Sísifo era hijo de Eolo y Enarete y su mujer era Mérope, la séptima de las Pléyades. De muy joven fundó Efira – la ciudad que tiempo después se convirtió en la gloriosa Corinto- y fue el único mortal que casi burla a la muerte.
Muchos han dicho que Sísifo era el más astuto entre los hombres. Y también el más avaro. Su ansia de riqueza lo llevaba a valerse de cualquier medio para conseguir lo que quería, aunque esto significara enfrentarse a los dioses. Por eso, cuando Tánatos fue a buscarlo para llevárselo al Hades, se atrevió a engañarlo y a ponerle unos grilletes para estropear su misión No hubo muerte hasta que Ares llegó para liberar a Tánatos para que finalmente arrastrara a Sísifo hacia las profundidades de la Tierra.
La astucia de Sísifo hizo que encontrara un último recurso: antes de marcharse, le hizo prometer a Mérope que –cuando muriera- no le celebrara los funerales dignos de alguien de su linaje. Una vez en la morada de los muertos comenzó a quejarse de que su mujer no lo había enterrado como corresponde, hasta que terminó convenciendo al mismo Hades de que debía regresar a la Tierra a que le celebren los funerales, para luego volver al inframundo y quedarse.
Una vez junto a Mérope, en Efira, Sísifo se negó a cumplir con su palabra. Furioso, Zeus envió a Mercurio para buscar al mentiroso y condenarlo por toda la eternidad. Por eso Sísifo empuja una piedra enorme y muy pesada hasta la cima de una colina. Una vez allí la suelta y comienza a correr hacia abajo con la gran piedra por detrás. Una vez de vuelta en el pie de la colina, vuelve a empujar su piedra hasta arriba, luego vuelve a bajar, y así, interminablemente…
Visited 1366 times, 5 so far today