
Halloween
Es quizás una de las festividades más populares de los Estados Unidos, aunque a fuerza de la globalización cultural, su festejo se ha extendido en menor grado a otras zonas del planeta. Su origen es una síntesis perfecta de cristianismo y paganismo, y muestra cómo las antiguas creencias y tradiciones, anteriores a la Evangelización, se han asimilado, sin perder del todo su espíritu pagano.
El origen del Halloween puede situarse en la festividad celta del Samhain, rito traído a América por los inmigrantes galeses que poblaron los Estados Unidos. El Samhain, con una historia de más de tres mil años, era una festividad dedicada a celebrar el éxito de las cosechas de cada año, y marcaba un ciclo lógico de las actividades, por lo cual era una especie de celebración del nuevo año celta.
Es poco lo que se sabe de la religión Druida, la fe de los celtas. Lo poco que se conoce se ha pasado por transmisión oral, de generación a generación. Pero podemos estimar que el Samhain se llevaba a cabo entre el 5 y el 7 de Noviembre, y duraba una semana. Al finalizar los festejos, se llevaba a cabo la “Fiesta de los Espíritus”. Para los celtas, luego de la muerte, el alma iba a un lugar mejor, sin dolor ni pesares, un concepto similar al Paraíso cristiano. Por eso, durante la “Fiesta de los Espíritus”, los sacerdotes y médiums se comunicaban con el alma de los muertos, a la espera de ser guiados a ese lugar de felicidad perfecta. Las narraciones cuentan que los espíritus volvían a la Tierra en ese momento especial, para comunicarse con sus seres amados. De ahí se enraíza la costumbre actual de Halloween de vestirse de esqueletos, y muertos, con la diferencia que el cristianismo tiene una visión terrorífica de la vida después de la muerte, mientras que para los druidas era una continuación natural, y hasta deseosa, de la vida sobre la Tierra. Para ellos hablar con los muertos genera una fiesta, donde todos se reúnen. En la actualidad, hablar con los difuntos genera terror, y es un tema tabú.
El tradicional tallado de las calabazas se origina en un fenómeno conocido como fuego fatuo. El mismo es un fenómeno químico, por el que se produce la combustión espontánea de ciertos gases y elementos –como el fósforo- que se eleva de la materia en putrefacción. Se puede ver en pantanos y cementerios, como pequeñas flamas se elevan del suelo. En inglés, fuego fatuo se traduce como Jack-o-Lantern, o Jack de la Linterna, un mítico personaje. Se supone que las calabazas alumbran el camino de los difuntos al cielo.
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