Misterio en el mar



El malogrado Mary Celeste

El malogrado Mary Celeste

De todas las historias de barcos fantasmas, ninguna tan misteriosa y fascinante como la del bergantín escocés Mary Celeste. Un enigma que mezcla lo policial con lo sobrenatural. Un extraño suceso que ha sido descripto como “la pesadilla perfecta del escritor de novelas policiales”. Y para el que aún hoy, no se ha encontrado ninguna explicación.

El Mary Celeste zarpó de Nueva York el 7 de noviembre de 1872 con rumbo a Génova. Al mando del experimentado capitán  Benjamín Briggs, transportaba 1700 barriles de alcohol industrial solicitados por una firma italiana. Acompañaban a Briggs su esposa y su hijita de dos años, y una tripulación de siete miembros, en su mayoría alemanes.

El 15 de diciembre de 1872, a las 15 hs, la tripulación del bergantín Dei Gratia, procedente también de Nueva York con rumbo a Gibraltar, avistó al Mary Celeste a 650 km de la costa de las Azores. No había nadie al timón, ni señales de vida sobre el puente. Preocupado, el comandante Morehouse, que conocía a Briggs, envió una expedición al barco. Y nació la leyenda. Según los marinos del Dei Gratia, todo estaba en perfecto orden dentro del Mary Celeste: la ropa en los baúles, el dinero en los cajones y hasta una tetera con té humeante sobre la mesa del comedor. Pero sus tripulantes habían desaparecido. El diario de navegación llegaba hasta el 24 de noviembre, y la última entrada no revelaba nada anormal. Faltaba el único bote, el sextante, el cronómetro y los documentos del barco. Jamás fueron encontrados.

El comandante Morehouse remolcó el bergantín abandonado hasta Gibraltar y exigió una compensación por el rescate. Fue acusado entonces de complicidad con Briggs para estafar a la compañía aseguradora, pero debió ser absuelto por falta de pruebas. De Briggs, su familia y sus marineros no volvió a tenerse noticias.

Algunos sugirieron la posibilidad de que la tripulación, tras emborracharse con la carga, hubiese asesinado a la familia del capitán para luego huir en el bote. Pero el alcohol industrial es tóxico y los hubiese matado. También se especuló con un posible mal estado de la comida y la bebida, que podría haber llevado a los pasajeros a arrojarse por la borda, víctimas de alucinaciones, pero los marineros del Dei Gratia comieron y bebieron a bordo y no sufrieron enfermedad alguna. Se ha querido también atribuir el misterio a la acción del monstruo marino Kraken (un calamar gigante) o a la del triángulo de las Bermudas, pero su influencia no se extiende hasta las lejanas Azores. ¿Hubo tal vez pequeñas explosiones de alcohol en la bodega y los tripulantes abandonaron el barco temiendo que se incendiara? ¿Creyeron que se hundía a causa de una tormenta? Pero si es así, ¿Qué fue de ellos?

Más de cien años después, el misterio continúa…

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