El Arca de Noé


Fotografía aérea de lo que sería el arca

Fotografía aérea de lo que sería el arca

Cuenta la Biblia, en el Génesis más precisamente, que Dios vio que los hombres se estaban multiplicando en la tierra en gran número, pero también la maldad y los crímenes. Entonces, Dios decidió exterminar a la raza humana y a cuanta criatura existiera en ella. Pero, decidió perdonar a unos cuantos justos que todavía quedaban: Noé, su esposa, sus hijos y las mujeres de sus hijos.

Entonces, Dios, le dio las instrucciones precisas a Noé para que construyera un enorme barco de madera, más bien con la forma de una caja, que pudiera flotar libremente, y así salvar a Noé y a los suyos. Dios le instruyó a Noé que tomara de los animales puros siete parejas y de los impuros una sola pareja (un macho y una hembra). Y así, Noé obedeció y cumplió con lo que Dios le había pedido.

Diluvió sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y todo se inundó, pereciendo así los hombres y las bestias del mundo, menos los elegidos. Como promesa, Dios creó el Arco Iris en los cielos, para recordar que nunca más volvería a realizar una acción así.

Desde ese momento hasta hoy, el afán de todo arqueólogo que se precie de tal fue hallar los restos del arca. Numerosos relatos históricos dan fe de este suceso. Por ejemplo, el historiador caldeo Beroso escribe: “Sigue sobreviviendo una parte de la nave en Armenia, en el monte de los Cordyaeanos, y la gente se lleva trozos de betún como talismanes.”

En concreto, más allá de los relatos, nada había podido ser hallado. Hasta que en 1959 un piloto turco tomó una fotografía aérea de lo que él creía que era un barco. El inconveniente era que en ese lugar, el mar más cercano quedaba a 200 kilómetros.

Las fotografías que habían sido tomadas en el Monte Ararat fueron estudiadas por el Dr. Brandenburger de la Universidad estatal de Ohio, E.E.U.U. Este mismo hombre era un experto en fotografías aéreas, y había sido por ejemplo, quien había descubierto los misiles de Fidel Castro en Cuba para la administración de Kennedy.

Para el Dr. Brandenburger no quedaba la menor duda de que era un barco. De hecho, los estudios de radar muestran las tres cubiertas –tal como Dios había planeado el arca, y Noé la había construido-, las dos cubiertas superiores se habían derrumbado dejando la cubierta inferior intacta la cuál contuvo 144 cuartos. Se podían observar paredes, cavidades, una puerta cerca del frente, rampas, y cisternas grandes cercanas a la proa. La exploración de radar reveló cuatro protuberancias que se extendían en lo que postulan sería la popa y que eran probablemente estabilizadores.

Estos increíbles descubrimientos no pudieron ser constatados con una expedición arqueológica, ya que el gobierno de Turquía ha negado sistemáticamente los permisos para realizar expediciones al sitio.


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