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La rosa azul-Leyenda China
Posted by valeria in Mitos, Uncategorized, leyendas on February 25th, 2010
Cuentan que hace muchos años, gobernaba en China un emperador bondadoso que tenía una única hija. El emperador adoraba a la muchacha, pero sufría porque ella no quería casarse. Y es que la princesa, además de bella, era inteligente, y soñaba con estudiar, viajar y vivir muchas aventuras. No deseaba dedicarse sólo a tener hijos y pintar sobre seda, lo único que una esposa podía hacer por esa época. Pero su padre no podía permitir que se quedase soltera, y le ordenó que pusiera una condición para quienes aspirasen a su mano. Podía hacerla tan difícil como quisiera, le dijo, pero estaba obligada a casarse con el primero que la cumpliera. La princesa, astutamente, replicó: me casaré con quien me traiga una rosa azul.
La mayoría de los pretendientes se retiraron, desalentados, pero un encumbrado militar se presentó en palacio y ofreció a la princesa un exquisito zafiro tallado en forma de rosa. La perfección de la joya quitaba el aliento, pero la princesa sacudió la cabeza y dijo: yo no quiero una joya, quiero una rosa azul. Otro pretendiente le ofreció un espléndido vaso de porcelana con una rosa azul pintada, pero la princesa dijo: yo no quiero una rosa pintada, quiero una verdadera rosa azul. Tiempo después, un rico noble pidió audiencia y ofrendó a la muchacha una rosa azul que no parecía estar pintada. El Emperador ordenó que comenzaran los festejos del compromiso pero la princesa, que observaba fijamente la flor a través de sus lágrimas, vio que una mariposa posada en ella caía muerta, y se lo hizo notar a su padre. Los botánicos de palacio estudiaron la rosa y descubrieron que había sido irrigada con tinta estando en la planta. La princesa estaba a salvo.
Su astucia, sin embargo, pronto se volvería en su contra. Poco después, la princesa se hizo pasar por una de sus damas para asistir a una fiesta popular. Allí conoció a un apuesto músico ambulante. Se enamoraron perdidamente, pero al empezar a planear su boda, la muchacha, espantada, recordó su treta: su padre exigiría al muchacho la rosa azul. Muchos días lloró la princesa en brazos de su amado, hasta que una tarde, de repente, secó sus lágrimas: había tenido una idea.
La corte entera esperaba, curiosa, al nuevo pretendiente ¿traería finalmente la rosa azul?
El joven avanzó decidido y ante la sorpresa de todos, entregó a la princesa una rosa blanca. La muchacha la aceptó encantada. Hija, dijo el Emperador, esa rosa no es azul. Pero es la rosa azul que yo estaba esperando, replicó ella. El Emperador iba a echar al muchacho cuando comprendió que su hija lo amaba y finalmente deseaba casarse, y no vio motivos para impedir su felicidad. Ordenó entonces que comenzaran los festejos del compromiso, y los enamorados y la corte entera bailaron y se divirtieron hasta muy tarde, mientras en el centro del salón reinaba la humilde rosa blanca, convertida en azul por la magia del amor.
El Gauchito Gil
Antonio Mamerto Gil Nuñez era el nombre “mortal” de este Santo Argentino. En realidad, no es un santo del santoral cristiano, pero es objeto de fuerte devoción, en un principio en la provincia de Corrientes, pero con el correr del tiempo, la fama de los milagros del Gacuchito se han extendido desde Ushuaia a la Quiaca.
No se sabe muy a ciencia cierta en qué momento exacto ocurrió todo, se estima que en algún momento entre 1840 y 1890. La fecha de su muerte, el 8 de enero, es tomada como el día del Gauchito Gil. Este año más de 250.000 personas se reunieron en torno al oratorio del Santo Correntino, para pedir trabajo, agradecer, y pedir por cuestiones de salud.
