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El Rey Condoy y el Puente del Diablo
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on May 26, 2010
Cuentan los zapotecas que hace muchísimos años brotaron en tierra Mixe dos huevos místicos. Del primero nació una serpiente que se ocultó en las entrañas de la tierra, donde se dedica a comer rocas. Cuando come demasiado, se producen los temblores de tierra. Del otro huevo, en cambio, nació un niño que se convirtió en hombre en un solo día. Los mixes lo bautizaron Condoy y lo convirtieron en su rey.
Dicen que Condoy era capaz de las hazañas más asombrosas, siempre y cuando las realizara de noche. Bajo la luz de la luna, nada resultaba imposible para él.
Los zapotecas pronto aprendieron a temer sus incursiones nocturnas: Condoy los atacaba con frecuencia, robándoles alimentos que luego repartía entre su pueblo.
Sus hazañas pronto le valieron el mote de Diablo entre el pueblo zapoteca.
Una noche, sin embargo, los zapotecas consiguieron capturar al Diablo durante sus saqueos. Y a cambio de su libertad, Condoy ofreció construir, en lo que quedaba de la noche, un puente para unir las dos regiones zapotecas. Pero cuando su propuesta fue aceptada, puso una condición: si conseguía además terminar el puente antes de que cantase el primer gallo, se llevaría a su pueblo a la muchacha más bella que viviese entre los zapotecas.
Sus captores fingieron aceptar esta condición, pero comenzaron al mismo tiempo a urdir un plan para evitar cumplirla. Así fue como el pueblo entero se congregó junto al río para ver a Condoy construir el puente. Entre ellos, una bruja ocultaba un gallo bajo su manto. Poco antes de que Condoy terminara el puente, la bruja hizo cantar al gallo antes de su tiempo habitual. El Diablo había perdido la apuesta. Furioso, Condoy emprendió la fuga y ya no pudieron volver a atraparlo. El puente quedó, entonces, inconcluso. Y así permanece hasta hoy, en San Juan Tabaá, Oaxaca, donde se lo conoce como Puente del Diablo.
Realmente, fueron los españoles los primeros en construir puentes de piedra en América. Lo hacían porque el material hace que el puente no requiera mantenimiento, tan sólo mucha mano de obra para su construcción. Mano de obra que en este caso, no fue española sino zapoteca. No resulta difícil imaginar al pueblo zapoteca madurando esta bella leyenda durante las largas horas de trabajo forzado.
Después de todo, el Diablo parecía haber llegado verdaderamente a sus tierras.
La princesa Donají
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on May 22, 2010
Donají era la bella hija del rey zapoteca Cosijopí, soberano indómito que defendía con fiereza a su pueblo de la codicia de aztecas y conquistadores españoles. Donají vivía junto a su familia en el espléndido palacio de Dani Dixhina, el Cerro Venado. Pero gustaba de perderse en los bosques cercanos donde, olvidada de su alto rango, se deleitaba con el simple rumor del viento o el canto de los pájaros. Su lugar favorito del bosque era Guela Bupu, una cueva situada debajo de una espumosa cascada: el lugar perfecto para un refrescante baño matinal.
Cierto día, Donají, admirada por la belleza de los bosques, se alejó tanto que no consiguió encontrar el camino de regreso. Tras intentar vanamente regresar a su palacio, la muchacha se recostó, agotada, bajo un frondoso pochote, a cuya fresca sombra se quedó profundamente dormida. Al despertar, la princesa no pudo reprimir un grito de terror: un capitán español se encontraba de pie frente a ella. Sin embargo, el joven no hizo ademán alguno de atacarla. Deslumbrado por la belleza de Donají, no había atinado más que permanecer junto a ella, observándola fascinado. La muchacha, espantada, echó a correr a través del bosque, y finalmente pudo regresar a su hogar.
Pero al día siguiente, sin que ella se explicara muy bien por qué, sus pasos volvieron a llevarla junto al viejo pochote.
Allí la esperaba el joven capitán. Muy pronto, pese a desconocer el idioma del otro, Donají y su español estaban profundamente enamorados.
