La Salamanca


La Salamanca

La Salamanca

Se dice que en la ciudad de Salamanca, en España, hay una cueva donde el diablo mismo da lecciones de hechicería. Ya Cervantes habla de ella en su comedia La Cueva de Salamanca.  Con la Conquista, la leyenda de la cueva llegó a Sudamérica y se instaló en el sur de Brasil, en Chile y en el norte de Argentina. Pero fue allí, más precisamente en la provincia de Santiago del Estero, donde adquirió mayor riqueza y fantasía.

Para los santiagueños, la Salamanca es la cueva donde Supay, el diablo, vive con su corte de brujas, duendes y demonios. Está ubicada en lo más espeso del monte, y su entrada es vigilada por animales feroces. Cuentan que quien llega allí pierde por completo el sentido de la orientación. Si es valiente, puede elegir enfrentarse a las pruebas que Supay le prepara, y si las supera, quedarse en la cueva hasta dominar las artes oscuras. Allí podrá aprender, si lo desea, a curar y a comprender el lenguaje de los animales. O a convocar a las fuerzas del mal en terribles hechizos capaces de hacer mucho daño.

Desde el anochecer hasta que llega el alba hay fiesta, baile, risas y música en la Salamanca, pero la alegría es sólo para los de adentro: si algún caminante tiene la desdicha de pasar cerca y oír la música que de allí sale, queda condenado a una vida de sufrimiento.  Quien pasa por allí durante el día, debe llevar un rosario a mano, para conjurar la tentación de entrar y perderse para siempre. Los que han bajado a la cueva se reconocen porque no proyectan sombra.

Supay abandona muy pocas veces la Salamanca. Para hacerlo, toma la forma de un gaucho joven y apuesto, vestido lujosamente, y montado en un imponente caballo negro. Esta apariencia atractiva le sirve para perder almas inocentes. Sobre todo, de hermosas muchachas.

Cuentan en Santiago que Supay gusta de los músicos. Y que muchos de los artistas más famosos de esa tierra han hecho un pacto con él para obtener talento, éxito y riquezas. Supay les concede todo lo que piden. Quienes han estado en la Salamanca, dicen, se destacan por su talento para el baile, el canto y la música, y aunque no duerman, jamás se los verá cansados.

Pero el precio, claro, siempre resulta demasiado alto.


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  1. #1 by Fernando on November 10, 2011 - 12:39 pm

    Sos un pelotudo el que hizo eso posdate agan algo mejor de Central Cordoba de Santiago de Estero

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