En la época del Gauchito Gil, la república Argentina estaba sumida en una sangrienta guerra intestina, entre unitarios (quienes deseaban centralizar el poder en la Capital Federal, la ciudad de Buenos Aires), y los federales (deseosos de construir una Argentina donde las provincias tuvieran tanta o más supremacía que el puerto de Buenos Aires). El Gauchito era oriundo de la ciudad de Mercedes, en Corrientes. El Coronel Zalazar, el caudillo local, lo había tomado prisionero injustamente al muchacho, acusándolo de cobarde y desertor. La idea era llevarlo a Mercedes y de ahí a Goya, donde supuestamente sería juzgado. Pero, era vox pópuli lo que sucedía con los que eran enviados a Goya: todos, inevitablemente, habían querido escapar en el camino, se producía una persecución y un tiroteo, y el reo, moría. Ninguno llegaba a Goya.
Los vecinos y amigos del Gauchito juntaron firmas, y elevaron una propuesta a Zalazar, para que le otorgara el perdón, cosa que sucedió. Pero en el camino, el soldado que lo llevaba, se dispuso a finalizar con la vida del Gauchito, como sucedía con todos los desertores. Cuando pararon en el camino, el Gauchito le dijo: “No me mates porque la orden de perdón viene en camino”. El soldado, inmutable respondió: “De esta no te salvas”. El Gauchito le advirtió que cuando volviera a Mercedes, le iban a decir que su único hijo estaba terriblemente enfermo y que moriría. Y le ofreció, que como su sangre inocente iba a ser derramada, que orara que él intercedería ante Dios para salvar a su hijo. El soldado le hizo burla, y de todos modos lo ejecutó.
Efectivamente, al volver a su casa, se encuentra con que el médico ya había desahuciado a su hijo. También le informan del perdón al Gauchito, por lo que el soldado recuerda las palabras del Gauchito. Entonces, decide orar a Dios, para salvar la vida de su niño, y le pide al Gauchito que haga el milagro de no llevárselo. Al llegar el nuevo día, el milagro se había consumado, y el niño no murió.
Como agradecimiento y pedido de perdón de sus pecados, el soldado construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombres y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.
La cruz dio el nombre al cruce de caminos y, con el transcurso del tiempo, se convirtió en un lugar de peregrinación.
El pintor maldito

Un niño llorón
En algún momento entre 1890 y 1900 nace Bruno Amadio. Originario de Venecia, se forma en la pintura clásica, pero sus cuadros no tienen el éxito que el pintor espera. Son tiempos difíciles, la Europa de la postguerra había dejado muchos niños huérfanos, por lo que los orfanatos abundaban de criaturas desamparadas.
Amadio era un fascista extremo, al punto tal que colaboró grandemente con el partido, y con Mussolini, hasta que la Guerra termina y Europa comienza una época de transformaciones.
Amadio va a la guerra, y le toca estar en el frente de combate. Cuentan que esta experiencia traumática lo cambió para siempre. Había quedado terriblemente impresionado por los niños abandonados, luego que sus padres murieran en combate, o cuando sus casas eran tomadas por el ejército enemigo.
En 1945 Amadio se instala en Sevilla, España. Y a partir de aquí su vida se convierte en un verdadero misterio. Es este misterio el que contribuye a incrementar las especulaciones y las leyendas en torno a su persona y a los cuadros que pintaba.
Dicen que harto de no tener suerte con sus obras, Amadio hace un pacto con el Diablo. Amadio toma de modelo a niños de un orfanato. Crea así una serie de pinturas llamadas “Niños llorones”. Son 27 cuadros que han impresionado más a la sociedad que a los críticos de arte. El niño que fue el modelo de su primer cuadro de la serie era un niño internado en un orfanato. Amadio logró captar y reflejar todo el dolor y la tristeza que emanaban de él, un chiquillo abandonado sin familia que lo amparara
A partir de ese momento, sus cuadros comienzan a tener el éxito que Amadio tanto deseaba. Prácticamente no había casa en un momento que no tuviera uno de las reproducciones de los niños llorones de Amadio.
Pero, al poco tiempo, empezaron a correr historias que involucraban a los cuadros y las reproducciones de manera misteriosa. Los bomberos británicos comenzaron a ver una serie de incendios terribles, donde todo quedaba reducido a cenizas, todo menos los cuadros de Amadio, que quedaban extrañamente intactos, en medio de toda la desolación.
Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.
Había testigos que narraban como se sentían atrapados, subyugados ante la triste mirada del niño, incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.
