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El Equeco

EL Equeco
Que en ninguna casa falte la estatuilla del Equeco, así se dice en gran parte de la República Argentina. El Equeco es una leyenda, basada en una deidad de origen colla, que representa al dios de la fortuna. En el altiplano andino se le presta culto, y se realiza anualmente, en el solsticio de verano, la feria de la Alasita, dedicada al Equeco.
Se lo representa generalmente mediante una pequeña figura de cerámica, de un hombrecito, parecido a un geniecillo o un duende, bien vestido y cargado de paquetes. Los paquetes representan la abundancia, gracia que todos le piden con devoción.
El culto al Equeco exige que se le dejen ofrendas: alcohol y cigarrillos. De hecho, las figurillas del Equeco suelen tener una hendidura en los dientes, donde se le deja un cigarrillo para que la deidad lo “fume”.
La existencia del Equeco data de muchos siglos antes de la conquista de América por parte de los Españoles, y, a pesar de la agresiva evangelización que se implementó sobre el continente, ésta, como muchas otras tradiciones precolombinas, logró persistir.
El origen se sitúa en la cultura Tiwanacu. Esta tribu fue conquistada primero por los Aymara y luego por los Incas, pero la tradición se mantuvo. Todavía se conservan antiquísimas estatuillas de la cultura Inca que lo representan como un enano jorobado, provisto de un gran falo. El estar desnudo era símbolo de la fertilidad.
Actualmente en el norte de Argentina, ciertas zonas de Perú y Bolivia se continúa practicando el culto del Equeco. Se le debe dejar dinero a un costado, para que lo haga multiplicar. También hay que tener cuidado que el cigarrillo que se le ofrende solo sea consumido hasta la mitad. Se le deben dejar reproducciones en miniatura de lo que se desea, por ejemplo un automóvil, o una casa. Si lo que se desea es amor, se le deberán dejar miniaturas de gallos y gallinas.
El Equeco tomó una relevancia especial para el pueblo de argentina, durante la década de los ochenta, en un período en el que el país fue azotado por una hiperinflación devastadora para la economía y la actividad del país. Durante este período se hizo extensivo el culto del Equeco, ya que las personas compraban la estatuilla y le ponían dólares, moneda que parecía no tener techo en cuanto a su precio, en detrimento de la golpeada economía nacional.
El enigma de la calavera de cristal

La Calavera De Cristal
Corría el año 1924. El arqueólogo inglés Frederick Mitchell Hedges estaba realizando unas excavaciones en Belice, Sud América. Repentinamente, su hija Anna, quien era solo una niña, realiza un hallazgo increíble. Una perfecta calavera, tallada en cristal de cuarzo, de unos cinco kilos de peso. Ciertamente, un objeto fabuloso. Anna, quien hoy tiene cien años, es su propietaria. De hecho, le atribuye su longevidad a ser su poseedora.
La calavera de cristal o del destino, como se la conoce, presenta algunas peculiaridades realmente sorprendentes. Fue sujeta a sucesivos estudios, con la idea de tratar de comprender cómo pudo haber sido hecha, por quién y con qué fin. Así, en 1965, Frank Dorland, un estudioso y restaurador de arte la examinó y llegó a la conclusión de que emana extraños sonidos, y además tiene un suave perfume natural. En 1969, un investigador llamado Morril descubrió en su superficie pequeñas ranuras que teóricamente podrían hacerla moverse, y hasta pudo ver unas cavidades en los oídos que para él son canales acúsiticos.
Pero lo más sorprendente llegaría en 1970. Anna Mithcell Hedges hizo que la calavera fuera examinada por los laboratorios de Hewelett Packard. Las conclusiones del análisis fueron increíbles. Parece que la calavera, de cristal de cuarzo de altísima pureza, fue tallado a contramano de la veta de la piedra. Por un lado es muy difícil conseguir, aún con los métodos de hoy día, semejante cantidad de cristal de cuarzo de ese nivel de calidad. Pero además, si se intentara tallar el cristal de cuarzo de esa manera, resultaría frágil y quebradizo, aunque se usaran métodos de corte láser para la piedra, resultaría imposible. Se calcula que con la tecnología del momento en que fue tallada se tardaría unos trescientos años en terminarla.
Al realizar un análisis microscópico de su superficie, la misma es perfecta. No ha quedado ni el más imperceptible rastro de herramientas de tallado, como sería natural que evidenciara la superficie de cualquier material que fuera sometido al golpe de cinceles y herramientas de corte. El pulido es virtualmente perfecto. Estudios anatómicos muestran que pertenecería a una mujer.
