Archive for category Mitos y Leyendas de Mexico
Cipactli
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
Según la mitología mexica, del cuerpo de Cipactli fue creada la tierra. Mitad cocodrilo, mitad pez, esta criatura marina, monstruosa y eternamente hambrienta, tenía 18 cuerpos, cada uno de ellos unido a los demás por una boca que no paraba de devorar. Todo alimento era bueno para ella. O mejor dicho, todo era alimento para Cipactli.
Tezcatlipoca, dios del cielo y la tierra, señor de las batallas, fuente de poder y felicidad, sacrificó uno de sus pies para utilizarlo como carnada para atraer a Cipactli. Una vez capturada la criatura, los dioses las partieron por la mitad, creando así cielo y tierra. Por eso para los mexicas se componían el cielo y la tierra de 9 cuerpos, “los 9 por encima de nosotros” y las 9 casas de los muertos”. Entre unos y otras, transcurría la vida de los hombres.
Los dioses separaron el cielo de la tierra mediante dos árboles firmes y fuertes, dejando así un lugar libre para su siguiente creación: el hombre. Finalmente, los dioses principales encargaron a Oxmócoc y Cipactónal, la primera pareja humana, luego deificada, la invención del tiempo. Ayudados por Quetzalcóatl, los primeros esposos sobre la tierra crearon así el calendario azteca. En honor a Cipactli, constaba de 18 meses de 20 días cada uno. El primero, con el nombre de la criatura. Y dedicado a honrarla.
El Tonalpohualli, el calendario sagrado azteca destinado a extraer horóscopos y predecir días auspiciosos o nefastos, también recuerda el central papel de Cipactli en la creación del mundo. Es por eso que el primer día de este calendario, asociado al caimán y al punto cardinal del este, lleva su nombre. La deidad asociada al día Cpactli es Tonacatecuhtli, “Señor de nuestro sustento”, uno de los dioses principales que habitaban los Cielos Superiores. En la mitología mexica, éste era el dios de la fertilidad y la creación.
Tonacatecuhtli fue quien una vez dividida Cipactli en cielo y tierra, dividió a su vez los 9 cuerpos inferiores en tierra y océano. Es tan poderoso, que fue quién creó a los dioses Ometecuhtli y Omecihuatl, quienes a su vez crearían luego la vida sobre la tierra.
O mejor dicho, sobre los 9 cuerpos inferiores de Cipactli.
El Cerro del Muerto
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
En Aguascalientes, México, explican así el origen del Cerro del Muerto. Cuentan que en los albores de la creación, la tierra fue habitada por gigantes que hicieron de ella un verdadero paraíso. Hermosos, fuertes y nobles de corazón, pasaban sus días trabajando la tierra, que, agradecida, producía para ellos los más deliciosos y abundantes frutos. También se dedicaban a las artes, los juegos y la observación de las estrellas. Habitaban bellos y espaciosos palacios, y desconocían el significado de la palabra guerra. Sin embargo, esta existencia plácida y feliz no duraría mucho tiempo.
Y sucedió que un día la tierra fue sacudida por un terrible temblor, y se desgarró tragándose sin compasión cosechas, palacios y gigantes. Sólo unos pocos sobrevivieron al tremendo cataclismo. Asustados, decidieron pedir una respuesta al Señor de los Cielos, para que les dijera si volverían los días felices que recordaban. O si aquel sueño de dicha se había acabado para siempre.
La joven pareja conformada por Verlé, el príncipe del país del norte y Kirlé, la princesa de la ciudad del sur, fue elegida como mensajera. Verlé y Kirlé se presentaron ante el Señor he hicieron la pregunta cuya respuesta tanto anhelaban. Al volver junto a los pocos sobrevivientes de su pueblo, que esperaban ansiosos, no pudieron ocultarles la verdad.
