una pequeña embarcación, dándoles provisiones y agua.

Luego, los lanzaron al mar en donde se perdieron para siempre.

Sin embargo, después de haber sacado de allí a los sacerdotes era necesario dominar a los dioses del trueno y las lluvias para que no destruyeran con su furia el pueblo recién asentado.

Para lograrlo se reunieron los sabios y sacerdotes y decidieron que no podrían hacer nada contra esas fuerzas y que lo mejor sería rendirles culto, adorar a esos dioses y rogarles que tuvieran piedad de ese pueblo. Para ello, en la antigua caverna donde se rendía culto al Dios del trueno, los totonacas levantaron el templo del Tajín, que quiere decir lugar de las tempestades.

Y de allí en adelante le rindieron culto no sólo al Dios del Trueno sino,  que le imploraron durante 365 días, que es la cantidad de nichos que tiene el monumento, pidiendo por buen tiempo en algunas épocas del año y lluvias cuando fuera necesario  para fertilizar las tierras.

En ese lugar, hoy sigue estando ese templo que se conoce en todo el mundo como pirámide o templo de El Tajín.

Así es la historia de cómo nació esta pirámide, para venerar y respetar al Dios del Trueno, que fue adorado por esas personas que vivieron mucho tiempo antes de la llegada de los extranjeros y también de los totonacas, cuando el universo recién comenzaba su existencia.

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Misterios de México

El volcán Popocatepetl, el guerrero dormido

El volcán Popocatepetl, el guerrero dormido

La hermosa y ancestral tierra mexicana encierra una serie de misterios, que se enraízan con su rica tradición pre colombina, su ferviente catolicismo y su riquísima historia. He aquí algunos misterios que hacen al corazón de la idiosincracia mexicana, tan propios de su identidad como la revolución de Pancho Villa.

El peyote. El peyote es una planta conocida desde tiempos milenarios. Su uso en las tribus de los habitantes originarios de México era para inducir estados de “éxtasis”, donde la persona que lo consumía pasaba a un plano superior de conciencia, y se encontraba cara a cara con lo sobrenatural, la divinidad, que en definitiva habita en todos nosotros. Por medio del peyote, los antiguos chamanes –sabios o brujos- se colocaban en “éxtasis” en momentos que debían tomar decisiones importantes, como ir a la guerra con otro pueblo, u otras delicadas cuestiones, que merecían la asistencia divina. El peyote permite ver más allá de la realidad evidente, y dicen que quien lo consume jamás vuelve a ser la misma persona. La epifanía que se experimenta cambia al ser humano para siempre.

La Llorona, la Santa Compaña mexicana. Luego de la conquista de México por parte de los españoles, se empiezan a hacer evidentes las apariciones de esta misteriosa mujer, de esta ánima que llora a su amor perdido. Desde hace quinientos años, no deja de estar presente, y su sola presencia causa una mezcla de espanto y dolor, pues lo que ella ha sufrido por amor logra transmitírselo a los testigos de su aparición.

El Valle de las Luminarias. En mayo de 1607, la ciudad del valle de Santiago fue fundada por los españoles. En el sitio de la fundación hay siete volcanes (en rigor de verdad son trece, pero solo siete son los mayores), a los que se llama Las Siete Luminarias, que le confieren a esta región una rica tradición en mitos y leyendas, de donde es escenario preferencial.  Tierra donde se cultivan legumbres gigantes, imposibles de ser replicadas en otras zonas del país, aún con las mismas semillas, hasta leyendas de enamorados que mueren para poder estar juntos por toda la eternidad, todo esto en el Valle de las Siete Luminarias.

El volcán Popocatepetl. Con una historia muy parecida a la de Romeo y Julieta, el volcán Popocatepetl tiene una hermosa pero trágica historia como mito de su creación. Ixta era una princesa, hija el rey. Ella se enamora de Popocatepetl, el mejor de los guerreros de su padre. El muchacho parte a la batalla, y promete desposar a Ixta a su regreso. Pero sus enemigos hacen correr el rumor de que ha muerto en batalla. Presa del dolor, Ixta se suicida. Cuando Popocatepetl vuelve y ve lo que ha sucedido, el también muere, y su corazón herido se transforma en un ardiente volcán, destinado a llorar a su amada para siempre.