A partir de que Amadio hizo el pacto con el Diablo, los lugares en los que se encontraran alguno de estos cuadros serían escenario de males y desgracias, víctima de incendios que arrasaban con todo menos con el cuadro, que siempre quedaría intacto. Esta maldición la llevarían consigo tanto los cuadros como sus reproducciones.
Si se mira con detenimiento los cuadros (por ejemplo girándolos 90º) algunos ven al Demonio devorándose a los niños.
Amadio desapareció y nunca más se supo de él. Se cree que finalmente murió en 1981.
Los unicornios
Posted by valeria in Monstruos y Criaturas on November 27th, 2009

Unicornio, poseedor de poderes mágicos
Los unicornios son otra de las especies estudiadas por la criptozoología, disciplina que se dedica al estudio de los animales ocultos, extintos, o que aparecen en leyendas y relatos de distintas culturas.
El Unicornio es representado por lo general como un caballo blanco, bellísimo y brioso, y poseedor de un cuerno en la frente, largo y puntiagudo. Los unicornios aparecen en infinidad de leyendas, en múltiples relatos en varias culturas. Desde siempre, y como común denominador, el unicornio es poseedor de poderes mágicos. En la edad media se creía que el unicornio podía vencer a un elefante. También se creía que la magia residía en su cuerno. Capaz de purificar con su simple contacto las aguas más contaminadas.
Desde los griegos, y ellos, a su vez basados en la mitología india, se pueden registrar relatos sobre estos animales. Es posible que los mismos se hayan inspirado en los rinocerontes, también poseedores de un solo cuerno. Los exploradores griegos solían llamar a los hipopótamos “caballos de río”, así es posible que también hayan denominado a los rinocerontes “caballos”. De allí a la creación del unicornio hay un paso.
Por su parte, los vikingos también recogen leyendas con unicornios. Probablemente en este caso, se hayan inspirado en el narval, una especie de mamífero marino, también poseedor de un cuerno en su frente.
Desde el siglo V antes de Cristo, se conocen relatos de unicornios. Según el médico griego Ctesias, el cuerno del unicornio tenía poderes para curar envenenamientos, epilepsia y dolores estomacales. La característica común de todos los relatos de la antigüedad es que son animales solitarios, y muy esquivos que rehúyen permanentemente el contacto con el hombre, motivo por el cual, de existir realmente, son muy difíciles de estudiar. Los unicornios, según se dice, comían flores.
En la Edad Media, la popularidad del unicornio tuvo un salto, en razón de sus poderes para extender la vida y vencer a la muerte. Así, los nobles y ricos creían que lograrían la salud eterna si consumían el polvo del cuerno de los unicornios.
Los unicornios simbolizaban la virginidad y la pureza. Por eso, se dice que los cazadores usaban a jóvenes vírgenes para atraerlos y amansarlos, y así proceder a matarlos.
Anastasia Nikoláyevna Románova

Anastasia Nikoláyevna Románova
Pocas historias cumplen tan bien los arquetipos de las novelas románticas del siglo XIX como la historia de Anastasia Nikoláyevna Románova.
Corría el año de 1917. Rusia, en manos de la revolución bolchevique, era un polvorín. Rápidamente los insurrectos tomaron como prisioneros al Zar Nicolás II, a su esposa Alejandra Fiódorovna, y a sus cinco hijos Olga, Tatiana, María y al malogrado zarévich de Rusia, Alexis. Luego de mantenerlos en cautiverio, con la promesa de que se los sacaría fuera del país, la noche del 17 de Julio de 1918 fueron despertados en el medio de la noche de manera intempestiva. Sus captores les dijeron que se vistieran, que por fin serían exiliados a la seguridad de otro país europeo amigo. Pero antes de partir, fueron conducidos a un sótano, con el pretexto de que se les sacaría una foto. Así, la familia real, y un reducido círculo de sirvientes y ayudantes (el doctor Sergéi Botkin, la doncella Ana Demídova, el cocinero Iván Jaritonov, el lacayo Alekséi Trupp y un perro) fueron llevados a uno de los sótanos de la casa. Ese fue el fin. ¿O no?