Pero los padres de la muchacha preparaban su boda con el más fuerte y distinguido de los guerreros zapotecas. Donají, valiente y decidida, rechazó ese noviazgo impuesto y rogó a su padre que le permitiera unirse en cambio al capitán español. Pero el rey, horrorizado, no hizo más que adelantar la boda, prohibiéndole que volviese al bosque. Donají, entonces, subió a la cima de la cascada sobre su amada Guela Bupu y se arrojó a la cascada.
Desde entonces, dicen que en las aguas cercanas al lugar de la tragedia flota una jícara hermosa, pero que nadie puede alcanzar. Como nadie pudo apoderarse por la fuerza del corazón de la bella Donají, valiente y noble como toda la raza zapoteca.
Quetzalcoátl y Tezcatlipoca
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico, leyendas on May 11, 2010
Quetzalcoátl, “la serpiente emplumada”, es uno de los dioses más antiguos de la mitología mesoamericana. Aparece en el panteón de la cultura Chichimeca y era adorado también por los Toltecas. Entre los Mayas se lo conocía como Kukulcán. Pero fueron los Mexicas o Aztecas quienes lo convirtieron en uno de sus dioses centrales, junto a su gemelo y antagonista Tezcatlipoca. Al día de hoy, no hay acuerdo entre los historiadores acerca de cuál de los 2 tenía más peso en la religión mexica.
Tal vez, porque los Mexicas creían profundamente en la naturaleza dual del Universo, que contenía en su interior a la vez todas las posibilidades de creación y destrucción. Por eso, Quetzalcoátl es fecundidad y creación, “aquel por el cual vivimos”, según los Mexicas. Y Tezcatlipoca, su gemelo, cuyo nombre significa “espejo de humo”. Tezcatlipoca es el reverso exacto de su hermano. Ambos dioses son completamente opuestos, pero según los antiguos códices mexicas, comparten exactamente los mismos atributos y cualidades.
Tezcatlipoca es el señor de las batallas, amo de la vida y la muerte. Pero también es amparo y guía del hombre, y fuente de todo poder y felicidad. Era ante él que los espíritus de los muertos debían presentarse, con un yugo al cuello y envueltos en una piel de ocelote. Tezcatlipoca decidía entonces que pruebas debían enfrentar para demostrar que eran dignos de ingresar a la morada de Mictlan, el reino de los muertos.
Cuenta la leyenda que Quetzalcoátl y Tezcatlipoca crearon el mundo sobre el cuerpo de Cipactli, un monstruo mítico. Y que Tezcatlipoca sacrificó para eso su pie, ofreciéndolo como señuelo para atraer a la bestia. Y así la capturaron, haciéndola salir del vasto océano que era todo lo que había por entonces en el Universo.
Para los Toltecas, fue Quetzalcoátl quien creó el mundo. Y su hermano, descendiendo hacia la tierra por una tela de araña, quien destruyó toda su obra. Su acción, sin embargo, no tuvo efectos devastadores sino de transformación.
Quetzalcoátl era representado a veces como un hombre de larga barba y piel blanquísima. Por eso, los Mexicas creyeron al conquistador Hernán Cortés una encarnación de su dios creador.
Cuando comprendieron su error, ya era tarde.
Xtabay y Utz-Colel
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on May 11, 2010
Cuenta una antigua leyenda maya que en un pueblo de la península de Yucatán habitaban 2 mujeres, Xtabay y Utz Colel. La primera era considerada una prostituta por sus vecinos, ya que era dada a compartir su amor con los hombres del pueblo. Utz-Colel, en cambio, era considerada decente y virtuosa, y no se le conocía desliz alguno.
Pero Utz –Colel era altanera, fría y de corazón duro. Jamás ofrecía su ayuda a nadie, y los pobres y enfermos le provocaban repugnancia. La indecente Xtabay, por su parte, acogía en su casa a los desvalidos y a los animales abandonados. Cuidaba con cariño a ancianos y enfermos, y era habitual verla despojarse de las joyas que le regalaban sus enamorados en plena calle para entregarlas a los más necesitados.