El Señor les había revelado que los cataclismos seguirían sucediéndose. Esa tierra ya no era segura para ellos: debían emigrar. De lo contrario, perecerían sin remedio. Pero los jóvenes amaban su tierra y querían permanecer en ella. El Señor, entonces, les había revelado el modo de quedarse. Para toda la eternidad.
Al amanecer, algunos partieron. Verlé, cuyo nombre significa calientes primaveras, se tendió en cambio con la cabeza hacia el sur, sobre la tierra que tanto amaba. Kirlé, cuyo nombre significa aguas cristalinas, se tendió frente a su amado, inclinada hacia el sur. 4 valientes guerreros, los rodearon y se hincaron ante ellos, en una muestra de respeto final. Un poco más lejos, otros gigantes se tendieron también, a esperar la eternidad.
Cuentan que entonces, un súbito eclipse oscureció la tierra.
Y que cuando el sol brilló nuevamente, lo hizo sobre los gigantes ya convertidos en cerros. Verlé, o calientes primaveras, es hoy el llamado Cerro del Muerto. Kirlé, o aguas cristalinas, el Cerro de los Gallos. Rodeados de sus fieles caballeros, custodian desde entonces la región. Que en honor a ellos, ha sido bautizada Aguascalientes.
La leyenda del sol y la luna
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 24, 2010
Contaban los mexicas que luego de la Creación, los dioses principales descubrieron algo terrible: el nuevo mundo no tenía quien lo iluminara. Reunieron entonces al resto de las deidades y solicitaron que alguna se prestara a cumplir esta importante labor. Al mismo tiempo, dos dioses de rango menor se adelantaron: Tecuciztécatl, bello, fuerte, radiante y vanidoso, y Nanahuatzin, enclenque y miserable, el más humilde de todos los dioses.
Los dioses principales escogieron al primero y los condujeron ante una enorme hoguera, pidiéndole que saltara dentro. De allí, le explicaron, saldría listo para iluminar al mundo. Pero Tecuciztécatl no tuvo el valor suficiente para arrojarse a la hoguera. 4 veces avanzó hasta ella y otras tantas retrocedió, acobardado, ante las burlas de los demás dioses.
De pronto, un intenso resplandor encegueció a los presentes: el mísero Nanahuatzin se había arrojado sin dudar a las llamas. Y del interior de la hoguera emergió transformado en Tonatiuh, el luminoso, dios del sol y guerrero de los cielos.
Tecuciztécatl, al ver esto, se avergonzó de su cobardía y se arrojó a la hoguera también. De allí salió transformado en Meztli, diosa de la luna y la noche.
En un principio, ambos cuerpos celestes brillaban por igual, pero luego los dioses principales consideraron que esto no era justo y arrojaron un conejo a la cara de Meztli que oscureció grandemente su brillo.
Para los mexicas, Tonatiuh era el dios que arrojaba dardos de luz a los 4 puntos cardinales cada mañana para iluminar la Tierra. Lo representaban con la piel completamente roja y el disco solar en la espalda. Tonatiuh era uno de los dioses que más sacrificios recibía: los mexicas creían que si se los negaban se ocultaría para siempre.
En el cielo, este dios gobernaba el paraíso al que iban al morir los guerreros, los sacrificados en su honor y las mujeres que fallecían en su primer parto.
La figura de Meztli, por su parte, era de gran ambivalencia. Los mexicas conocían ya el poder de la luna sobre las mareas y realizaban numerosos sacrificios destinados a evitar que Meztli los castigara con tormentas e inundaciones. Pero por otra parte, la consideraban también patrona de los embarazos, los partos y el amor maternal, e inventora del arte del tejido.
El Ahuízotl
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 24, 2010
El Ahuízotl era un temible monstruo acuático de la mitología mexica. Sorprendentemente, las crónicas informan que tenía el aspecto general de un coyote y también su tamaño. Pero aunque no tuviese las enormes dimensiones que suelen atribuírse a un monstruo temible, su ataque resultaba invariablemente letal.