El ejecutor: Yákov Mijáilovich Yurovski. En 1989 se descubrió el informe de Yurovski, que había sido remitido al comando en jefe del ejército bolchevique: con el primer disparo murió el zar, de un certero tiro en la cabeza. Todo el resto de los presentes fueron alcanzados por la segunda ráfaga de balas. La zarina fue rematada a bayonetazos, inmediatamente. Pero, las niñas llevaban en sus corsés cosidas gran cantidad de joyas, debido a que sufrían constantes robos por parte de los soldados bolcheviques que los custodiaban. De esta manera, los mismos actuaron como improvisados chalecos antibalas, por lo que las niñas, aún con vida fueron llevadas fuera de la casa.
Según el informe de Yorovski, Anastasia y María se acurrucaron contra una pared con las manos en la cabeza, antes de ser alcanzadas por las balas. Según la versión de otro soldado, Piotr Yermakov, éste le explicó a su esposa que Anastasia había sido rematada a bayonetazos. Cuando llevaron los cuerpos fuera, una o más de una de las chicas empezaron a llorar, y fueron rematadas con golpes en la cabeza, de acuerdo con el relato de Yurovski.
Así comienza el derrotero de Anastasia, o su fantasma, por todo el mundo. Los rumores nunca cesaron. Inclusive, se recogieron testimonios que aseguraban haberla visto con vida en diversos lugares, tanto de Rusia como de Europa. De hecho, varios registros oficiales hablaban de allanamientos y búsquedas activas por parte del ejército en búsqueda de “Anastasia Románova”.
Un hecho sucedido en septiembre de 1918, que parece más factible de haber sucedido, relata que varios testigos pudieron ver cómo soldados bolcheviques capturaban a una joven que intentaba huir del andén 37 de una estación de ferrocarril al noroeste de Perm. Los testigos fueron Maxim Grigoyev, Tatiana Sitnikova y su hijo Fyodor Sitnikov, Ivan Kuklin y Matrina Kuklina, Vassily Ryabov, Ustinya Varankina, y el doctor Pavel Utkin. Utkin era un médico que prestó asistencia médica a la chica luego del incidente. Cuando detectives del ejército blanco –brazo armado de la familia real- les mostraron a los testigos las fotos de Anastasia, la opinión de que se trataba de la heredera real fue unánime. Inclusive, el doctor Utkin también explicó a los detectives que la muchacha le dijo: “Soy la hija del soberano, Anastasia“. Utkin consiguió una receta de una farmacia para un paciente llamado “N”, custodiado por la policía secreta. Más tarde, detectives del Ejército Blanco encontrarían registros de esa receta.
Godzilla

Godzilla
Si hablamos de personajes que representen una cultura, no podemos dejar de asociar a Godzilla con la cultura japonesa. El popular personaje ficticio tiene importancia en cuanto se analiza la relación de este pavoroso monstruo con el inconsciente colectivo japonés. Una de las teorías que se manejan es que Godzilla proyecta el horror de los bombardeos a Hiroyima y Nagasaki, que marcaron el fin de la segunda guerra mundial. Según la etapa histórica en la que el personaje aparece, pasa de ser defensor de la sociedad nipona, y ayudar a su supervivencia, a ser un temible villano destructivo.
Godzilla apareció por primera vez en 1954, en pleno proceso de reconstrucción de la diezmada sociedad japonesa. Desde ese momento ha aparecido en 28 películas japonesas y en la remake de Hollywood, del año 1988.
Justamente, el origen mismo de Godzilla es mediante una emisión de radioactividad que afecta a un inocente reptil, y lo transforma en el monstruo que termina siendo. En una de las historias, es irradiado por un submarino atómico, justamente como los que asolaron las costas japonesas durante el conflicto bélico.
Queda claro la inspiración del personaje en un mecanismo social de defensa contras las agresiones (tanto americanas, como de la Rusia y la China comunistas) cuando analizamos las capacidades del hostil animalito.
Aliento atómico. Cuando las aletas dorsales de Godzilla comienzan a brillar, es el preámbulo al feroz ataque mortífero. Siempre se ha representado este ataque con un rayo azul o rojo, aunque en otros filmes se trata de un aliento de fuego de capacidades cataclísmicas.