Un día, el pueblo entero fue inundado por un delicado perfume de flores. Sus habitantes siguieron la estela del aroma y llegaron así hasta la casa de Xtabay. Al entrar, comprobaron que la mujer había muerto. Sin embargo, era su cuerpo el que despedía ese maravilloso perfume.
Utz-Colel, llena de soberbia, declaró que si del cadáver de esa mujer pecadora y sucia se desprendía ese aroma, el suyo despediría sin dudas uno mil veces más exquisito.
Unos pocos miserables, agradecidos, se ocuparon de enterrar el cuerpo de Xtabay. Al día siguiente, su tumba estaba cubierta de bellas flores blancas. Los mayas las conocieron como Xtabentún, tan dulces y embriagadoras como debieron serlo el alma de Xtabay y el amor que generosamente prodigaba.
A la muerte de Utz-Colel, el pueblo entero acudió a su entierro. De la tumba, cuentan, brotaba un hedor insoportable que nada conseguía mitigar.
De la tumba de Utz-Colel brotó el Tzacam, un cactus de largas y temibles espinas. De él nace una única flor, muy bella pero de aroma particularmente desagradable. Es casi imposible tomarla sin ser víctima de las agudas espinas del cactus.
Dicen que de esta flor surge el espíritu de Utz- Colel, para seducir a los hombres que pasan cerca del cactus. Pero el amor de Utz- Colel es duro y frío, como lo era su corazón. Y los hombres mueren en sus brazos. Porque Utz-Colel se entrega al amor buscando una recompensa como la recibida por Xtabay después de su muerte. Y nada comprende del amor desinteresado, que se entrega por simple y pura generosidad de corazón.
Huitzilopochtli
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on May 5, 2010
Huitzilopochtli, el principal dios mexica, señor del sol y de la guerra, tuvo 400 hermanos y una hermana que quisieron matarlo. Su madre, Coatlicue, la Madre Tierra, barría como penitencia el templo de la sierra de Tollan cuando una bola de plumas azules descendió flotando desde el cielo. Coatlicue, maravillada, la colocó en su regazo, donde desapareció de inmediato: Huitzilopochtli ya se gestaba en su vientre.
Al notar el embarazo de Coatlicue, sus 400 hijos mayores se sintieron deshonrados por ese niño sin padre y decidieron lavar la afrenta matando a su madre. Coyolxauhqui, la única hermana, los alentaba para que llevaran a cabo su plan cuanto antes.
Pero cuando los 401 hijos desalmados atacaron a su madre, Huitzilopochtli nació, ya adulto, vistió sus galas guerreras, tomó como hacha a la serpiente de fuego xiuhcoatl y enfrentó a sus hermanos. La mayoría pereció en el acto, víctima de su furia vengadora. Huitzilopochtli reservó un final especialmente cruento para su hermana Coyolxauhqui, principal instigadora del ataque.
El dios sol la descuartizó y esparció luego sus miembros por las laderas de las montañas, a excepción de la cabeza, que arrojó hacia el cielo. Y que se convirtió entonces en la luna, eterno satélite de su hermano, el sol.
Los mexicas ofrendaban en sacrificio a Huitzilopochtli exclusivamente cautivos de habla nahuátl. Fue para que nunca faltasen que se instituyeron las guerras floridas. El pueblo mexica medía las eras en períodos de 52 años. Y temía que, al completarse uno de estos períodos, el sol no volviese a salir si le faltaba el vigor proporcionado por la sangre de los sacrificados.
Por eso, le realizaban sacrificios humanos: para que les permitiese vivir al menos, una era más. Ser sacrificado a Huitzilopochtli constituía por lo tanto, un gran honor. Los sacrificados, se creía, volvían a la tierra transformados en mariposas.
Casi no se han encontrado representaciones de este dios, central para los mexicas. Sólo contadas ilustraciones en unos pocos códices aislados. La razón, de acuerdo a algunas fuentes, resulta por demás curiosa: parece ser que la imagen de Huitzilopochtli sólo podía ser representada con semillas de amaranto.