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La Leyenda del Niño Cántaro de Agua

Esta es una de las leyendas tradicionales del folclore de los Tewa, un grupo dentro de los indios Pueblo de Nueva México. Cuenta la historia del origen de uno de sus héroes, que nació cántaro de agua y se convirtió en hombre.

Una joven de Pueblo que ayudaba un día a su madre a mezclar con el pie el barro para hacer vasijas, sintió que el lodo la salpicaba de una manera extraña en la pierna. Unos días después le pareció que algo se movía en su vientre, pero jamás se le ocurrió pensar que iba a tener un hijo. Cuando se dio cuenta de lo que realmente pasaba, prefirió no decir nada por temor a una reprimenda. Pero el niño crecía y crecía.

Cuando la madre de la joven cayó en la cuenta de que su hija estaba por dar a luz se enojó muchísimo. Pero cuando miró al recién nacido se se enterneció al darse cuenta de que su concepción había sido algo maravilloso: vio que no se parecía a un niño, sino que era una cosa redonda con dos salientes. Parecía una pequeña vasija. El primero que lo quiso fue su abuelo, quien entró para conocerlo y se dio cuenta de que era un pequeño cántaro de agua.

A los veinte días el cántaro ya era grande: podía hablar y jugar con los otros niños. Su abuelo lo llevaba afuera para que conociera el mundo y para que hiciera amigos. Lo nombraron “Niño Cántaro de Agua”,  porque averiguaron que era varón según lo que decía.

Un día los hombres fueron a cazar y el Niño Cántaro de Agua quiso ir. Su abuelo lo llevó hacia el sur de la planicie, en donde pronto vio el rastro de un conejo al que siguió rodando. El pequeño llegó a un pantano en donde había una piedra, se golpeó con ella y se rompió.

Debajo de los pedazos rotos surgió un niño de verdad. El Niño Cántaro de Agua estaba muy contento de que su piel se hubiera roto y ya fuera un muchacho, un muchacho crecido. Llevaba muchas cuentas alrededor del cuello y aretes de turquesa, una capa de danza y zapatos y una chaqueta de piel de gamo.

Esa tarde cazó un gran número de conejos. Volvió y se los presentó a su abuelo, quien lo llevó triunfalmente a su casa.

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El ropero antiguo 2

Al poco rato de haberse dormido Martina escucho de nuevo el mismo susurro, ella pensó que de nuevo estaba soñando, pero esta vez dijo algo que la hizo abrir los ojos de inmediato ¿quieres jugar conmigo?, se sentó de golpe en la cama y que en la esquino estaba recargada la misma niña que había visto la vez anterior, Martina trato de incorporarse o gritar pero sus músculos estaban paralizados y su boca no articulaba ningún sonido por mas intentos que hacia, la niña se acercaba cada vez mas a ella, mientras la pobre niña, casi moría del susto. Estando justo en frente de ella le dijo

–Por que no me respondes, quieres jugar con migo ¿si o no?

Como pudo Martina movió la cabeza en forma negativa. La niña que parecía algo molesta se alejo de Martina y fue a un rincón donde empezó a llorar. Martina se sentía desconcertada no sabia que hacer, ni siquiera esperaba esa reacción, con un poco de temor fue hacia donde ella y le agarro el brazo. Se acerco y le dijo que ya no llorara que aceptaba jugar con ella pero que ya no llorara. La niñita se seco las lágrimas y dibujo una sonrisa rápidamente. Martina y la niña jugaron casi toda la noche cuando estaba a punto de amanecer, la niña se paro y corrió hacia la puerta donde se desvaneció.

