En Aguascalientes, México, explican así el origen del Cerro del Muerto. Cuentan que en los albores de la creación, la tierra fue habitada por gigantes que hicieron de ella un verdadero paraíso. Hermosos, fuertes y nobles de corazón, pasaban sus días trabajando la tierra, que, agradecida, producía para ellos los más deliciosos y abundantes frutos. También se dedicaban a las artes, los juegos y la observación de las estrellas. Habitaban bellos y espaciosos palacios, y desconocían el significado de la palabra guerra. Sin embargo, esta existencia plácida y feliz no duraría mucho tiempo.
Y sucedió que un día la tierra fue sacudida por un terrible temblor, y se desgarró tragándose sin compasión cosechas, palacios y gigantes. Sólo unos pocos sobrevivieron al tremendo cataclismo. Asustados, decidieron pedir una respuesta al Señor de los Cielos, para que les dijera si volverían los días felices que recordaban. O si aquel sueño de dicha se había acabado para siempre.
La joven pareja conformada por Verlé, el príncipe del país del norte y Kirlé, la princesa de la ciudad del sur, fue elegida como mensajera. Verlé y Kirlé se presentaron ante el Señor he hicieron la pregunta cuya respuesta tanto anhelaban. Al volver junto a los pocos sobrevivientes de su pueblo, que esperaban ansiosos, no pudieron ocultarles la verdad.
El Señor les había revelado que los cataclismos seguirían sucediéndose. Esa tierra ya no era segura para ellos: debían emigrar. De lo contrario, perecerían sin remedio. Pero los jóvenes amaban su tierra y querían permanecer en ella. El Señor, entonces, les había revelado el modo de quedarse. Para toda la eternidad.
Al amanecer, algunos partieron. Verlé, cuyo nombre significa calientes primaveras, se tendió en cambio con la cabeza hacia el sur, sobre la tierra que tanto amaba. Kirlé, cuyo nombre significa aguas cristalinas, se tendió frente a su amado, inclinada hacia el sur. 4 valientes guerreros, los rodearon y se hincaron ante ellos, en una muestra de respeto final. Un poco más lejos, otros gigantes se tendieron también, a esperar la eternidad.
Cuentan que entonces, un súbito eclipse oscureció la tierra.
Y que cuando el sol brilló nuevamente, lo hizo sobre los gigantes ya convertidos en cerros. Verlé, o calientes primaveras, es hoy el llamado Cerro del Muerto. Kirlé, o aguas cristalinas, el Cerro de los Gallos. Rodeados de sus fieles caballeros, custodian desde entonces la región. Que en honor a ellos, ha sido bautizada Aguascalientes.
Visited 1601 times, 2 so far today
