Clan Puccio, el secuestro como negocio


Todo comenzó en el año 1982, terminaba la guerra de Malvinas y estaba próximo el fin de las dictaduras militares en la Argentina.
En ese contexto, un hombre llamado Arquímedes Puccio, de profesión contador público y ex diplomático, perpetró  un plan para hacerse de dinero: Secuestrar empresarios -que él conocía- cobrar un rescate y luego matarlos.

Clan Puccio, el secuestro como negocio

Para llevar a cabo su plan, se reunió con varios amigos: Guillermo Fernandez Laborda (amigo desde la década del 70); Roberto Oscar Díaz (empleado en una concesionaria de autos); Rodolfo Franco (coronel retirado) y Herculiano Vilca (albañil). Según se supo más tarde, éste acondicionó el sótano de la casa de Puccio, donde ocultarían las víctimas.

El día 22 de julio de 1982, cometían su primer secuestro, el empresario Ricardo Manoukian. Su familia pagó 500.000 Dólares de rescate, pero el empresario no fue liberado y no volvieron a verlo con vida. Según fue probado posteriormente, el entregador de Manoukian fue uno de los hijos de Puccio, Alejandro, amigo personal del empresairo secuestrado.
Cuando el cuerpo de Manoukian fue encontrado tenía 3 disparos en la nuca.

El 5 de mayo de 1983, secuestran al ingeniero Eduardo Aulet. Éste también era amigo de Alejandro Puccio, pues habían jugado rugby en el mismo equipo de San Isidro. Cabe aclarar que el hijo de Arquímedes  era un deportista famoso, había jugado en el Club Atlético San Isidro e integrado el equipo del seleccionado nacional de rugby Los Pumas.
Aulet, también fue asesinado, pero su cadáver recién fue descubierto en 1987, enterrado en un campo de General Rodriguez. De nada le sirvió a su familia haber pagado el rescate de 100.000 Dólares.

El 22 de junio de 1984, el empresario Emilio Naúm, venía conduciendo su automóvil, cuando vio que Arquímedes le hacía señas para que se detuviera.
Sin desconfiar de nada Naúm detiene la marcha – el clan lo había elegido como su próxima víctima- pero al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, se resiste y lo matan de un disparo en el pecho.

Sin embargo, la vida del clan Puccio, estaba por llegar a su fin un año después. El 23 de agosto de 1985, la policía detiene a Laborde que junto con Arquímedes y su hijo Daniel Puccio se disponían a cobrar el rescate de la empresaria Bollini de Prado. Cuando la encontraron en el sótano de la casa de los Puccio, llevaba ya 32 días de cautiverio – La señora de Prado estaba bastante desmejorada, sin embargo con su ayuda se pudieron aclarar los crímenes del clan.
La residencia de los Puccio se conoció más tarde como la residencia del terror. El sótano donde mantenía a sus víctimas presas era de hormigón armado, para evitar que los ruidos pudiesen ser escuchados desde fuera.

El clan fue detenido, en él estaban también Silvia y Daniel Puccio (hijos de Arquímedes) y Epifania Calvo (su mujer), pero luego fueron liberados.
Tras haber estado preso 11 años, Alejandro Puccio sale en libertad bajo fianza en 1997 y muere en julio de 2008.
Arquímedes Puccio fue condenado a cadena perpétua. En la actualidad con 79 años, se encuentra bajo libertad condicional y vive en la casa de un pastor evangelista, en General Pico, provincia de La Pampa. Durante todos los años que estuvo preso, jamás quizo hablar sobre los crímenes que cometió, pero si dijo no estar arrepentido de nada.

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