
La Familia Pomar
En estos momentos, la república Argentina se encuentra sumido en uno de los misterios más oscuros de la década. Una familia entera está desaparecida. Se trata de la familia Pomar, compuesta por el padre, Luis, la madre, Gabriela, y sus dos hijitas de 3 y 6 años, Candelaria y Pilar. Nada se sabe de ellos desde hace 12 días.
Los Pomar vivían en una localidad de la provincia de Buenos Aires, llamada José Marmol. La casa de la familia estaba en venta, porque Luis estaba desocupado y tenían algunos problemas de dinero. Gabriela se dedicaba a sus hijas con devoción, pero también algunos vecinos relatan que Luis era bastante celoso con su mujer.
Gabriela tenía un hijo más grande, fruto de otra unión anterior, Franco, de 12 años. Los Pomar decidieron dejar a Franco con los abuelos antes de emprender el viaje a Pergamino, porque Franco tenía un examen en la escuela al otro día. Luis tenía una entrevista de trabajo en Pergamino. También refieren algunos vecinos que el hombre estaba atravesando un momento difícil, desempleado y con cuarenta años, en la realidad actual del país es casi una sentencia.
Los Pomar emprendieron el viaje en su Fíat Duna Weekend rojo, un auto no muy común en el país, es decir, que si alguien lo viera, seguramente lo recordaría. La familia tiene dos perros, uno lo dejó –pensaban volver en un par de días- y el otro se lo llevaron con ellos, un caniche toy, delicia de las nenas.
Lo último que se supo de ellos fue un escueto mensaje de texto: “Llegamos a las 10 a Pergamino”. Y eso es todo desde hace 12 días.
Los rastrillajes policiales, extensos y multitudinarios, recorrieron de punta a punta las dos rutas que van desde José Mármol a Pergamino, las rutas 7 y 8. Ambas unen las dos localidades separadas por 250 kilómetros, es decir, un viaje de no más de tres horas y media, yendo con la familia despacio.
Las imágenes muestran a la familia pasando por el peaje llamado de Villa Espil a las 20.07. Todo normal, el hombre saca la mano, y paga. Las imágenes muestran a la familia adentro del auto. Ese es el fin.
La tierra se los tragó. Nada más se supo de ellos. Muchos llamados anónimos relatan haberlos visto en distintos puntos del país, pero luego se constató que eran todos falsas alarmas.
La historia de los Pomar, remite a otra trágica historia similar, la de los Gill, un matrimonio y sus cuatro hijos ”tragados por la tierra”. Desde hace seis años que no se supo más de ellos tampoco. Las similitudes son sorprendentes. Transcurría normalmente el 13 de enero de 2002 la familia GIll en pleno fueron vistos por última vez hasta el día de hoy. Estaban en el velatorio de Máximo Vega, un vecino de Viale, una localidad de Entre Ríos cercana a su lugar de origen, Crucecitas Séptima.
A Rubén Gill de 56 años, a su esposa Margarita Norma Díaz de26 años; y a sus cuatro niños: María Ofelia de12, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6, y Carlos Daniel de tan sólo 4; se los tragó la tierra. En todos estos años los familiares no han bajado los brazos. Suponen lo peor, pero aunque sea esperan encontrar sus cuerpos.
Por su parte, la policía y la Justicia siguen investigando, ya que la causa quedó caratulada como “Averiguación de paradero”, igual que la del caso Pomar, ya que hasta el momento no se ha considerado delito alguno.
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