
Las Gárgolas
Las gárgolas nacieron en la Edad Media, como un “subproducto” de la edad oscura. Se suponía que las gárgolas formaban parte de lo que se llamaba “Bestiario”, un conjunto de bestias que castigaban el pecado y se encargaban de atormentar a las pobres almas en pena que caían en el Purgatorio.
El Bestiario era un conjunto de bestias mitológicas, originadas en la mitología grecorromana, de las cuales se “apropió” la Iglesia Católica durante los años oscuros, para educar en la fe cristiana, básicamente amenazando a los feligreses que si eran presa del pecado serían atormentados eternamente por estos animales, como las gárgolas, los grifos, los dragones y los basiliscos.
Cuenta el mito que en una época antigua, alrededor del en el año 600, una villa rural de Francia, que aún no había abrazado la fe cristiana, era azotada sistemáticamente por la presencia de una furiosa gárgola. El nombre se origina en la palabra “gárgara” o “gorgoteo”, porque ese el ruido que hacían las gárgolas, un gorgoteo que les salía de la garganta.
Los locales de la villa no sabían cómo enfrentar a esta terrible criatura, que con su aliento de fuego causaba estragos en la villa, y muchos muertos. Entonces, el sacerdote cristiano Romanus llegó a la villa dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico.
Romanus se hizo de coraje, y simplemente munido con los elementos necesarios para realizar un exorcismo –una cruz, una campana, la Biblia y unas velas- logró dominar a la feroz bestia. De un momento a otro, el animal se convirtió en una dócil criatura, a tal punto que Romanus entró en la villa con paso triunfante, llevando a la gárgola atada con una simple soga, como si fuera un manso perrito faldero.
Los aldeanos hicieron lo que habían prometido, se convirtieron al cristianismo y recibieron la evangelización de mano de Romanus. Luego, quemaron a la temible bestia en una hoguera. Como la gárgola escupía fuego, su cabeza y sus labios eran resistentes al calor extremo, en consecuencia no se quemaron con el fuego de la hoguera. Entonces, los aldeanos decidieron colocar estas partes en la pared del ayuntamiento, para recordarles a todos por mucho tiempo los tormentos que habían atravesado.
Visited 1355 times, 1 so far today