Cipactli
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
Según la mitología mexica, del cuerpo de Cipactli fue creada la tierra. Mitad cocodrilo, mitad pez, esta criatura marina, monstruosa y eternamente hambrienta, tenía 18 cuerpos, cada uno de ellos unido a los demás por una boca que no paraba de devorar. Todo alimento era bueno para ella. O mejor dicho, todo era alimento para Cipactli.
Tezcatlipoca, dios del cielo y la tierra, señor de las batallas, fuente de poder y felicidad, sacrificó uno de sus pies para utilizarlo como carnada para atraer a Cipactli. Una vez capturada la criatura, los dioses las partieron por la mitad, creando así cielo y tierra. Por eso para los mexicas se componían el cielo y la tierra de 9 cuerpos, “los 9 por encima de nosotros” y las 9 casas de los muertos”. Entre unos y otras, transcurría la vida de los hombres.
Los dioses separaron el cielo de la tierra mediante dos árboles firmes y fuertes, dejando así un lugar libre para su siguiente creación: el hombre. Finalmente, los dioses principales encargaron a Oxmócoc y Cipactónal, la primera pareja humana, luego deificada, la invención del tiempo. Ayudados por Quetzalcóatl, los primeros esposos sobre la tierra crearon así el calendario azteca. En honor a Cipactli, constaba de 18 meses de 20 días cada uno. El primero, con el nombre de la criatura. Y dedicado a honrarla.
El Tonalpohualli, el calendario sagrado azteca destinado a extraer horóscopos y predecir días auspiciosos o nefastos, también recuerda el central papel de Cipactli en la creación del mundo. Es por eso que el primer día de este calendario, asociado al caimán y al punto cardinal del este, lleva su nombre. La deidad asociada al día Cpactli es Tonacatecuhtli, “Señor de nuestro sustento”, uno de los dioses principales que habitaban los Cielos Superiores. En la mitología mexica, éste era el dios de la fertilidad y la creación.
Tonacatecuhtli fue quien una vez dividida Cipactli en cielo y tierra, dividió a su vez los 9 cuerpos inferiores en tierra y océano. Es tan poderoso, que fue quién creó a los dioses Ometecuhtli y Omecihuatl, quienes a su vez crearían luego la vida sobre la tierra.
O mejor dicho, sobre los 9 cuerpos inferiores de Cipactli.
El Cerro del Muerto
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
En Aguascalientes, México, explican así el origen del Cerro del Muerto. Cuentan que en los albores de la creación, la tierra fue habitada por gigantes que hicieron de ella un verdadero paraíso. Hermosos, fuertes y nobles de corazón, pasaban sus días trabajando la tierra, que, agradecida, producía para ellos los más deliciosos y abundantes frutos. También se dedicaban a las artes, los juegos y la observación de las estrellas. Habitaban bellos y espaciosos palacios, y desconocían el significado de la palabra guerra. Sin embargo, esta existencia plácida y feliz no duraría mucho tiempo.
Y sucedió que un día la tierra fue sacudida por un terrible temblor, y se desgarró tragándose sin compasión cosechas, palacios y gigantes. Sólo unos pocos sobrevivieron al tremendo cataclismo. Asustados, decidieron pedir una respuesta al Señor de los Cielos, para que les dijera si volverían los días felices que recordaban. O si aquel sueño de dicha se había acabado para siempre.
La joven pareja conformada por Verlé, el príncipe del país del norte y Kirlé, la princesa de la ciudad del sur, fue elegida como mensajera. Verlé y Kirlé se presentaron ante el Señor he hicieron la pregunta cuya respuesta tanto anhelaban. Al volver junto a los pocos sobrevivientes de su pueblo, que esperaban ansiosos, no pudieron ocultarles la verdad.
El Señor les había revelado que los cataclismos seguirían sucediéndose. Esa tierra ya no era segura para ellos: debían emigrar. De lo contrario, perecerían sin remedio. Pero los jóvenes amaban su tierra y querían permanecer en ella. El Señor, entonces, les había revelado el modo de quedarse. Para toda la eternidad.