La calavera se comporta de manera peculiar ante la luz. Si se la ilumina por debajo, la luz sale por la cuenca de los ojos. Y al ser iluminada por detrás, la luz sale por la boca, la nariz y los ojos.
Su descubridor, Hedges, calcula que su antigüedad es de unos 3600 años, y la vincula con la cultura maya. Grandes misterios envuelven su descubrimiento. Anna dice que la calavera es “perversa”, y ciertamente se vivieron situaciones que rodeaban su descubrimiento que todos se han negado a contar, tanto el padre como la hija. Las leyendas dicen que hay otras doce calaveras, en diferentes templos del mundo –que aún no han sido descubiertas-. Ellas encierran el conocimiento del destino de los hombres y del planeta, y se podría llegar a conseguirlo sólo si se reunieran las trece calaveras en un momento y un lugar determinado. Esperemos que nunca suceda, y si llegara a pasar, semejante poder quedara en las manos adecuadas…
Las brujas no existen, pero…

Las brujas, adoradoras de la luna
…Que las hay, las hay. Así reza el viejo adagio, que no carece de verdad. Las brujas son esos míticos personajes, mujeres, conocedoras de saberes ocultos, y realizadoras de prácticas que pueden alterar el orden natural de las cosas.
Lo verdaderamente sorprendente del mito de las brujas es que existen en todas las culturas. Es universal la creencia de que existen mujeres con algún tipo de poder sobrenatural. Estas mujeres estaban a menudo a cargo de solucionar los problemas de salud de los miembros de la tribu, y aconsejar en cuestiones de la más diversa naturaleza. La diferencia con la cultura occidental es que gracias a la “Caza de Brujas” llevada a cabo por la Inquisición, las brujas fueron tildadas de demoníacas y malignas.
La imagen de la bruja se relaciona con los ritos paganos de la fertilidad. En nuestros días se considera que las brujas son mujeres practicantes de la Wicca, un tipo de religión, traída a la luz pública por el ocultista inglés Gerald Gardner, en 1954. Para pertenecer a la Wicca, es necesario iniciarse en un círculo o aquelarre llamado coven. La sabiduría impartida en los coven es jurada mantener en secreto, por lo que poco se sabe de su contenido cierto.
La iniciación a la Wicca consta de tres etapas. Luego de que la aprendiza atraviesa la primera parte de la iniciación, se convierte en bruja. Al atravesar el segundo coven, la bruja se convierte en sacerdotisa. Finalmente, sólo después de atravesar el tercer rito de iniciación la persona puede formar su propio coven. Sólo los iniciados pueden ser llamados “Wicca”, lo cual constituye un verdadero honor, pues se considera que han recibido un linaje especial.
La Wicca venera al Dios y a la Diosa principales, que remiten al sol y a la luna. Los dioses pueden manifestarse de manera corpórea entre nosotros, a través del cuerpo de los sacerdotes y sacerdotisas de la Wicca. Para la Wicca, la naturaleza toda es sagrada en si misma.
El símbolo de la Wicca es el pentagrama, la estrella de cinco puntas encerrada en un círculo. Cada uno de los elementos –tierra, agua, aire y fuego- están representados en el pentagrama, además del Espíritu, el quinto elemento.
Sin dudas el elemento más importante para las brujas modernas es la Redde. La Redde es un documento, de origen incierto por cuyos principios viven quienes se consideran verdaderas brujas. Los principios de la Redde, lejos de ser demoníacos, hablan del amor, y de la confianza, de dar y recibir en la medida justa. De hecho, se hacen menciones a echar los espíritus malignos, mediante hechizos y rituales.
De la imagen maligna que se nos hizo creer de las brujas, a esta nueva versión hay una enorme diferencia. Nos inclinamos a pensar que la Inquisición tuvo un efecto bastante negativo en la percepción de los hechos de la vida por parte de los seres humanos, mediante el reino del terror y la muerte. Si hubo algo demoníaco en la tierra, seguramente no eran las pobres brujas y sacerdotisas que murieron torturadas en la hoguera, ¿o no?
El yaguareté aba

El Yaguareté Aba
En el seno mismo de la hermosa Mesopotamia Argentina, en las provincias de Entrerríos y Corrientes, nace la leyenda del yaguareté aba. El yaguareté aba es un felino, parecido a un tigre, o más bien a un jaguar, nativo de estas regiones americanas. Este tipo de animal tiene una significación muy especial para estos nativos, quienes lo miran con supersticioso temor. No solo por la existencia de múltiples relatos, la mayoría de ellos no verídicos, que dan cuentan de salvajes yaguaretés que comían seres humanos.
