En febrero de 1958, el prestigioso médico e investigador del fenómeno OVNI Olavo Fontes recibió una advertencia inquietante. Oficiales del ejército de su país y de los Estados Unidos lo visitaron para informarse sobre sus investigaciones. Fontes había recibido meses antes restos de un supuesto OVNI estrellado en San Pablo, y aunque al principio se había mostrado incrédulo, sus minuciosos análisis lo habían llevado a creer, y difundir, que se trataba efectivamente de un material extraterrestre.
Los oficiales que lo visitaron aquel 18 de febrero de 1958, sorprendentemente, confirmaron sus sospechas, revelándole la existencia de varias naves tripuladas por humanoides que se habían estrellado alrededor del mundo durante la Segunda Guerra Mundial. Pero luego, le advirtieron que no continuara investigando. La advertencia terminaría resultando decisiva para la difusión de uno de los casos emblemáticos de abducción extraterrestre en Brasil.
4 días después, el 22 de febrero de 1958, el Dr. Fontes había sido convocado por José Martins para dar su opinión en un curioso caso. Martins había publicado un aviso en un periódico buscando contactar gente que hubiese tenido experiencias cercanas con OVNIS.
Así había conocido a Antonio Vilas-Boas, un granjero que afirmaba haber sido abducido por una nave extraterrestre. Según Vilas-Boas, una vez en la nave había sido obligado a mantener relaciones sexuales con una criatura humanoide de sexo femenino.
Desde ese día, el granjero se quejaba de debilidad extrema, náuseas, dolores de cabeza y lesiones en la piel. Al examinarlo, el Dr. Fontes comprobó que Vilas-Boas se había visto expuesto a altas dosis de radiación, y se encontraba sufriendo los efectos colaterales típicos. Según el propio Dr. Fontes, inicialmente la historia de Vilas-Boas no le había resultado creíble. Pero las revelaciones y la advertencia por parte del ejército lo llevaron a creer en ella.
Y así fue como, aunque la historia no salió inmediatamente a la luz, Antonio Vilas-Boas se convirtió en el primer ser humano en denunciar una abducción alienígena, años antes de que la fallida historia del matrimonio Hill ganara las primeras planas. El Dr. Fontes, incluso, llegó a sospechar que la oportuna “amenaza” que recibiera tenía como fin verdadero animarlo a difundir el caso.
Pero nada de esto, naturalmente, ha podido comprobarse.
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