
Buda, el iluminado
Siddhārtha fue el creador de la religión budista, un sabio hindú nacido en Nepal, al pie de la cordillera, en una pequeña aldea.
Era el hijo preferido de un noble gobernante del lugar. Nació en el año 566 ac, en un momento de profundo cambio religioso y cultural, de renovación de las prácticas religiosas de la India. Su existencia creó un punto de inflexión, no solo en la India, sino en prácticamente toda la historia cultural de la humanidad.
A poco de nacer, fue visitado por el brahmán Asita, un sabio con poderes adivinatorios, que predijo que llegaría a ser un gran líder o maestro religioso, lo que consternó a su padre, pues quería que su hijo le sucediera en el trono. Dispuesto a evitar por todos los medios que la profecía se convirtiera en realidad, se decidió a evitarle la menor exposición a cualquier tipo de sufrimiento y dolor en la vida.
Así, hasta los 29 años, Siddhārtha vivió en una realidad ficticia, donde no existían el envejecimiento, la muerte o el dolor, propios del alma humana.
Siddhārtha entonces, comenzó a sentir curiosidad acerca de cómo era la verdadera existencia, la vida fuera del palacio. Pidió permiso a su padre para abandonar su seguro refugio, y conocer la ciudad. Su padre accedió, pero ordenó que se limpiara instantáneamente la ciudad de toda imagen triste que pudiera turbar al joven príncipe. Sin embargo, los cuidadosos arreglos fracasaron, cuando Siddhārtha no pudo evitar ver el dolor humano, la vejez y la enfermedad, en los rostros de sus súbditos, que salían a raudales a saludarlo. Cuando el joven se dio cuenta de que no estaba exento de esta realidad, entró en una gran depresión que turbó su mente. No comprendía para qué vivir, si todos vamos a terminar de la misma manera. Su vida, de golpe, carecía de un propósito.
Entonces, decidió abandonar su palacio, su esposa y su hijo, a fin de buscar una verdad suprema, una explicación a su dilema, que era el dilema universal de la existencia humana.
Nuevamente Siddhārtha vuelve a salir al exterior. Conoce un joven anacoreta, un mendigo ascético, un monje que se dedicaba a mendigar, y orar y a la vida virtuosa. Siddhārtha queda muy impresionado con este encuentro, y decide también el volverse un mendigo ascético, por lo que pasa varios años de privaciones extremas, rezando, meditando, y viviendo a penas con lo mínimo para garantizarle la existencia.
Así, de la mano de cuatro diferentes maestros, Siddhārtha aprende técnicas de meditación profunda, y se adentra en la exploración de diferentes estados de conciencia, siempre tratando de encontrar una respuesta a la pregunta que lo movilizaba: ¿para qué vivimos?
Al cabo de varios años, aprendió dos importantes lecciones: que el ascetismo extremo no llevaba a la liberación, y que llega un punto en que ningún maestro puede enseñarte más nada. En ese momento Siddharta comprendió que lo justo era el camino del medio, que tanto el ascetismo extremo como la vida de placeres del palacio eran dos extremos y que la verdad se hallaría en el justo medio; ni placeres exacerbados ni ascetismo extremo, todo en su justa medida.
Siddharta llega un día a un lugar donde había una higuera, y se sienta bajo su sombra, dispuesto a no levantarse hasta no encontrar la respuesta final, ese conocimiento que le faltaba para comprender la verdadera naturaleza de la relación entre el individuo (Atman) con un absoluto (Brahman).
Fue en ese mítico momento que según la tradición, llega a la comprensión del concepto de nirvana. Ya no pesaba sobre él la ilusión del falso yo: su verdadero ser estaba más allá de las dualidades de la vida material, la ira y las emociones; había trascendido el espacio y el tiempo, la vida y la muerte. Comprendió que nunca más volvería a renacer, que había roto el eterno girar de la rueda del samsara. Esto es el nirvana.
Siddhārtha despertó de sus meditaciones como un Buda (‘despierto’, ‘iluminado’) y siguió sentado bajo el árbol por algún tiempo, disfrutando de la dicha de la renunciación, de la liberación. Después empezó a enseñar sobre el nirvana a quien le oyera; fundando lo que se llegaría a conocer como el budismo.
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