El Ahuízotl estaba cubierto de un tupido pelaje gris oscuro sumamente resbaladizo. Pero que fuera del agua se apelmazaba en gruesos mechones puntiagudos como agujas. Sus orejas eran llamativamente puntiagudas y sus manos y pies eran de mono.
Vivía desplazándose por los cursos de agua, por lo que podía aparecer súbitamente en cualquier charca o curso de agua. Por lo general, nada advertía sobre la presencia del Ahuízotl bajo la superficie. Aunque en ocasiones se enfurecía y provocaba remolinos que arrojaban ranas y peces muy lejos de la orilla.
Esta criatura contaba también con una larguísima cola rematada en una mano. El Ahuízotl la utilizaba para atrapar a todo aquel que cometiera el error de acercarse demasiado a la orilla y luego ahogarlo.
Si embargo, no se trataba de un monstruo cruel. El Ahuízotl ejecutaba estos crímenes a pedido de los dioses de la lluvia, cuando estos sentían especial interés por un alma humana y deseaban tenerla a su lado en los cielos. El Ahuízotl cumplía su cometido con entusiasmo, puesto que se trataba de almas elegidas que pronto disfrutarían de los placeres del paraíso.
Tláloc y su esposa, Chalchitlicue, eran los dioses proveedores de las lluvias, y por ende, de la fertilidad de la Tierra. Ella era también la diosa de los cantos. Ambos señalaban a las víctimas que luego perecerían ahogadas bajo a mano de mono del Ahuízotl.
Se dice que el Ahuízotl atraía a sus víctimas, generalmente pescadores, llorando como un bebé. Las víctimas de esta criatura se distinguían de los simples ahogados porque sus cuerpos eran encontrados siempre 3 días después de su desaparición. Y por la ausencia de ojos, dientes y uñas que el monstruo les arrancaba en una cueva submarina antes de devolverlos a la superficie.
Sus cuerpos sólo podían ser manipulados por los sacerdotes, ya que se trataba de almas elegidas de los dioses.
El Señor del Veneno
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 22, 2010
Cuentan en la Ciudad de México que el Cristo negro que se venera en su catedral es en realidad réplica de otro, destruído en un incendio. Y que aquel Cristo original, fue, hace ya muchos años, protagonista de un hecho milagroso.
Dicen que Don Ismael Treviño era un hombre de negocios rico y próspero, pero la envidia y los celos no le permitían disfrutar de su bonanza. Treviño odiaba especialmente a Don Fermín de Andueza, que además de rico y exitoso, era querido por todos a causa de su generosidad y buen corazón.
La envidia que Ismael Treviño sentía hacia él era tan grande, que, no conforme con tratar de arruinar sus negocios, decidió un día matarlo. Fue así como inoculó un veneno de efecto retardado en un pastel y lo entregó a Don Fermín Andueza diciéndole que era regalo de un amigo en común, un importante concejal. Don Fermín no sospechó, y tras comer el pastel se dirigió, como cada día, a la iglesia. Treviño lo siguió para contemplar la consumación de su terrible obra.
Cuentan que luego de rezar y depositar unas monedas para la limosna, Don Fermín besó los pies del Cristo crucificado que presidía la nave principal, como hacía cada día antes de dejar la iglesia. Y que el Cristo, ante la sorpresa de los presentes, encogió sus piernas y se volvió completamente negro al contacto de la boca de Don Fermín.
Sólo Ismael Treviño, desde un banco en el fondo de la iglesia, comprendió la verdad: el Cristo había absorbido el veneno para evitar la injusta muerte de una persona buena. Conmovido y arrepentido, Treviño confesó todo, y aunque Fermín Andueza lo perdonó, abandonó la ciudad sin que volviera a saberse de él.