Martina se fue a acostar y durmió un rato, al despertar estaba muy confundida no sabia si lo que había vivido era un simple sueño o todo aquello había sido real, por si las dudas y sabiendo que su mama no le iba a creer prefirió no decir nada. Después de desayunar y ver la televisión un rato, Martina vio que hacia un hermoso sol afuera y salio al gran jardín de la casa, el cual tenía muchos árboles, flores y arbustos que a veces parecía perderse entre ellos. Mientras exploraba un poco y jugaba sola, como siempre lo solía hacer, se escondió en un arbusto. De repente oyó que decían ¿Qué haces? ¿De quien te escondes? Era la niña con la que jugo toda la noche. Martina volteo sabiendo con lo que se iba a encontrar y respondió esta vez sin temor –Estoy jugando sola ¿quieres jugar? La niñita emocionada de inmediato dijo que si y empezaron a corretearse por todo el jardin.

Oye ¿Cómo te llamas? –Pregunto Martina.

Ana -Respondió la niña.

Y donde vives. Dijo Martina.

En esta casa. Contesto la niña, cambiando un poco su tono alegre a melancólico.

Martina se dio cuenta del repentino cambio de humor de la niña y prefirió hablar de otra cosa, aun que ya le tenia un poco de confianza todavía sentía miedo que se fuera a enojar.

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El ropero antiguo 1

Con la mirada triste Martina veía por el cristal mientras el carro donde iba se alejaba rápidamente de aquel lugar el cual había sido su hogar durante toda su vida, dejaba recuerdos, amigos pero lo más importante de todo a su padre. Ya hacia tres meses que la catástrofe se veía venir, tras constantes peleas y disgustos lo mas temido por ella sucedió. Hoy ella y su madre partían hacia su nuevo hogar en Veracruz, de donde era originaria.

Al llegar al pueblo, mientras pasaban en el taxi, Martina veía con desaire a los niños en las calles que jugaban a la cuerda o con la pelota y se preguntaba así misma si algún día llegaría a tener amigos en aquel lugar, de pronto volvió a la realidad ante los ya exasperados llamados de su madre.

Presurosa bajo del Taxi y contemplo su nuevo hogar. La casa se veía bastante grande, y bonita, sin embargo había algo que hacia que Martina se sintiera rara en ese lugar, como si una presencia extraña inundara su ser.

Después de algunos días de mudanzas y arreglos, la casa quedo bastante bonita, y Martina se quedaba con su mama hasta que su habitación quedara completamente terminada. Todavía eran vacaciones y era temporada de lluvia, así que Martina no había tenido oportunidad de salir para hacer nuevos amigos y sinceramente no le interesaba.

Cuando por fin su habitación estaba terminada, Martina se fue a ella para empezar a acostumbrarse, se recostó en la cama por un momento y cerro los ojos, escucho que alguien a quien no le reconocía la voz susurraba su nombre, al abrir los ojos, observo frente a ella una niña de unos 9 años que la miraba con algo de intriga, Martina grito asustada y se levanto rápido, su mama que había oído sus gritos corrió hacia la habitación.

¿Qué pasa? –Pregunto.

Martina con la boca seca y visiblemente nerviosa le dijo lo que había visto.

Fue una pesadilla –dijo su mama.

No, solo había cerrado mis ojos tantito, argumento Martina.

No mi cielo, te quedaste dormida, mira ya son las 6.

Efectivamente Martina se había quedado dormida. Aliviada y ya más calmada se dejo caer en el colchón convencida de que todo había sido un sueño.

Después de cenar Martina se quedo largo rato frente a la ventana viendo las gotas de lluvia caer y como el frió de la noche empañaba los cristales.

Sintiéndose cansada y viendo que ya eran casi las 10 de la noche se fue a dormir, se puso su pijama y se acostó.

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La niña del pozo (parte 1)

Después de mucho buscar y batallar, por fin, Armando había obtenido lo que quería una bella casa en la ciudad y a un precio que le parecía increíblemente bueno, nunca entendió por que los dueños se querían deshacer a toda costa de tan bella propiedad, con 10 habitaciones, dos extensos patios, una gran piscina, un hermoso kiosco, además de contar con su propio pozo hecho que la pareció mas atractivo aun.