En realidad, este hermoso felino, a estas alturas en peligro de extinción es un animal tímido que rehúye el contacto con los humanos, y cuyo hábitat natural se ha visto diezmado por la tala indiscriminada de los montes selváticos del país. Es decir que si llegan a encontrarse con seres humanos, es muy probable que sea el pobre animal el más asustado.
Como es la cultura guaraní, estos indígenas acuñan multiplicidad de mitos, la mayoría de ellos de naturaleza cosmogónica, es decir, tratando de explicar el origen de las cosas que los rodean. Por ejemplo tienen hermosas leyendas explicando el origen de los ríos o los montes, y una de estas leyendas era la del yaguareté aba.
Para ellos, el yaguareté es un hombre transformado por la magia. Las teorías son muchas. Cuando los indígenas ven a un yaguareté cerca de una tumba, suponen que es el alma del difunto que se ha reencarnado en el animal. Otra variante habla de un hombre muy bueno que vivía en esos lugares. Cierta fatídica noche, unos malhechores lo atacaron para robarle, y lo mataron. Pero, pocos días después se encontró a estos bandidos muertos, destrozados por un feroz yaguareté negro, que les había salido de improviso en el camino, y los había asesinado sin piedad, de la misma manera que ellos habían asesinado al hombre bueno.
A partir de ese momento, este animal mataba a todos los criminales, con una velocidad y una certeza pasmosa, sin equivocarse nunca, atacándolos aún entre la multitud. Esta serie de eventos les hizo creer a los lugareños que este yaguareté negro no era otro que el hombre bueno que había sido asesinado en primer término, quien ahora ejercía un rol de vengador.
La leyenda tiene varias versiones, pero todas ellas coinciden en que lo que busca el feroz felino es vengarse de otros que le hicieron mal. Se dice que estos animales transformados son mucho más feroces que los animales comunes.
La Atlántida, el continente perdido

La Atlántida, el continente perdido
Ningún otro mito o leyenda ha tenido tantos antecedentes y menciones en la historia de la humanidad como el mito de la Atlántida, el continente perdido. Si hasta el Océano Atlántico debe su nombre a esta mítica isla. Su presunta veracidad viene dada por el hecho de que el mismo Platón la mencionó en algunas de sus obras, concretamente en los diálogos Timeos y Critias, de su autoría.
Platón describe esta isla con gran abundancia de detalles, lo que hace suponer que estaba basado en algún punto en un relato verdadero. No sería descabellado que realmente el relato tuviera un origen fáctico. Después de todo, lo mismo había pasado con la mítica Troya, ciudad que llegó a pensarse que sólo existía en los relatos de Homero, hasta que en 1903 el arqueólogo alemán Schliemann la descubrió.
Platón la sitúa “más allá de las Columnas de Hércules”, nombre por el que se conocía al estrecho de Gibraltar. Afirmaba basar su relato en el filósofo Egipcio Solón, que había vivido unos doscientos años antes de su tiempo. El relato del que da cuenta Platón era el de una paradisíaca y enorme isla –en rigor de verdad, casi un continente, por su extensión-, base de una adelantada civilización. Su ciencia, sus artes y su política estaban altamente desarrolladas, más que los de las demás civilizaciones de la época. Pero semejante civilización floreciente fue destruida en cuestión de minutos por un implacable cataclismo que la borró de la faz de la Tierra, junto con cualquier evidencia de su existencia. Se deduce, basados siempre en este relato, que esto había acontecido hace más de 12.000 años.
Desde 1909 se maneja la teoría de que la civilización perdida es la minoica, ubicada cerca de la isla de Creta, o Santorini. El final de la civilización minoica coincide con este dramático final, puesto que la erupción del volcán de la isla Santorini acabó con esta civilización, unos 15 siglos antes de Cristo.
Pero, en 1882, Ignatius Donnelly escribió un libro llamado “Atlantis, el mundo antidiluviano”. En esta obra, el autor plantea la locación más difundida de la Atlántida, entre los continentes Africano y Americano, en pleno Océano Atlántico. Donnelly basa sus teorías en similitudes culturales entre los Mayas y Aztecas y la civilización egipcia. Él especula que tiene que haber habido frecuente comunicación entre estas civilizaciones, para dar cuenta de tantos parecidos (arquitectónicos, en su escritura y cultura, etc.). Y este nexo era justamente la Atlántida. Donnelly también apela a la filología, la botánica, la zoología y otras disciplinas para explicar la semejanza entre estos pueblos, y así dar cuenta de la Atlántida.