Otras versiones de esta leyenda sostienen que un ambicioso sacerdote había envenenado los pies del Cristo, celoso de un buen padrecito que cada mañana los besaba con devoción. Y que al acercarse este buen padre a la mañana siguiente, el Cristo encogió los pies y se ennegreció por completo para evitar así la muerte de su siervo fiel.
Versiones más prosaicas sostienen que los Cristos negros, venerados también en Guatemala y Panamá, son producto de años y años de humo de velas, que ha terminado por oscurecer la madera.
A menos que uno quiera creer en milagros.
El árbol del amor
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico, leyendas on March 10, 2010
A mediados del siglo XIX, la bella plazuela Miguel Auza, en el corazón de la ciudad de Zacatecas, era el jardín del convento de San Agustín. Y a él solían acudir los habitantes de las casas vecinas para pasear y charlar entre las hermosas flores y los frondosos árboles.
Uno de estos árboles, que aún hoy permanece en su sitio, despertaba las discusiones de los lugareños, que no conseguían determinar de qué especie de árbol se trataba. Algunos afirmaban incluso que no había otro parecido en toda América. Por eso, todos lo llamaban el árbol de Oralia, en honor a la bella muchachita que había tomado la costumbre de cuidarlo y regarlo a diario. Cada tarde, los vecinos del convento recibían la visita de Juan, el humilde aguatero que, siempre acompañado por su fiel burrito, se había ganado la simpatía de todos.
Oralia en especial, lo esperaba con impaciencia, para que la ayudara a regar su querido árbol. La muchacha, de familia acaudalada, no sabía que Juan, perdidamente enamorado de ella, había empezado a trabajar también largas horas en una mina, en busca del soñado filón de plata que le permitiera ofrecerle una vida de princesa. Tal vez por eso se dejó deslumbrar por Pierre, un apuesto francés enviado a México por el gobierno de su país. El joven había quedado deslumbrado por Oralia, cuya familia, complacida, lo invitaba diariamente a visitarlos. Pierre cautivaba a la chica con sus modales finos, sus atenciones y sus promesas de una vida de lujos y riquezas en Europa.
Pero Oralia sabía también que su corazón se aceleraba cada vez que veía acercarse el burrito de Juan, y que esperaba con impaciencia todos los días el momento de regar el árbol junto a él. Cada vez más confundida, se sentó una noche a llorar bajo las ramas de su querido árbol. Y el árbol, apenado, lloró con ella: cuentan que sus lágrimas, al caer sobre el regazo de la muchacha, se convirtieron en un hermoso ramillete de flores blancas, y que Oralia, al verlas, supo con claridad que amaba a Juan y nada le importaban las riquezas.
A la mañana siguiente, la muchacha recibió la visita de Pierre, quien tentado por un puesto de mayor importancia política en otro país, se despedía sin remordimientos. Así supo Oralia que su corazón no se había equivocado, y esa tarde, apenas Juan se reunió con ella bajo el árbol, le demostró todo su amor con un beso. El muchacho, en su enorme felicidad, olvidó decirle que había encontrado la tan ansiada veta de plata y sólo atinó a abrazarla mientras el árbol, lleno de felicidad, los cubría con una lluvia de flores blancas.
Es por eso que desde entonces, los enamorados se refugian bajo las ramas del árbol de Oralia, y le piden que su amor dure para siempre.
2012, el año en que vivimos en peligro
Posted by valeria in Misterios, Mitos y Leyendas de Mexico on November 12, 2009

El Calendario Maya
A partir del film holliwoodense homónimo (“2012”) se ha popularizado la existencia del calendario maya. Para esta civilización, el 2012 será el año en que, según este calendario, la humanidad tal cual la conocemos llegará a su fin. En la película, se habla de la existencia de una organización supersecreta, la IHC, (Institute for Human Continuity) que se encargará de que la raza humana pueda seguir existiendo. La IHC argumenta que los gobiernos del mundo lo han sabido por décadas, y que la teoría de la extinción de la raza humana está probada en un 98%. En consecuencia, se han encargado de seleccionar un reducido grupo de personas que lograrían salvarse merced a unas naves-barcos construidos en la cima del Himalaya, y que, teóricamente soportarían la hecatombe mundial.