Pulsaciones nucleares. Godzila genera poderosas pulsaciones magnéticas, justamente como lo hacen los ataques nucleares de la vida real. En una de sus presentaciones, Godzilla era capaz de generar poderosos rayos magnéticos desde su cuerpo como consecuencia de haber sido golpeado varias veces por rayos eléctricos.
Resistencia y habilidades físicas. Como un niño de tres años, Godzilla tiene una capacidad de resistencia monumental. El personaje puede levantar otros monstruos que lo superan grandemente en tamaño físico. Su cola es un arma fenomenal, que de una sacudida puede borrar del mapa barrios enteros. También posee poderosas mandíbulas, patas y garras.
Godzilla tiene capacidades anfibias, es decir, puede manejarse igualmente en el agua que en tierra firme. Además es muy inteligente. Se trata definitivamente de un animal pensante, como lo son los nipones. Es capaz de razonar y comunicarse con otras criaturas monstruosas.
Godzilla evidencia pocas debilidades. En algunos filmes se lo podía atacar con electricidad, aunque en versiones posteriores, lograba asimilar la energía y volverla en contra de sus atacantes. Hasta tal punto Godzilla es representativo del espíritu japonés, que cuando se desarrolla la única arma capaz de matarlo, el Oxigen Destroyer, su creador, el Dr. Serizawa se suicida cuando Godzilla muere desintegrado.
Los Moáis de la isla de Pascua

Los Moáis de la isla de Pascua
Son casi 164 kilómetros cuadrados enclavados en la Polinesia, con un solo poblado principal en el que se asientan poco más de 3800 habitantes, la paradisíaca isla de Pascua es un refugio de especies naturales únicas en el mundo, que dejaron maravillado al naturalista británico Charles Darwin, entre los años 1831 y 1836. Sus observaciones por estos lares, posteriormente darían nacimiento a la célebre Teoría de la Evolución de las Especies.
Pero uno de los principales atractivos de esta isla, que vive principalmente del turismo y de la pesca son los Moáis. Como mudos gigantes, contemplan incólumes el paso del tiempo. Pero lo que ha desvelado a los científicos por mucho tiempo es su origen y propósito.
Moái es una palabra del lenguaje autóctono, rapanui, que significa “escultura”. Hay más de 600 moáis distribuidos por toda la isla. Cerca del único volcán de la isla, el Rano Raraku, se encuentra la cantera de la que quien construyó estas esculturas sacaba la piedra para su elaboración. En esta cantera quedan 397 más, en diferentes etapas de elaboración. Aparentemente, en pleno proceso de construcción, los creadores de los moáis abandonaron repentinamente las obras.
Cada moái pesa más de 10 toneladas, por lo cual representa todo un enigma cómo lograron cortar la piedra volcánica, de particular dureza, tallarla, y transportarlos a sus emplazamientos definitivos.
¿Quién creó los moáis? Nadie lo sabe muy bien, pero se cree que los antiguos habitantes polinesios que se habían establecido en las islas, dedicaron generaciones enteras a su construcción, entre los siglos XII y XVII. En 1978 se hizo un proverbial descubrimiento, que echó algo de luz sobre el tema de la razón de ser de los moáis. Se pudo establecer que en los globos oculares llevaban pequeñas rocas rojas de obsidiana o coral. Posteriormente, se estima que a causa de luchas tribales, los ojos fueron arrancados y arrojados al mar, donde fueron localizados.
¿Por qué fueron creados los moáis? No hay certezas en esta área todavía. Se cree que las estatuas representaban a los antepasados difuntos. Los moáis se montaban sobre plataformas ceremoniales, todos mirando hacia el interior de la isla, para que los espíritus de los difuntos volcaran su “maná” (poder sobrenatural) sobre los descendientes.
Montañas enteras fueron derribadas para su construcción. Las herramientas que se emplearon para tallar las piedras volcánicas fueron hechas de obsidiana y basalto. Miembros del Museo Kon Tiki realizaron un experimento, mediante el cual probaron que se necesitaban unos veinte hombres, munidos de las cuerdas y las maromas necesarias, para poder mover un moái de 9 toneladas.