La geología demuestra que no hay lugar para semejante masa de tierra entre África y América. Tal vez no tenga la extensión que le atribuye Platón y se trate en realidad de una isla o un archipiélago de modestas dimensiones. La cuestión es que en 1969 se descubrieron frente a las costas de las Bahamas extrañas formaciones rocosas, hechas por el hombre, de formas cuadradas. Se especula que podrían pertenecer a civilizaciones neolíticas desaparecidas. Todavía la humanidad aguarda al Schliemann que descubra el continente perdido.
El cerro Uritorco

Cerro Uritorco, Córdoba, Argentina
El cerro Uritorco se encuentra en la mediterránea provincia de Córdoba, en la República Argentina, bien en el centro mismo del país, en una zona denominada Capilla del Monte. El destino es eminentemente turístico, por su fantástico paisaje de cerros plagados de frondosas arboledas, y su extensa riqueza natural en flora y fauna. Los riachos y ríos menores que se desprenden de la cuenca acuífera de Córdoba hacen que esta zona esté plagada de pequeños oasis, donde los visitantes pueden pescar, nadar, y pasar hermosas jornadas en paradisíacos paisajes.
Para los lugareños, y en rigor de verdad, para todos los amantes de los misterios metafísicos del mundo, el cerro Uritorco es motivo de leyendas y relatos por demás fantásticos. Se cree que es la base en la Tierra de unacivilización extraterrestre, por lo que los avistamientos de fenómenos OVNI son muy frecuentes en la zona. Estos avistamientos, nunca han podido ser explicados por causas “terrestres”: aviones, globos, o fenómenos meteorológicos o atmosféricos, motivo que alimenta la teoría de la existencia de seres que no son de este planeta.
La leyenda de las particularidades del cerro Uritorco se basan en la creencia que Sir Percifal, un prominente caballero Templario del siglo XII, miembro de la corte de la Mesa Redonda del Rey Arturo, llevó el Santo Grial junto con el Bastón de Mando de su Orden, a las cercanías del Cerro Uritorco. Su fin era ayudar a la humanidad a evolucionar de un estado animal a un estado más espiritual, de amor y hermandad entre los hombres.
Cuentan que en el año 1934, luego de un viaje iniciático de más de 8 años,Orfelio Ulises, un estudioso argentino iniciado en el hermetismo, pudo acceder a información almacenada en los míticos monasterios tibetanos, donde abundaban crónicas sobre este tema. Los Grandes Lamas lo instruyeron acerca de la sabiduría del Bastón de Mando. Se dice que guiado telepáticamente por los monjes, Orfelio, descubrió la locación exacta de este preciado objeto, justamente en las cercanías del cerro Uritorco.
El Bastón es una pieza esculpida en basalto negro, de un metro diez centímetros de largo, bastante pesada. La piedra, supuestamente había sido esculpida hace 8.000 años en el Neolítico.
También se dice que este bastón, o piedra milagrosa, posee grandes poderes. Según estudios físicos realizados, el bastón emana un intenso campo electro magnético. Actualmente, el bastón está en manos de la Familia Terrera, y planean ponerlo en venta, por una cuantiosa cantidad de dinero. El deseo de todas las personas comprometidas con este tema, es que quien posea el bastón sea digno de tal honor.
La ciudad de Troya, ¿realidad o mito?
Posted by paulinagallardo in Historia, Misterios, Mitologia Griega, Mitos on September 25, 2009
La ciudad de Troya ha sido el escenario elegido por Homero para narrar uno de los acontecimientos épicos más importantes de la literatura clásica: La Ilíada. Pero la veracidad de la historia de esta batalla y, aún más allá, la veracidad de la existencia de esta ciudad descrita por los antiguos, aún está en discusión.

Ruinas de Troya
Los registros escritos que datan de la Grecia y Roma clásicas sitúan a Troya al sur del estrecho de Dardanelos, ubicado en la Península de Anatolia. Pero en el Renacimiento, los estudiosos comenzaron a dudar de la localización del que fue el núcleo comercial y uno de los más importantes polos culturales del Egeo, hasta que –finalmente- en el siglo XVIII la existencia de la ciudad de Troya se comenzó a cuestionar.
