Los Moáis de la isla de Pascua


Los Moáis de la isla de Pascua

Los Moáis de la isla de Pascua

Son casi 164 kilómetros cuadrados enclavados en la Polinesia, con un solo poblado principal en el que se asientan poco más de 3800 habitantes, la paradisíaca isla de Pascua es un refugio de especies naturales únicas en el mundo, que dejaron maravillado al naturalista británico Charles Darwin, entre los años 1831 y 1836. Sus observaciones por estos lares, posteriormente darían nacimiento a la célebre Teoría de la Evolución de las Especies.

Pero uno de los principales atractivos de esta isla, que vive principalmente del turismo y de la pesca son los Moáis. Como mudos gigantes, contemplan incólumes el paso del tiempo. Pero lo que ha desvelado a los científicos por mucho tiempo es su origen y propósito.

Moái es una palabra del lenguaje autóctono, rapanui, que significa “escultura”. Hay más de 600 moáis distribuidos por toda la isla.    Cerca del único volcán de la isla, el Rano Raraku, se encuentra la cantera de la que quien construyó estas esculturas sacaba la piedra para su elaboración. En esta cantera quedan 397 más, en diferentes etapas de elaboración. Aparentemente, en pleno proceso de construcción, los creadores de los moáis abandonaron repentinamente las obras.

Cada moái pesa más de 10 toneladas, por lo cual representa todo un enigma cómo lograron cortar la piedra volcánica, de particular dureza, tallarla, y transportarlos a sus emplazamientos definitivos.

¿Quién creó los moáis? Nadie lo sabe muy bien, pero se cree que los antiguos habitantes polinesios que se habían establecido en las islas, dedicaron generaciones enteras a su construcción, entre los siglos XII y XVII. En 1978 se hizo un proverbial descubrimiento, que echó algo de luz sobre el tema de la razón de ser de los moáis. Se pudo establecer que en los globos oculares llevaban pequeñas rocas rojas de obsidiana o coral. Posteriormente, se estima que a causa de luchas tribales, los ojos fueron arrancados y arrojados al mar, donde fueron localizados.

¿Por qué fueron creados los moáis? No hay certezas en esta área todavía. Se cree que las estatuas representaban a los antepasados difuntos. Los moáis se montaban sobre plataformas ceremoniales, todos mirando hacia el interior de la isla, para que los espíritus de los difuntos volcaran su “maná” (poder sobrenatural) sobre los descendientes.

Montañas enteras fueron derribadas para su construcción. Las herramientas que se emplearon para tallar las piedras volcánicas fueron hechas de obsidiana y basalto. Miembros del Museo Kon Tiki realizaron un experimento, mediante el cual probaron que se necesitaban unos veinte hombres, munidos de las cuerdas y las maromas necesarias, para poder mover un moái de 9 toneladas.

Lo que llama realmente la atención de la isla es la forma de los caminos por los que se especula se llevó a los gigantes a sus emplazamientos originales. Todos los caminos tienen en su base forma de V, es decir con un profundo surco central. Fueron tallados en el propio lecho de piedra de la isla, obra de ingeniería no menor, que deja tantas o más dudas como el mismo proceso de construcción de los moáis. En los tramos en que la carretera va cuesta arriba, sus costados están flanqueados por hileras de piedras, enclavados en el lecho rocoso. Se especula que eran parte de algún ingenioso mecanismo que permitía llevar las estatuas camino arriba, cosa que a mano limpia hubiera resultado imposible.

Un dato llamativo: hay un grupo de 7 moáis, que son los únicos que miran hacia el exterior de la isla. Estos moáis parecen representar a los siete exploradores que precedieron a los primeros colonizadores europeos.

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