En los campos de cafe


Eran cerca de las 5 de la tarde, cuando Abel de 12 años, decidió no esperar más e irse a cuidar la cosecha de café, ya se le había hecho tarde y Julio ya debía estar desesperado al ver que no llegaba. Y en efecto, al llegar la cara de Julio reflejaba un poco de preocupación que se convirtió en sonrisa cuando lo diviso llegar.

- Julio: ¿Por qué tan tarde?, yo pensé que ya no venias, y que me tendría que quedar solo otra vez.

- Abel: es que estuve esperando a Héctor, ya vez que dijo que nos venia a acompañar.

- Julio: Ya sabes que ese se queda bien dormidote hasta tarde, de seguro va a llegar aquí, tarde como siempre.

- Abel: si de seguro va a llegar a las 7 u 8, apurado para que no lo agarre la noche.-dijo entre risas.

Sin embargo, el tiempo pasó y Héctor no llegaba, los muchachos no le dieron mucha importancia ya que Héctor siempre había sido muy impuntual y en ocasiones los dejaba plantados.

Cerca de las 10 de la noche, se dispusieron a dormir un poco. Así que improvisaron con unos costales unas modestas camas y apagaron la fogata, dejando solo prendidas unas antorchas que tenían cerca en lo alto de las carpas.

Entre las 12 y 1 de la mañana Abel despertó al oír un sonido parecido a un cuchillo cortando hierba y divisar una sombra entre los campos de café que se acercaba lentamente a su carpa. Abel de inmediato pensó que eran ladrones, que venían a robarse los costales de café, así que en silencio agarro el machete que había dejado encajado en la tierra, y despertó a Julio, que acostumbrado a este tipo de eventos, también agarro su machete y se dispusieron a ver quien era.  Siendo lo más silenciosos posibles trataron de acercarse, mientras la sombra se acercaba cada vez más rápido al lugar donde estaban, sin mucho tiempo para pensar que hacer, decidieron saltar empuñando el machete afuera de la carpa, pero a la hora de hacerlo su sorpresa fue grande al ver que nadie estaba cerca mientras todo se volvía un silencio estremecedor.  Voltearon a ver entre la escasa maleza que había pero no encontraron nada, mientras ambos notaron un olor muy especial y vieron una lechuza en un árbol cantando. Sin más que poder hacer decidieron volver a la carpa, pero no pudieron conciliar el sueño en toda la noche. Cuando por fin amaneció un trabajador llego por la carga, 4 horas mas tarde de lo esperado, y el les dio una noticia que los dejo pasmados. Héctor había sido asesinado en la tarde del día anterior cuando se dirigía a reunirse con ellos, lo habían amarrado y cortado la garganta y dejado en las vías del tren. ¿Habrá sido Héctor la sombra que venia a despedirse de sus amigos, o simplemente histeria colectiva?, nunca lo sabremos. Solo podemos estar seguros de que lo sobrenatural existe y que esta esperando a toparse con nosotros en cualquier lugar.

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