A fines del siglo XIX, un excéntrico comerciante alemán y apasionado de la obra de Homero, Heinrich Schliemann, estudió a fondo La Ilíada y la Odisea -junto con otras obras clásicas- para determinar si la existencia de Troya tenía un origen mítico o real. Con este objetivo, en el año 1873 coordinó una serie de excavaciones en la colina de Hissarlik, gracias a las cuales se hallaron varios asentamientos fortificados que coincidían con las descripciones y las fechas estimadas en los registros escritos conservados. Finalmente, gracias a las excavaciones se hallaron nueve ciudades superpuestas y constataron que la más antigua perteneció al año 3000 a.C.
Pero a pesar de estos hallazgos, en 1980 todavía algunos seguían sin convencerse de la veracidad de lo que describía la obra de Homero, y seguían sosteniendo que Troya no era más que un mito, uno más de los escenarios de la mitología y no una ciudad histórica. Sin embargo, en este año, un estudio geológico de John Kraft, un prestigioso investigador de la Universidad de Delaware en Estados Unidos, afirma que la ubicación de la Troya era estratégica, ya que controlaba la entrada al Mar Negro desde el Egeo monopolizando el comercio, hecho que –probablemente- fue la verdadera causa de la guerra con los griegos.
Según el resultado de su análisis geológico, Kraft asegura que la historia de la ciudad estuvo necesariamente en relación con el agua: la evolución del delta de los ríos Escamandro y Simois (que la rodeaban) condicionó durante cientos de años su paisaje y toda actividad asociada a la tierra y a la pesca. La reconstrucción del escenario natural le permitió localizar lugares estratégicos, como la ubicación de lo que debió haber sudo el puerto de Troya alrededor del año 1250 a.C., el mismo en el que desembarcaron los griegos para recuperar a Helena según el poema homérico.
Pero la historicidad de Troya aún sigue siendo un misterio para muchos, ya que se han ido desarrollando múltiples posturas al respecto, y prácticamente muy pocos puntos de unanimidad.
Frente a un grupo de arqueólogos que –a pesar de la diversidad de conclusiones a las que arriban- están más o menos de acuerdo en la existencia real de esta ciudad (Scliemann, Dörpfeld, Sperling, Blegen, Hiller, Demetriou), existe una corriente escéptica liderada por Moses Finley, que niega de raíz la posibilidad de que Troya –tal cual la describe Homero- y los hechos del relato épico sean reales. Para Finley no hay presencia de elementos micénicos reales en los poemas homéricos ni pruebas arqueológicas realmente válidas que fundamenten una historicidad del mito.
Una postura intermedia es la de Joachim Latacz, quien –relacionando fuentes arqueológicas, documentos hititas y pasajes homéricos- ha probado un origen micénico de la leyenda. Pero en lo que respecta a la discutida guerra de Troya, no ha descartado la posibilidad de que sea histórica, ni tampoco la posibilidad de que sea sólo mito.
Odín
Posted by paulinagallardo in Mitos on September 24, 2009
Según la mitología nórdica, Odín (que significa “furor”) es el rey de los dioses, un equivalente de lo que representaba Zeus para los griegos. Es el dios de la sabiduría, la muerte, la guerra, la poesía y la magia.

Odín
Se dice que Odín nació de la unión del dios Bor y de Bestla, la gigante, al igual que sus hermanos Vili y Vé. Se casó y tuvo hijos con tres mujeres que simbolizan alguna parte de la tierra: Frigg (tierra cultivada), Jörd (tierra deshabitada) y Ring (tierra helada). Con la primera engendró a Balder, Hoder y Hermod; con la segunda a Thor y a Meili; y con la tercera tuvo a Vali.
Los antiguos escandinavos aseguraban que Odín también es el padre de los primeros humanos, Ask y Embla, los equivalentes de los Adán y Eva occidentales.
El rey de los dioses tiene su morada en Asgard, en su palacio de Valaskjalf, desde donde puede observar los 9 mundos para reinarlos. En caso de ausencia de Odín, sus hermanos Vili o Vé gobiernan en su lugar.
Si bien Odín es el más sabio de los dioses, no nació sabiendo. Para alcanzar la sabiduría universal tuvo que superar varios ritos iniciáticos, entre los que se recuerda la vez en que sacrificó su ojo derecho para beber del agua de Mimir.
Esta agua le concedió la facultad del conocimiento pasado. Odín también posee el conocimiento presente gracias a su trono y a sus dos cuervos, y el conocimiento futuro, poder que le permite ver el destino de los hombres según le enseñó la diosa Freyia.