Lo que llama realmente la atención de la isla es la forma de los caminos por los que se especula se llevó a los gigantes a sus emplazamientos originales. Todos los caminos tienen en su base forma de V, es decir con un profundo surco central. Fueron tallados en el propio lecho de piedra de la isla, obra de ingeniería no menor, que deja tantas o más dudas como el mismo proceso de construcción de los moáis. En los tramos en que la carretera va cuesta arriba, sus costados están flanqueados por hileras de piedras, enclavados en el lecho rocoso. Se especula que eran parte de algún ingenioso mecanismo que permitía llevar las estatuas camino arriba, cosa que a mano limpia hubiera resultado imposible.
Un dato llamativo: hay un grupo de 7 moáis, que son los únicos que miran hacia el exterior de la isla. Estos moáis parecen representar a los siete exploradores que precedieron a los primeros colonizadores europeos.
Las gárgolas

Las Gárgolas
Las gárgolas nacieron en la Edad Media, como un “subproducto” de la edad oscura. Se suponía que las gárgolas formaban parte de lo que se llamaba “Bestiario”, un conjunto de bestias que castigaban el pecado y se encargaban de atormentar a las pobres almas en pena que caían en el Purgatorio.
El Bestiario era un conjunto de bestias mitológicas, originadas en la mitología grecorromana, de las cuales se “apropió” la Iglesia Católica durante los años oscuros, para educar en la fe cristiana, básicamente amenazando a los feligreses que si eran presa del pecado serían atormentados eternamente por estos animales, como las gárgolas, los grifos, los dragones y los basiliscos.
Cuenta el mito que en una época antigua, alrededor del en el año 600, una villa rural de Francia, que aún no había abrazado la fe cristiana, era azotada sistemáticamente por la presencia de una furiosa gárgola. El nombre se origina en la palabra “gárgara” o “gorgoteo”, porque ese el ruido que hacían las gárgolas, un gorgoteo que les salía de la garganta.
Los locales de la villa no sabían cómo enfrentar a esta terrible criatura, que con su aliento de fuego causaba estragos en la villa, y muchos muertos. Entonces, el sacerdote cristiano Romanus llegó a la villa dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico.
Romanus se hizo de coraje, y simplemente munido con los elementos necesarios para realizar un exorcismo –una cruz, una campana, la Biblia y unas velas- logró dominar a la feroz bestia. De un momento a otro, el animal se convirtió en una dócil criatura, a tal punto que Romanus entró en la villa con paso triunfante, llevando a la gárgola atada con una simple soga, como si fuera un manso perrito faldero.
Los aldeanos hicieron lo que habían prometido, se convirtieron al cristianismo y recibieron la evangelización de mano de Romanus. Luego, quemaron a la temible bestia en una hoguera. Como la gárgola escupía fuego, su cabeza y sus labios eran resistentes al calor extremo, en consecuencia no se quemaron con el fuego de la hoguera. Entonces, los aldeanos decidieron colocar estas partes en la pared del ayuntamiento, para recordarles a todos por mucho tiempo los tormentos que habían atravesado.
La piedra filosofal

La Piedra Filosofal
La piedra filosofal es una sustancia en la que creen los alquimistas, que tendría extraordinarias propiedades. Su existencia se basa en el sistema de creencias de los alquimistas, quienes postulan que los elementos deben ser analizados como lo proponía Aristóteles, separándolos en cuatro categorías principales: el fuego, la tierra, el agua y el aire.
Los alquimistas creían en la transmutación de la materia, es decir, en el cambio de una sustancia hacia otra de características totalmente distintas. De esta forma, una de las características de la piedra filosofal es la transmutación del plomo y el mercurio en oro. El procedimiento era el siguiente: sobre un caldero de mercurio o plomo en ebullición se echaba una pizca de este polvo maravilloso, e instantáneamente, estos metales se convertían en oro.
En rigor de verdad, la piedra filosofal no era una piedra en sí, sino un polvo, cuyo color oscilaba entre el blanco y el rojo, siendo este el color que esta sustancia adquiere cuánto más pura es.