¿Qué dice exactamente el calendario maya? Los mayas hablan de cambio o final. Pero no hablan de hecatombe ni de extinción, como Holliwood es tan adicto a pintar las cosas. El calendario maya termina ese año, pero luego vuelve a comenzar. Como un empleado que llega al fin de su contrato, y se pregunta si la empresa va a continuar pero con él en su fuerza de trabajo, inmediatamente surge la pregunta acerca de la continuidad de la raza humana en este nuevo calendario maya que se avecina.
El calendario maya consiste en dos diferentes cuentas de tiempo que transcurren simultáneamente: el Sagrado, Tzolkin o Bucxok de 260 días, y el Civil, Haab, de 365 días. Además, los mayas llevan registro del tiempo con otra contabilidad especial, llamada la Cuenta Larga. El calendario maya es cíclico, porque se repite cada 52 años mayas. En la cuenta larga, el tiempo de cómputo comienza el 0.0.0.0.0 4 ahau 8 cumkú, o 13 de agosto del 3114 a. C., y según las profecías mayas y particularmente la séptima, indica que la fecha 13.0.0.0.0 4 ahau 3 kankin, es decir, el 21 de diciembre de 2012, dará lugar a un ciclo nuevo. Simplemente eso.
Algunos Mayas marcan que el 21 de diciembre de 2012 sería el fin del quinto mundo (uno de los períodos por los que pasa la humanidad), ya que es el fin de su calendario; esto provocaría un gran cambio en la humanidad, tal como ocurre al final de cada mundo/período.
Pero este cambio, esta gran crisis puede querer significar que la humanidad va a entrar en un período más espiritual, donde se privilegiarán las cosas realmente importantes, como la vida humana, la hermandad entre los hombres y la conciencia ecológica, antes que los intereses creados. El 2012 entonces puede convertirse entonces en el punto de partida hacia un mundo mejor, donde la voz interior de cada ser humano se haga escuchar, y la paz finalmente reine en este planeta convulsionado. Dice la psicología que cada ser humano tiene en si mismo los elementos necesarios para alcanzar el pico de sus potencialidades, y que la causa principal por la que no se logra este objetivo, debe ser buscada en el mismo individuo. Con la humanidad toda pasa lo mismo. Nosotros mismos somos los causantes de tantas miserias humanas. Quizás el 2012 nos enseñe cómo comenzar de nuevo el camino de nuestra historia.
Organización militar mexica
Posted by valeria in Historia, Mitos y Leyendas de Mexico on November 12, 2009

Los temibles guerreros mexicas
La organización militar mexica, o azteca, es digna de admiración, por su alto nivel de estructuración, su profesionalismo y su efectividad a la hora de librar los combates con los pueblos vecinos.
Este pueblo mantenía una constante política expansiva, lo que hacía necesario que el estado se ocupara de una militarización profesional, tanto para continuar con su expansión territorial, como para repeler posibles amenazas foráneas. Además, la organización económica de azteca imponía la recaudación de tributos de las ciudades circundantes, por lo que era necesario disponer de una milicia bien organizada.
El grupo de soldados más trabajadores es el de los plebeyos, o yaoquizqueh. Esta parte de la armada tenía conocimientos básicos elementales del arte de la guerra, pero eran secundados por un grupo menor de soldados especializados, miembros de la nobleza, o pipiltzin. Estos miembros de la nobleza, a su vez, también estaban organizados, según sus logros en el campo de batalla.
La única manera de ascender en la pirámide social era a través de los logros en la guerra, por ejemplo, mensurable por medio del número de prisioneros de guerra que cada soldado podía capturar.