También es el dios de la poesía, quien les da de beber a los poetas la hidromiel de la inspiración creada por los enanos en la vasija Óð-rœrir.
Además es el dios de la guerra y los muertos en combate, a quienes reúne en el salón de su palacio para darles la bienvenida. Es Odín quien instiga los enfrentamientos bélicos y también las victorias: con sólo arrojar su lanza Gungnir comienza una guerra y enviando a sus fieles servidoras, las valquirias, puede determinar el resultado de la batalla.
Muchos dicen que Odín, también, es el dios de la magia y que puede transformarse en lo que desee. Cuentan que durante mucho tiempo viajó por el mundo con la apariencia de un hombre viejo, tuerto, con barba gris, un sombrero de ala ancha y un abrigo azul.
Osiris
Posted by paulinagallardo in Mitologia Egipcia, Mitos on September 23, 2009
En la mitología egipcia Osiris (también Asir o Usir) es el dios que representa la agricultura y la fertilidad. También preside el tribunal del juicio a los muertos y a la vez quien protege a los difuntos. La mayoría de las veces se lo representa pintado de verde o negro, con una coroba blanca, un létigo, un cayado y un abrigo muy estrecho que hace que parezca comificado.
Osiris fue concebido en la unión entre Nout y Geb. Tenía un hermano, Seth, y dos hermanas: Nephtys e Isis. Con esta última también se casó, y como fruto de esta relación nació Horus.
Cuentan que era uno de los fundadores de la nación egipcia, un gran rey, que enseñó a los hombres las leyes, la agricultura, y de qué manera adorar a los dioses.
Su hermano Seth, envidioso de su poder, su riqueza y su sabiduría, lo asesinó para tomar el trono y cortó su cuerpo en catorce pedazos que diseminó por todo Egipto. Al enterarse de esta cruel tragedia, Isis no dudó en recorrer el vasto territorio egipcio hasta recuperar uno a uno todos los miembros de Osiris, con excepción del miembro viril, que jamás encontró porque había sido devorado por el pez oxirrinco. Ariubis, su hijo adoptivo, ayudó a la diosa a embalsamar al difunto para que Isis, con su magia, lograra volver a la vida al cuerpo momificado.
En estos ritos mágicos Isis quedó embarazada y engendró a Horus, que –al crecer- vengó la muerte de su padre desterrando a Seth al desierto y recuperando el trono de Egipto.
Se dice que Osiris, mientras tanto, permaneció y permanece eternamente como rey de los muertos en Arau, protegiéndolos y juzgándolos para decidir su destino en Duat (el inframundo).
Izanagi, Izanami y la creación de la Tierra
Posted by paulinagallardo in leyendas, Mitos on September 21, 2009
En la mitología japonesa, Izanagi e Izanami son dos seres divinos que representan al primer hombre y a la primera mujer, respectivamente. Algunos consideran que fueron los encargados de crear la Tierra tal cual la conocemos, y otros los consideran los creadores de la cultura japonesa.
Antes del comienzo de los tiempos humanos, Izanagi (el varón) e Izanami (la mujer) fueron invocados por los primeros dioses para que crearan la primera tierra. Para esto les fue entregada una lanza celestial, recubierta de joyas.
Izanagi e Izanami, desde el puente que une el mundo de arriba con el de abajo, sumergieron la lanza en el océano, de manera que al sacarla cayeron unas gotas que se transformaron en una isla. Fue entonces cuando decidieron descender hasta la Tierra para construir en la nueva isla un inmenso palacio en donde vivir.
Luego de casarse, tuvieron numerosos hijos: los “Kamis”. Pero al dar a luz al Kami de fuego, Izanami muere quemada. La desesperación invade a Izanagi, que intenta hacerla regresar de Yomi, el País Misterioso de las Raíces (el mundo de los muertos) sin éxito.
Izanagi decide viajar a Yomi para buscar a su amada, pero al encontrarla, ella le advierte que no puede irse porque ya ha probado el alimento sagrado del mundo de los muertos. Le ruega, además, que no la mire en ningún momento; pero la curiosidad de Izanagi fue más fuerte y al mirarla termina convirtiéndose en un demonio.
Furiosos por la desobediencia, los ocho dioses del trueno y todos los guerreros de los infiernos comenzaron a perseguir al viudo. Finalmente Izanagi logra huir, pero nunca más pudo volver a reunirse con su esposa.
Para bañarse luego del viaje se sumerge en el río. De ese baño nacen más de diez Kamis, entre ellos la diosa del sol: Amaterasu.