Durante muchos siglos, las llamadas “ciencias duras” se burlaban de los alquimistas, llegando a considerarse este término como sinónimo de mentiroso y charlatán, pero el tiempo les ha dado la razón a los alquimistas. La ciencia moderna permite lograr lo que tantas veces se había teorizado, la transmutación de la materia. De hecho, mediante el uso de enormes máquinas aceleradoras de protones, bombardeando la materia con partículas subatómicas, se logra obtener oro, aunque los altos costos de estas operaciones hacen que esto sea improductivo a nivel económico. Pero se ha logrado, quedando así la teoría de los alquimistas demostrada en la realidad.
La piedra filosofal era considerada una sustancia prístina, que tenía otras cualidades notables. Se dice que curaba todas las enfermedades conocidas, mediante una profunda purificación de la sangre, que se llevaría a cabo una vez ingerido.
También se creía que aplicando este polvo sobre las plantas las hacía madurar en unas pocas horas, y hasta dar frutos.
Nunca se ha podido lograr la elaboración de la piedra filosofal, porque los alquimistas han tomado la precaución de hace su fórmula extremadamente difícil de comprender, a fin de hacer su replicación imposible por personas que alberguen malos fines. La elaboración de la piedra es un proceso arriesgado que requiere de tiempo y dinero, además de una proverbial paciencia. Es arriesgado porque en uno de los libros donde se explica su elaboración (magisterio) hay compuestos presentes como la pólvora y dicen que más de un alquimista ha muerto por la explosión, si es que se aplica calor de forma inadecuada. Se somete al fuego la materia prima durante años porque los alquimistas purifican la materia con fuego y probablemente también sea desde una perspectiva más científica una forma de hacer ceder a la materia y mostrar propiedades desconocidas para muchos.
Los zombies

Los Zombies
Este mito tiene su origen en la religión Vudú, que se practica en grandes regiones de África occidental, y, a partir del tráfico de esclavos llevado a cabo hacia el nuevo mundo, su práctica se extiende a De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de cultos derivados: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, la Santería en República Dominicana, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, así como las manifestaciones africanistas en Puerto Rico y los demás países del área del Caribe. Finalmente le vudú llegaría a Haití, donde tuvo gran acogida por parte de la población local.
Para los practicantes del vudú, los zombies son muertos, que han sido traídos de nuevo a la vida por un hechicero, para convertirlo en su esclavo. El houngan o bokor es el hechicero vudú, que mediante rituales y pócimas mágicas es capaz de traer de nuevo a la vida a los muertos. Pero estos no resucitan de la misma manera en que eran en vida. El resucitado queda sometido en su voluntad a lo que el brujo quiera. Esta vivo, pero sin alma.
Un caso de zombies de la realidad, más allá de las películas de Hollywood, fue el de Felicia Felix-Mentor. Felicia había muerto en Haití en 1907. Sin embargo, los lugareños aseguraban seguir viéndola en el lugar, treinta años después de su muerte. El caso fue estudiado en 1937 por la antropóloga Zora Neale Hurston, aunque no pudo llegar a ninguna conclusión.
Según estudios posteriores, llevados a cabo hacia 1982 por el antropólogo canadiense Wade Davies, lo que llevaría a un ser humano a convertirse en un zombie es una pócima a base de polvos, la coup de poudre, que haría que la persona entre en un estado de muerte aparente. El principio activo de estos polvos es la toxina del pez globo, la tetrodotoxina (TTX). Según la creencia de la gente, comer sal liberaría a la víctima del embrujo.
El bokor tiene, según la creencia popular, la habilidad no solo de resucitar los muertos, sino de provocar la muerte en quien el quisiera, a la distancia, y de manera dramática. Por ello, granjearse la enemistad de un bokor, es una sentencia a muerte segura.
Haiti, país donde la religión vudú es la predominante, es el país más pobre de América. En 1804, la rebelión de los esclavos acabó con el colonialismo de Francia convirtiendo a Haiti el primer pais que abolió la esclavitud. Sin embargo, semejante privilegio de privilegio de poco le ha servido, ya que nunca ha logrado progresar económicamente. La leyenda dice que los esclavos hicieron un pacto con el Diablo para conseguir su independencia y de este modo Haiti se convirtió en el primer país consagrado al Diablo. La creencia en la magia en Haití es tal que existen párrafos en su legislación que hablan de las penas que se deberán imponer a las personas que conviertan a un conciudadano en zombie.

