Las olas gigantes


Olas Gigantes

Olas Gigantes

Las olas gigantes u olas monstruo son repentinas olas que acontecen en alta mar y que pueden llegar a tener la altura de un edificio de 12 pisos, con más de 30 metros de atura. Sin duda, acarrean una terrible amenaza, hasta para transatlánticos y barcos de gran porte, pudiendo hundirlos en cuestión de segundos. No son tsunamis, que se producen por terremotos submarinos, y que van ganando fuerza a medida que se acercan a la costa. Las olas monstruo se dan en alta mar y así como aparecen imprevistamente, suelen desaparecer, llevándose al fondo del mar a los infortunados navíos que se encuentran a su paso.

Tantos han sido los daños producidos por este fenómeno natural (se estima que en los últimos años unas doscientas embarcaciones se han hundido por este fenómeno) que la Comisión Europea ha puesto en marcha un proyecto científico para estudiarlas: el proyecto Max Wave.

Los radares de las plataformas petrolíferas también contribuyen al estudio del fenómeno. Se han detectado 466 olas gigantes en doce años.

En 1980, el Derbyshire, de 300 metros de largo se hundió, wal encontrarse en la periferia de un tifón, a causa de uno de estos monstruos. En 1994, la navegadora Isabelle Autissier naufragó en las costas de Nueva Zelanda al chocar con uno de estos monstruos, que según ella medía unos 35 metros. En 1995, la plataforma petrolera Draupner estacionada en la costa de Noruega, sufrió el embate de una ola de 18 metros, salida de la nada, en una zona sin corriente y con mar “normal”. Por suerte son poco frecuentes, pero también caprichosas, las olas monstruo pueden aparecer en aguas profundas, o cerca de las costas, ir solas o en grupos.

La tecnología empleada por Maxvave es de última generación y se basa en las observaciones realizadas por los satélites ERS («Earth Remote Sensing») de la Agencia Espacial Europea para confirmar la frecuencia y localización de olas gigantes y determinar sus causas. Los descubrimientos han sido sorprendentes. En 2003 Maxwave, entrecruzando información provista por la red de satélites ha podido individualizar más de diez olas en todo el globo terráqueo con más de veinticinco metros de altura. Estas gigantescas e imprevistas masas de agua se desplazan a velocidades similares a los 750 kilómetros por hora. Los barcos más veloces rara vez superan la velocidad de 30 kilómetros por hora.

Según los testimonios de los pocos sobrevivientes, la visión de la base de la ola, justo antes de que impacte en el barco, es lo más cercano al infierno. Los marinos les dicen “pozos negros en el océano”. En caso de impactar sobre el infortunado navío, la suerte está echada. Con presiones superiores a las cien toneladas por metro cuadrado, ningún navío está a salvo, siquiera los portentosos portaaviones, ya que hay reportes de uno de estos enormes barcos de la Marina de los Estados Unidos que casi fue partido en dos por una de estas olas durante la segunda guerra mundial.

Norwegian Dawn, un transatlántico de pasajeros sufrió el embate de tres olas seguidas, cerca de la costa de Georgia (Estados Unidos de América), el 16 de abril de 2005. Este es el testimonio de uno de sus marinos:

“El mar se hallaba totalmente en calma cuando una ola de 21 metros pareció salir del aire… Nuestro capitán, que lleva 20 años en este oficio, dijo que nunca había visto nada igual”

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  1. #1 by Charles on December 23, 2010 - 5:12 am

    me parece increible,estoy fascinado con estas olas,y me gustaria saber mas, saber de donde salen y porque,debe ser un fenomeno increible , y por macabro que parezca me gustaria ver una de esas en vivo y en directo.gracias por vuestros relatos.

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