Las hazañas del joven Krishna


Krishna -para algunos el más importante profeta hindú, para otros la mismísima reencarnación del Creador- como todo héroe religioso, a lo largo de su infancia y de su juventud protagonizó increíbles hazañas que demostraron su grandeza.La infancia de Krishna

Cierto duende llamado Putana, enviado por el rey Kamsa –quien quería matar a Krishna para evitar que, según la profecía, cuando creciera lo matara a él-, tomó la forma de una bella mujer y se hizo pasar por nodriza. Entró en la casa de Yasoda, la madre adoptiva del niño, se hizo amiga suya y después tomó a la criatura en su regazo para darle de mamar y matarlo con el veneno que tenía en sus pechos. Pero Krishna succionó tan fuerte que le sacó la vida y ella cayó muerta, volviendo a su enorme y espantosa forma.

Krishna era un niño travieso: le gustaba llevarse los potes de leche cuando los ordeñadores dormían. Siempre trepaba a las más altas repisas para comer y derramar cosas colocadas fuera de su alcance. Las jóvenes lo llamaron Ladrón de Mantequilla y se quejaron a Yasoda, pero él siempre podía inventar una excusa. Una tarde, cuando jugaba en el patio, avisaron a su madre adoptiva que el niño comía barro. Ella fue a buscarlo con una vara para castigarlo, pero el niño se había limpiado los labios y negó todo conocimiento del asunto. Le abrió la boca sucia para ver si encontraba algún rastro de barro y al mirar dentro contempló todo el universo: los “Tres Mundos”. Yasoda se dijo: “Qué tonta soy al pensar que mi hijo puede ser el Señor de los Tres Mundos”. Entonces borró ese momento de su mente, acarició al niño y se lo llevó a su casa.

Los pastores acostumbraban a adorar al dios Indra (el equivalente hindú de Zeus) rey del cielo y señor de la lluvia. Un día, cuando habían presentado sus ofrendas, el muchacho Krishna les dijo: “Indra no es una deidad suprema, aunque sea rey del cielo; teme a los Titanes. Y lo que es más, la lluvia y la prosperidad que pedís dependen del Sol, que se lleva las aguas y las hace caer de nuevo. ¿Qué puede hacer Indra? Lo que haya de pasar está determinado por las leyes de la naturaleza y del espíritu”.

Entonces volvió la atención de ellos a los bosques cercanos, a los arroyos, a las colinas, y especialmente al monte Gobardhan, quienes merecían más honores que el remoto señor del aire. Y ellos ofrecieron flores, frutos y dulces a las montañas.

Krishna asumió una segunda forma: se transformó en un dios de la montaña y recibió las ofrendas de la gente, y al mismo tiempo conservó su forma primera y adoró entre el pueblo al rey de la montaña. El dios recibió las ofrendas y se las comió.

Indra se enfureció y mandó por el rey de las nubes, a quien ordenó que dejara caer lluvia sobre el pueblo hasta que todo quedara arrasado. Pero el muchacho Krishna llenó el monte Gobardhan con el calor de su energía inagotable, lo levantó con su dedo meñique y pidió al pueblo que se refugiara debajo de él. La lluvia caía en la montaña, silbaba y se evaporaba y se iba. El torrente cayó siete días, pero ninguna gota tocó a la comunidad de pastores. Entonces el dios cayó en la cuenta de que su oponente debía ser una encarnación del Ser Primario. Cuando al día siguiente, Krishna llevó las vacas a pastar, tocando la flauta, el rey del cielo bajó en su gran elefante blanco Airavata, se postró sobre su rostro a los pies del muchacho sonriente, e hizo acto de sumisión.

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