El cadáver de Evita III


Cementerio de la Recoleta, Lugar ¿final? de descanso de Evita

Cementerio de la Recoleta, Lugar ¿final? de descanso de Evita

Lo que sigue es el argumento de una película de Indiana Jones.

Se decidió trasladar varios ataúdes idénticos, a diferentes puntos del mundo, desde lugares en América Latina, hasta Europa y el Lejano Oriente, para despistar a cualquiera que quisiera seguirle el rastro. Nunca se supo quién fue el autor material de la movilización del ataúd de Evita. Pero el derrotero fue más o menos así:

El verdadero cajón enviado por barco a Bruselas, Bélgica. De allí abordó un tren con destino a Bonn, Alemania Occidental.

Con total desconocimiento por parte del Embajador argentino, el cajón fue almacenado en un sótano de la embajada, junto a unos viejos archivos.

Pero eso no es todo. En septiembre u octubre de 1956, la fecha es incierta, el cadáver fue puesto en otro ataúd y trasladado nuevamente. Roma fue el primer destino, para finalmente recalar en Milán. Durante la última etapa del viaje, el cuerpo fue acompañado por una hermana lega de la sociedad de San Pablo, a quien se le indicó que el cadáver pertenecía a una viuda italianaMaría Maggi de Magistris, que acababa de morir en Rosario, Argentina.

Bajo ese nombre, Eva fue enterrada en la parcela 86 del cementerio Mussocco, de Milán. Allí permaneció por espacio de 15 años, durante los cuales su paradero sólo fue conocido por un puñado de personas.

Pero todos sabemos que si hay algo que no abunda en la historia argentina es la tranquilidad institucional. Lanusse, el militar a cargo del país allá por 1971 se dio cuenta de que ya los militares no podían gobernar más a la republica. Decide aprovecharse del viejo líder, para ganar tiempo en el poder, o tratar de organizar un poco el caos en el que estaba sumido el país. Lanusse toma la decisión de restituir el cadáver de Evita a Perón, como parte del operativo retorno, que traería de vuelta al viejo líder a su desangrada tierra, con la intención –fallida finalmente- de lograr un poco de paz institucional.

Así, el 2 de setiembre de 1971, un hombre que decía llamarse Carlos Maggi, que no era otro que Héctor Cabanillas, se presenta en Milán con la intención de llevarse a su “hermana” de vuelta a su tierra. Efectivamente, se lleva el cadáver hasta Madrid, donde estaba Perón en ese momento en el exilio. Son 800 kilómetros más que el ajetreado cadáver debe recorrer.

Dicen que cuando Perón abre el ataúd, irrumpe en un terrible llanto, de volver a ver a su amada, tan perfecta, tan viva todavía, después de tantos años. Allí pronuncia las inmortales palabras: “No está muerta, solo está durmiendo”.

Perón vuelve al país, es elegido presidente. Asume, con su segunda esposa, María Isabel Martínez, de vice presidenta. Perón muere de un cáncer terminal, y el país arde en llamas. Isabel, quien está a cargo de los destinos de la república en esos momentos, es una mujer incapaz, insegura y mediocre. Decide repatriar el cuerpo de Evita, para que descanse al lado del General Perón. Y así lo  hace. Finalmente Eva regresa al país, para descansar en paz.

El cuerpo fue depositado en una tumba de cuatro metros y medio de profundidad, en un sector privado del cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires. Se construyó una tumba fuerte como la cámara acorazada de un banco, con la intención de prevenir cualquier tipo de robo del cuerpo. El destino quiso que ella estuviera en la Recoleta, mientras que Perón permanece en la quinta de San Vicente, residencia favorita del mandatario. Nunca más pudieron estar juntos nuevamente.

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  1. #1 by Recoleta on December 19, 2009 - 6:55 am

    Impactante historia.
    La verdad que no la conocía.

    Un saludo

  2. #2 by paolla!!! on March 12, 2011 - 3:04 pm

    okkeii iia see esztuboo muyy intereszantte lo dee el treenn
    wowww

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