Argentina, inicios de 1900, época en que los periódicos no eran un medio masivo de comunicación. La historia de Cayetano Santos Godino pasó de boca en boca y su historia sirvió de inspiración para libros y películas.

Utilizó distintas modalidades para sus diferentes víctimas, pero si existía algo en común en todas ellas, era su corta edad.
En la cuadra de la calle Progreso, un niño de 3 años llamado Jesualdo jugaba con su pelota color roja. Su madre le había dicho que se quedara jugando allí pero que no cruzara la calle y entró a la casa a seguir con sus tareas.
Esta fue la última vez que lo vería con vida. Jesualdo fue encontrado unas horas más tarde, muerto en un basural conocido como la quinta Moreno.
El niño había sido estrangulado con varias vueltas de piolín y tenía perforada la sien derecha con un clavo de cuatro pulgadas.
El diario La Nación de la época publicaba ” El horrible crímen permanece hasta ahora en el misterio, pero las autoridades trabajan con empeño y se abriga la esperanza de que no tarde en ser llevado ante la justicia el autor” (1).
Un día después de este espantoso hallazgo, el Juez de Instrucción José Antonio de Oro, junto con el Comisario de la Seccional 34 de la ciudad de Buenos Aires, realizaron una búsqueda por los alrededores de la casa de Jesualdo. Ésto los llevó hasta el hogar de Godino, el jóven de 16 años, con el que la víctima había sido visto por última vez.
Godino fue detenido y la policía encontró que su pantalón se encontraba sujeto con un piolín de la misma clase y con un extremo quemado, igual al hallado en el cuerpo de Jesualdo.
Además, sus alpargatas y su camiseta presentaban manchas rojas que aparentaban ser sangre, lo que fue más tarde constatado con un análisis químico.
Godino, admitió haber comprado ese día caramelos para la víctima,despidiéndose luego delante del almacén donde había hecho la compra de los dulces.
LLevado a la morgue para que presenciara la autopsia de Jesualdo, Godino terminó confesando su crímen. La prensa lo bautizó con el seudónimo de Petiso Orejudo, haciéndose una síntesis de los sobrenombres con los que se lo conocía en el barrio donde vivía.
Grande sería la sorpresa y conmoción de la opinión pública, cuando el asesino de Jesualdo confiesa ser autor de otros crímenes. Diario La Nación, 5.12.1912, “En la fauna criminal. Un ejemplar extraordinario” : Godino se confesó autor de cuatro homicidios, siete tentativas y siete incendios intencionales. Así en 1904 cuando tenía 8 años intentó matar a Miguel de Paoli, poco tiempo después a Ana Leri, el 7 de setiembre de 1908, estranguló y enterró viva en un terreno a otra criatura de meses, aunque este crímen no llegó a constatarse. Días más tarde intenta ahogar al niño Severino González, pero fue descubierto y llevado a la policía, que lo liberó enseguida. A los pocos días quemó los párpados del niño Julio Botte con un cigarrillo. Luego de este hecho fue internado en la Colonia de Menores de Marcos Paz, de donde salió en 1912. En ese mismo año asesinó a Arturo Laurora de 12 años, estrangulándolo con un piolín, después de haberlo azotado con una varita de higuera. El 7 de marzo, Godino prendió fuego al vestido de la niña de 5 años Reina Bonita Wainikoff, por lo que murió 20 días después. Por último y antes de ser detenido asesinó a Jesualdo, un niño de tan solo 3 años”El proceso de Godino llevó dos años y él permaneció recluído en el Hospicio de Mercedes, ciudad cercana a la capital. Allí fue examinado por renombrados psiquiatras, que intentaron comprender como un niño podía haber cometido semejantes actos.
Para el Dr. Cabred, Director del hospicio donde el asesino se encontraba , Godino era un loco moral, cuya degenración venía de la falta de afecto, limitación de inteligencia y de su impulsividad mórbida. Los dictámenes decían: Tiene conciencia y memoria del impulso destructor.
Godino, fue condenado en el año 1914 a la pena de prisión perpetua, pasó unos años en la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, años después fue trasladado al Penal de Máxima Seguridad de Ushuaia.
Nunca recuperó su libertad y falleció el 15 de noviembre de 1944, de una hemorragia interna causada por una gastritis.
Existe una leyenda que dice que cuando el presidio fue clausurado en 1947, los huesos de Godino no fueron encontrados en el camposanto del lugar. Y la esposa del último director del penal tenía en su escritorio un pisapapeles hecho con el fémur de Cayetano Santos Godino, el Petiso Orejudo.
Notas: (1) “Horrible crímen. Una criatura asesinada”, en diario La Nación (4-12-1912, pag.14)
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#1 by karla on December 30, 2010 - 8:44 am
niño asesino… hay que tener cuidado hasta con los niños que miedo!!!!!!!!