El Ahuízotl


El Ahuízotl

El Ahuízotl

El Ahuízotl era un temible monstruo acuático de la mitología mexica. Sorprendentemente, las crónicas informan que tenía el aspecto general de un coyote y también su tamaño. Pero aunque no tuviese las enormes dimensiones que suelen atribuírse a un monstruo temible, su ataque resultaba invariablemente letal.

El Ahuízotl estaba cubierto de un tupido pelaje gris oscuro sumamente resbaladizo. Pero que fuera del agua se apelmazaba en gruesos mechones puntiagudos como agujas. Sus orejas eran llamativamente puntiagudas y sus manos y pies eran de mono.

Vivía desplazándose por los cursos de agua, por lo que podía aparecer súbitamente en cualquier charca o curso de agua. Por lo general, nada advertía sobre la presencia del Ahuízotl bajo la superficie. Aunque en ocasiones se enfurecía y provocaba remolinos que arrojaban ranas y peces muy lejos de la orilla.

Esta criatura contaba también con una larguísima cola rematada en una mano. El Ahuízotl la utilizaba para atrapar a todo aquel que cometiera el error de acercarse demasiado a la orilla y luego ahogarlo.

Si embargo, no se trataba de un monstruo cruel. El Ahuízotl ejecutaba estos crímenes a pedido de los dioses de la lluvia, cuando estos sentían especial  interés por un alma humana y deseaban tenerla a su lado en los cielos. El Ahuízotl cumplía su cometido con entusiasmo, puesto que se trataba de almas elegidas que pronto disfrutarían de los placeres del paraíso.

Tláloc y su esposa, Chalchitlicue, eran los dioses proveedores de las lluvias, y por ende, de la fertilidad de la Tierra. Ella era también la diosa de los cantos. Ambos señalaban a las víctimas que luego perecerían ahogadas bajo a mano de mono del Ahuízotl.

Se dice que el Ahuízotl atraía a sus víctimas, generalmente pescadores, llorando como un bebé. Las víctimas de esta criatura se distinguían de los simples ahogados porque sus cuerpos eran encontrados siempre 3 días después de su desaparición. Y por la ausencia de ojos, dientes y uñas que el monstruo les arrancaba en una cueva submarina antes de devolverlos a la superficie.

Sus cuerpos sólo podían ser manipulados por los sacerdotes, ya que se trataba de almas elegidas de los dioses.


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  1. #1 by dawwid on April 27, 2011 - 9:57 am

    ¡ un 10!

  2. #2 by gustavo on February 6, 2012 - 9:08 am

    che, nunca nadie penso que en verdad esas muertes podian ser causadas por un asesino serial de la epoca (lo digo por las caracteristicas con las que se encontraban los cuerpos), y por desconocimiento y por lo impresionable del hecho, la gente lo enmarcaba en algo sagrado y relacionado con los dioses??

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