 

Antes de encontrarla, estuvo buscando como loco un lugar donde vivir y solo había encontrado algunos departamentos que  no le gustaron del todo pero que parecía tener que aceptar debido a su escaso capital, estando a punto de resignarse camino hacia uno de los departamentos, en el piso vio tirado un periódico al que casi pasa sin importancia, pero afortunadamente para el logro divisar la foto de una hermosa casa enclavada en el cerro del Ajusco, y en el extremo de la imagen con letras grandes la palabra VENDO, sin dudar mucho recogió el periódico y examino la oferta, entre si pensó que las personas estarían pidiendo una cantidad elevada y para si mismo dijo “ni te hagas ilusiones de seguro no te va a alcanzar”, pero se sorprendió al ver que la estaban rematando a solo 80000 pesos, presuroso saco su celular y trato de hablar al teléfono del anuncio lamentablemente su celular no traía crédito, en la esquina de la calle diviso un teléfono publico y sin mas marco, le contesto una voz femenina gastada por los años, y el solo atino a decir:

 

-¿Todavía esta en venta la casa?

- Si- contesto la anciana.

- ¿Cuándo puedo pasar a verla?

- Hoy mismo – Dijo la vas que se escuchaba un poco ansiosa.

 

Mañana seguire debido a que es una historia larga.

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En los campos de cafe

Eran cerca de las 5 de la tarde, cuando Abel de 12 años, decidió no esperar más e irse a cuidar la cosecha de café, ya se le había hecho tarde y Julio ya debía estar desesperado al ver que no llegaba. Y en efecto, al llegar la cara de Julio reflejaba un poco de preocupación que se convirtió en sonrisa cuando lo diviso llegar.

- Julio: ¿Por qué tan tarde?, yo pensé que ya no venias, y que me tendría que quedar solo otra vez.

- Abel: es que estuve esperando a Héctor, ya vez que dijo que nos venia a acompañar.

- Julio: Ya sabes que ese se queda bien dormidote hasta tarde, de seguro va a llegar aquí, tarde como siempre.

- Abel: si de seguro va a llegar a las 7 u 8, apurado para que no lo agarre la noche.-dijo entre risas.

Sin embargo, el tiempo pasó y Héctor no llegaba, los muchachos no le dieron mucha importancia ya que Héctor siempre había sido muy impuntual y en ocasiones los dejaba plantados.

Cerca de las 10 de la noche, se dispusieron a dormir un poco. Así que improvisaron con unos costales unas modestas camas y apagaron la fogata, dejando solo prendidas unas antorchas que tenían cerca en lo alto de las carpas.

Entre las 12 y 1 de la mañana Abel despertó al oír un sonido parecido a un cuchillo cortando hierba y divisar una sombra entre los campos de café que se acercaba lentamente a su carpa. Abel de inmediato pensó que eran ladrones, que venían a robarse los costales de café, así que en silencio agarro el machete que había dejado encajado en la tierra, y despertó a Julio, que acostumbrado a este tipo de eventos, también agarro su machete y se dispusieron a ver quien era.  Siendo lo más silenciosos posibles trataron de acercarse, mientras la sombra se acercaba cada vez más rápido al lugar donde estaban, sin mucho tiempo para pensar que hacer, decidieron saltar empuñando el machete afuera de la carpa, pero a la hora de hacerlo su sorpresa fue grande al ver que nadie estaba cerca mientras todo se volvía un silencio estremecedor.  Voltearon a ver entre la escasa maleza que había pero no encontraron nada, mientras ambos notaron un olor muy especial y vieron una lechuza en un árbol cantando. Sin más que poder hacer decidieron volver a la carpa, pero no pudieron conciliar el sueño en toda la noche. Cuando por fin amaneció un trabajador llego por la carga, 4 horas mas tarde de lo esperado, y el les dio una noticia que los dejo pasmados. Héctor había sido asesinado en la tarde del día anterior cuando se dirigía a reunirse con ellos, lo habían amarrado y cortado la garganta y dejado en las vías del tren. ¿Habrá sido Héctor la sombra que venia a despedirse de sus amigos, o simplemente histeria colectiva?, nunca lo sabremos. Solo podemos estar seguros de que lo sobrenatural existe y que esta esperando a toparse con nosotros en cualquier lugar.

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