El ropero antiguo 2


Al poco rato de haberse dormido Martina escucho de nuevo el mismo susurro, ella pensó que de nuevo estaba soñando, pero esta vez dijo algo que la hizo abrir los ojos de inmediato ¿quieres jugar conmigo?, se sentó de golpe en la cama y que en la esquino estaba recargada la misma niña que había visto la vez anterior, Martina trato de incorporarse o gritar pero sus músculos estaban paralizados y su boca no articulaba ningún sonido por mas intentos que hacia, la niña se acercaba cada vez mas a ella, mientras la pobre niña, casi moría del susto. Estando justo en frente de ella le dijo

–Por que no me respondes, quieres jugar con migo ¿si o no?

Como pudo Martina movió la cabeza en forma negativa. La niña que parecía algo molesta se alejo de Martina y fue a un rincón donde empezó a llorar. Martina se sentía desconcertada no sabia que hacer, ni siquiera esperaba esa reacción, con un poco de temor fue hacia donde ella y le agarro el brazo. Se acerco y le dijo que ya no llorara que aceptaba jugar con ella pero que ya no llorara. La niñita se seco las lágrimas y dibujo una sonrisa rápidamente. Martina y la niña jugaron casi toda la noche cuando estaba a punto de amanecer, la niña se paro y corrió hacia la puerta donde se desvaneció.

Martina se fue a acostar y durmió un rato, al despertar estaba muy confundida no sabia si lo que había vivido era un simple sueño o todo aquello había sido real, por si las dudas y sabiendo que su mama no le iba a creer prefirió no decir nada. Después de desayunar y ver la televisión un rato, Martina vio que hacia un hermoso sol afuera y salio al gran jardín de la casa, el cual tenía muchos árboles, flores y arbustos que a veces parecía perderse entre ellos. Mientras exploraba un poco y jugaba sola, como siempre lo solía hacer, se escondió en un arbusto. De repente oyó que decían ¿Qué haces? ¿De quien te escondes? Era la niña con la que jugo toda la noche. Martina volteo sabiendo con lo que se iba a encontrar y respondió esta vez sin temor –Estoy jugando sola ¿quieres jugar? La niñita emocionada de inmediato dijo que si y empezaron a corretearse por todo el jardin.

Oye ¿Cómo te llamas? –Pregunto Martina.

Ana -Respondió la niña.

Y donde vives. Dijo Martina.

En esta casa. Contesto la niña, cambiando un poco su tono alegre a melancólico.

Martina se dio cuenta del repentino cambio de humor de la niña y prefirió hablar de otra cosa, aun que ya le tenia un poco de confianza todavía sentía miedo que se fuera a enojar.

  1. #1 by betts on March 8, 2009 - 9:47 pm

    hola linda la historia aunque la vi en la tele en una serie q se llamaba “ESCALOFRIOS” hece un par de años! saludos…

(will not be published)