
¿Un reflejo o un fantasma?
Muchos relatos dan cuenta de la aparición de fantasmas. Las variedades de los relatos son muchas. En algunos casos, el espíritu es un objeto amorfo, como un aura, o una distorsión de la luz, o una mancha que no debería estar en ese lugar. Miles de relatos narran acerca de personas que los han visto, en momentos de soledad. Pero este tipo de noticia es relevante por la cantidad de personas presentes en el momento de su aparición. Y más notable es el hecho de que el “fantasma” haya quedado retratado en unas inocentes fotos escolares.
Recientemente ha cobrado notoriedad un caso ocurrido en la provincia de San Luis, de la República Argentina. Todo ocurrió durante una charla sobre seguridad que daba una de las madres de la escuela, que además es policía, en la Escuela Normal de Villa Mercedes, más precisamente en el salón de actos.
En la foto que se toma del público presente en la disertación puede verse con claridad un cuerpo translúcido, ciertamente no está hecho –o no parece hecho- de la misma materia con la que todos estamos hechos: carne y hueso. La imagen muestra una inocente niña sentada en las filas de atrás del enorme salón de actos. Cuando Ana María Palacios, la directora del colegio, se puso a ver las fotos que había sacado ella misma con su cámara digital del encuentro, no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda.
La señora jura que las fotos no fueron retocadas, pero, oscilando entre el escepticismo y la fuerza de los hechos, dice “yo creo que es un error de la máquina o un reflejo, pero en la foto se ve una nena”. De hecho, se puede ver claramente a una niña, de pelo castaño, y tez blanca, que mira directamente a la cámara.
Algunas coincidencias son sugestivas. El salón de actos de la escuela se quemó hasta sus cimientos en la década del setenta. Durante el incendio, el entonces director de la escuela murió de un paro cardíaco.
En esta misma ciudad, el año pasado otra aparición también fue noticia. Durante un asado entre amigos, sale claramente retratado un niño, de campera y llevando una mochila. Pero no era un niño cualquiera. También, en esta oportunidad se trata de una persona que claramente no es de carne y hueso. Cuando los amigos vieron las fotos que se habían sacado, no lo pudieron explicar de ninguna manera. Por supuesto, no había ningún niño en esa casa. Pero la criatura tenía una pasmosa similitud con una de las víctimas de un horrible crimen que había ocurrido hacía un año, el crimen Luna-Martínez, un doble homicidio ocurrido en un paraje cercano, donde una de las víctimas también era un niño.
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