El enigma de la calavera de cristal


La Calavera De Cristal

La Calavera De Cristal

Corría el año 1924. El arqueólogo inglés Frederick Mitchell Hedges estaba realizando unas excavaciones en Belice, Sud América. Repentinamente, su hija Anna, quien era solo una niña, realiza un hallazgo increíble. Una perfecta calavera, tallada en cristal de cuarzo, de unos cinco kilos de peso. Ciertamente, un objeto fabuloso. Anna, quien hoy tiene cien años, es su propietaria. De hecho, le atribuye su longevidad a ser su poseedora.

La calavera de cristal o del destino, como se la conoce, presenta algunas peculiaridades realmente sorprendentes. Fue sujeta a sucesivos estudios, con la idea de tratar de comprender cómo pudo haber sido hecha, por quién y con qué fin. Así, en 1965, Frank Dorland, un estudioso y restaurador de arte la examinó y llegó a la conclusión de que emana extraños sonidos, y además tiene un suave perfume natural. En 1969, un investigador llamado Morril descubrió en su superficie pequeñas ranuras que teóricamente podrían hacerla moverse, y hasta pudo ver unas cavidades en los oídos que para él son canales acúsiticos.

Pero lo más sorprendente llegaría en 1970. Anna Mithcell Hedges  hizo que la calavera fuera examinada por los laboratorios de Hewelett Packard. Las conclusiones del análisis fueron increíbles. Parece que la calavera, de cristal de cuarzo de altísima pureza, fue tallado a contramano de la veta de la piedra. Por un lado es muy difícil conseguir, aún con los métodos de hoy día, semejante cantidad de cristal de cuarzo de ese nivel de calidad. Pero además, si se intentara tallar el cristal de cuarzo de esa manera, resultaría frágil y quebradizo, aunque se usaran métodos de corte láser para la piedra, resultaría imposible. Se calcula que con la tecnología del momento en que fue tallada se tardaría unos trescientos años en terminarla.

Al realizar un análisis microscópico de su superficie, la misma es perfecta. No ha quedado ni el más imperceptible rastro de herramientas de tallado, como sería natural que evidenciara la superficie de cualquier material que fuera sometido al golpe de cinceles y herramientas de corte. El pulido es virtualmente perfecto. Estudios anatómicos muestran que pertenecería a una mujer.

La calavera se comporta de manera peculiar ante la luz. Si se la ilumina por debajo, la luz sale por la cuenca de los ojos. Y al ser iluminada por detrás, la luz sale por la boca, la nariz y los ojos.

Su descubridor, Hedges, calcula que su antigüedad es de unos 3600 años, y la vincula con la cultura maya. Grandes misterios envuelven su descubrimiento. Anna dice que la calavera es “perversa”, y ciertamente se vivieron situaciones que rodeaban su descubrimiento que todos se han negado a contar, tanto el padre como la hija. Las leyendas dicen que hay otras doce calaveras, en diferentes templos del mundo –que aún no han sido descubiertas-. Ellas encierran el conocimiento del destino de los hombres y del planeta, y se podría llegar a conseguirlo sólo si se reunieran las trece calaveras en un momento y un lugar determinado. Esperemos que nunca suceda, y si llegara a pasar, semejante poder quedara en las manos adecuadas…

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