John Wayne Gacy


John Wayne Gacy

John Wayne Gacy

La historia de John Wayne Gacy es paradigmática porque muestra que la realización de lo que se conoce como el “Sueño Americano”, no garantiza la felicidad de la persona que lo logra, ni su sanidad mental.

John Wayne Gacy había nacido en el seno de una familia de clase media, el 17 de marzo de 1942, en Chicago, Illinois. Su padre era un alcohólico que maltrataba física y verbalmente a su madre. John amaba, sin embargo, a su padre, y una de las grandes frustraciones de su vida fue que él nunca llegó a devolverle ese amor.

Era un niño –fuera del tema de su padre- con una niñez normal. En la escuela no era mal estudiante, y si bien no era muy popular, tenía amigos en los Boys Scouts.

John siempre tuvo múltiples ocupaciones entre el trabajo (repartía periódicos desde muy temprana edad) y sus estudios. Hacia los 11 años recibe un golpe en la cabeza con un palo, en el que muchos quieren ver el origen de sus trastornos psiquiátricos. El golpe causó un coágulo, que recién fue descubierto varios años después. El coágulo causaba súbitos desmayos y dolores de cabeza en la nuca, que lo atormentarían toda su vida.

De joven probó suerte en Las Vegas, donde estuvo viviendo por un tiempo, gracias a trabajos de poca monta. Vuelve a Chicago, y decide estudiar en la escuela de negocios, donde obtiene un título.

En 1964 su futuro de bienestar parecía sellado, cuando se casa con Marlynn Myers, hija del dueño de la franquicia de Kentucky Fried Chickens. Muy pronto estuvo a cargo de un restaurant de la franquicia, y las cosas parecía que no podrían ir mejor. John dedicaba gran parte de su tiempo a realizar acciones de interés comunitario, vistiéndose de payaso en muchos eventos de caridad. En una ocasión fue nombrado “Hombre del Año”.

Pero, en 1968 sus instintos lo traicionan. Es sentenciado a 10 años por sodomía cuando un joven lo acusa haberlo violado, luego de haberlo engañado. Así lo secuestra en una ocasión que el joven va a su casa, lo ata, y lo sodomiza.

Luego de dos años es liberado por buena conducta. Mientras estaba en la cárcel, su esposa se divorcia de él, por haber roto los votos matrimoniales.

Con la ayuda de su familia, se compra una casa en los suburbios, y empieza una empresa constructora. También contrae matrimonio con una muchacha a quien había conocido en la escuela secundaria. Ella tenía dos hijos de un matrimonio anterior, y, si bien sabía del pasado de John, creía que estaba lo suficientemente reformado como para darle una nueva oportunidad.

John se forja nuevamente un lugar destacado en su comunidad, cosa que amaba, pues adoraba la exposición, y el ocupar un lugar destacado en la sociedad. Sus reuniones y cenas que da en su casa son muy comentadas, verdaderos eventos. Algunos de sus invitados notan un mal olor. Él dice que los cimientos de la casa tienen un problema de hongos.

No es difícil darse cuenta de qué se trata el olor nauseabundo. Cuando los jóvenes locales empiezan a desaparecer, la policía, que conocía su pasado, sabe exactamente dónde buscar.

Al principio, no ven los cuerpos, pero el 22 de diciembre de 1978 John Wayne Gacy, en compañía de sus abogados, confiesa los crímenes.

De la casa se recuperan 28 cuerpos, de jóvenes y niños de entre 9 y 20 años. Él había confesado 33 asesinatos, y dijo que los otros cinco los había tirado al río Des Plaines. Posteriormente, la policía logra recuperar todos los cuerpos.

John Wayne Gacy es sentenciado a muerte, y la sentencia ejecutada el 10 de mayo de 1994, por inyección letal. Sus últimas palabras a un guardiacarcel fueron “Puedes besarme el trasero, nunca les diré donde está el resto”.

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