El ejército azteca se organizaba por medio de varias categorías o rangos bien diferenciables. En el estrato más bajo se encontraban los cargadores o tamemes, y eran simples changarines que llevaban las armas o suministros. Un escalón por encima de ellos, jóvenes del telpochcalli eran comandados por un superior o telpochyahque. Luego seguían en orden de importancia los plebeyos yaoquizqueh, quienes aún no habían tomado prisioneros en las batallas que habían librado. Por encima de ellos, se ubicaban los tlamani, plebeyos que habían logrado capturas de prisioneros. Finalmente, los hijos dilectos de la sociedad mexica, los jóvenes nobles guerreros: entre ellos también había rangos, que se diferenciaban por su traje típico o tlahuiztli. Cuanto más alto el rango del noble guerrero, más espectaculares eran los atuendos que vestían.
Las sociedades guerreras eran grupos exclusivos donde los nobles guerreros podían ingresar, una vez que demostraban su valía en el campo de batalla. Existían dos sociedades guerreras principales: los guerreros Águila y los guerreros Jaguar.
Los guerreros águila o cuauhpipiltin, al igual que los guerreros jaguar, u ocelopipiltin, se vestían con la piel del animal que los representaba, y se adornaban con plumas de águilas. Era el grupo de élite de las fuerzas armadas, algunos códices cuentan que entraban en un profundo estado de meditación y podían permanecer en un sitio de cuclillas y sin moverse, sin comer ni beber durante al menos dos semanas, simplemente esperando el momento oportuno para atacar y matar de un golpe (como era usual) a su enemigo.
Los guerreros águila y los guerreros jaguar causaron al menos el 80% de las bajas españolas, antes, durante y después de la conquista.
La casa del trueno
Posted by Madona in Mitos y Leyendas de Mexico, leyendas on November 11, 2009

Cuenta la leyenda que existía una caverna entre Totomoxtle y Coatzintlali, donde los antiguos sacerdotes habían construido un templo para dedicarlo al Dios del Trueno, la lluvia y los ríos.
En el lugar, siete sacerdotes se reunían cada vez que era necesario el cultivo de la tierra, sembraban y luego cosechaban los frutos. También siete veces invocaban a las deidades y cantaban hacia los cuatro puntos cardinales, porque según la matemática y cuentas esotéricas de estos sacerdotes cuatro por siete eran veintiocho y éstos eran los días que formaban el ciclo lunar.
Según se dice, esos sacerdotes también hacían sonar el gran tambor del trueno y lanzaban flechas encendidas al cielo, poco después de ello comenzaba la tormenta con truenos y relámpagos, llovía torrencialmente y por muchos días, haciendo que los ríos se desbordaran.
Pasaron siglos y arribaron a ese lugar un grupo de personas vestidas de un modo particular, que traían consigo otras costumbres, religiones y leyendas.
Todos ellos tenían como característica principal que siempre estaban sonriendo, felices de haber llegado a un lugar donde había de todo, frutos, animales de caza, agua y un bello clima.
Se instalaron en ese sitio y lo llamaron Totonacan, pero los siete sacerdotes de la caverna del trueno no estaban de acuerdo con esa invasión y de inmediato se fueron a la caverna ha producir, truenos, relámpagos y torrenciales lluvias con el fin de asustarlos para que se marchasen.
A causa de sus ritos, llovió mucho y muchos días hasta que alguien del grupo se dio cuenta que esas tormentas las generaban los sacerdotes de la caverna.
Los totonacas, que era gente pacífica buscaron a los sacerdotes y los colocaron en una pequeña embarcación, dándoles provisiones y agua.
Luego, los lanzaron al mar en donde se perdieron para siempre.
Sin embargo, después de haber sacado de allí a los sacerdotes era necesario dominar a los dioses del trueno y las lluvias para que no destruyeran con su furia el pueblo recién asentado.
Para lograrlo se reunieron los sabios y sacerdotes y decidieron que no podrían hacer nada contra esas fuerzas y que lo mejor sería rendirles culto, adorar a esos dioses y rogarles que tuvieran piedad de ese pueblo. Para ello, en la antigua caverna donde se rendía culto al Dios del trueno, los totonacas levantaron el templo del Tajín, que quiere decir lugar de las tempestades.
Y de allí en adelante le rindieron culto no sólo al Dios del Trueno sino, que le imploraron durante 365 días, que es la cantidad de nichos que tiene el monumento, pidiendo por buen tiempo en algunas épocas del año y lluvias cuando fuera necesario para fertilizar las tierras.
En ese lugar, hoy sigue estando ese templo que se conoce en todo el mundo como pirámide o templo de El Tajín.
Así es la historia de cómo nació esta pirámide, para venerar y respetar al Dios del Trueno, que fue adorado por esas personas que vivieron mucho tiempo antes de la llegada de los extranjeros y también de los totonacas, cuando el universo recién comenzaba su existencia.
Misterios de México
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on October 26, 2009

El volcán Popocatepetl, el guerrero dormido
La hermosa y ancestral tierra mexicana encierra una serie de misterios, que se enraízan con su rica tradición pre colombina, su ferviente catolicismo y su riquísima historia. He aquí algunos misterios que hacen al corazón de la idiosincracia mexicana, tan propios de su identidad como la revolución de Pancho Villa.
El peyote. El peyote es una planta conocida desde tiempos milenarios. Su uso en las tribus de los habitantes originarios de México era para inducir estados de “éxtasis”, donde la persona que lo consumía pasaba a un plano superior de conciencia, y se encontraba cara a cara con lo sobrenatural, la divinidad, que en definitiva habita en todos nosotros. Por medio del peyote, los antiguos chamanes –sabios o brujos- se colocaban en “éxtasis” en momentos que debían tomar decisiones importantes, como ir a la guerra con otro pueblo, u otras delicadas cuestiones, que merecían la asistencia divina. El peyote permite ver más allá de la realidad evidente, y dicen que quien lo consume jamás vuelve a ser la misma persona. La epifanía que se experimenta cambia al ser humano para siempre.
La Llorona, la Santa Compaña mexicana. Luego de la conquista de México por parte de los españoles, se empiezan a hacer evidentes las apariciones de esta misteriosa mujer, de esta ánima que llora a su amor perdido. Desde hace quinientos años, no deja de estar presente, y su sola presencia causa una mezcla de espanto y dolor, pues lo que ella ha sufrido por amor logra transmitírselo a los testigos de su aparición.
El Valle de las Luminarias. En mayo de 1607, la ciudad del valle de Santiago fue fundada por los españoles. En el sitio de la fundación hay siete volcanes (en rigor de verdad son trece, pero solo siete son los mayores), a los que se llama Las Siete Luminarias, que le confieren a esta región una rica tradición en mitos y leyendas, de donde es escenario preferencial. Tierra donde se cultivan legumbres gigantes, imposibles de ser replicadas en otras zonas del país, aún con las mismas semillas, hasta leyendas de enamorados que mueren para poder estar juntos por toda la eternidad, todo esto en el Valle de las Siete Luminarias.
El volcán Popocatepetl. Con una historia muy parecida a la de Romeo y Julieta, el volcán Popocatepetl tiene una hermosa pero trágica historia como mito de su creación. Ixta era una princesa, hija el rey. Ella se enamora de Popocatepetl, el mejor de los guerreros de su padre. El muchacho parte a la batalla, y promete desposar a Ixta a su regreso. Pero sus enemigos hacen correr el rumor de que ha muerto en batalla. Presa del dolor, Ixta se suicida. Cuando Popocatepetl vuelve y ve lo que ha sucedido, el también muere, y su corazón herido se transforma en un ardiente volcán, destinado a llorar a su amada para siempre.