Al amanecer, algunos partieron. Verlé, cuyo nombre significa calientes primaveras, se tendió en cambio con la cabeza hacia el sur, sobre la tierra que tanto amaba. Kirlé, cuyo nombre significa aguas cristalinas, se tendió frente a su amado, inclinada hacia el sur. 4 valientes guerreros, los rodearon y se hincaron ante ellos, en una muestra de respeto final. Un poco más lejos, otros gigantes se tendieron también, a esperar la eternidad.
Cuentan que entonces, un súbito eclipse oscureció la tierra.
Y que cuando el sol brilló nuevamente, lo hizo sobre los gigantes ya convertidos en cerros. Verlé, o calientes primaveras, es hoy el llamado Cerro del Muerto. Kirlé, o aguas cristalinas, el Cerro de los Gallos. Rodeados de sus fieles caballeros, custodian desde entonces la región. Que en honor a ellos, ha sido bautizada Aguascalientes.
La rosa azul-Leyenda China
Posted by valeria in Mitos, Uncategorized, leyendas on February 25, 2010
Cuentan que hace muchos años, gobernaba en China un emperador bondadoso que tenía una única hija. El emperador adoraba a la muchacha, pero sufría porque ella no quería casarse. Y es que la princesa, además de bella, era inteligente, y soñaba con estudiar, viajar y vivir muchas aventuras. No deseaba dedicarse sólo a tener hijos y pintar sobre seda, lo único que una esposa podía hacer por esa época. Pero su padre no podía permitir que se quedase soltera, y le ordenó que pusiera una condición para quienes aspirasen a su mano. Podía hacerla tan difícil como quisiera, le dijo, pero estaba obligada a casarse con el primero que la cumpliera. La princesa, astutamente, replicó: me casaré con quien me traiga una rosa azul.
La mayoría de los pretendientes se retiraron, desalentados, pero un encumbrado militar se presentó en palacio y ofreció a la princesa un exquisito zafiro tallado en forma de rosa. La perfección de la joya quitaba el aliento, pero la princesa sacudió la cabeza y dijo: yo no quiero una joya, quiero una rosa azul. Otro pretendiente le ofreció un espléndido vaso de porcelana con una rosa azul pintada, pero la princesa dijo: yo no quiero una rosa pintada, quiero una verdadera rosa azul. Tiempo después, un rico noble pidió audiencia y ofrendó a la muchacha una rosa azul que no parecía estar pintada. El Emperador ordenó que comenzaran los festejos del compromiso pero la princesa, que observaba fijamente la flor a través de sus lágrimas, vio que una mariposa posada en ella caía muerta, y se lo hizo notar a su padre. Los botánicos de palacio estudiaron la rosa y descubrieron que había sido irrigada con tinta estando en la planta. La princesa estaba a salvo.
Su astucia, sin embargo, pronto se volvería en su contra. Poco después, la princesa se hizo pasar por una de sus damas para asistir a una fiesta popular. Allí conoció a un apuesto músico ambulante. Se enamoraron perdidamente, pero al empezar a planear su boda, la muchacha, espantada, recordó su treta: su padre exigiría al muchacho la rosa azul. Muchos días lloró la princesa en brazos de su amado, hasta que una tarde, de repente, secó sus lágrimas: había tenido una idea.
La corte entera esperaba, curiosa, al nuevo pretendiente ¿traería finalmente la rosa azul?
El joven avanzó decidido y ante la sorpresa de todos, entregó a la princesa una rosa blanca. La muchacha la aceptó encantada. Hija, dijo el Emperador, esa rosa no es azul. Pero es la rosa azul que yo estaba esperando, replicó ella. El Emperador iba a echar al muchacho cuando comprendió que su hija lo amaba y finalmente deseaba casarse, y no vio motivos para impedir su felicidad. Ordenó entonces que comenzaran los festejos del compromiso, y los enamorados y la corte entera bailaron y se divirtieron hasta muy tarde, mientras en el centro del salón reinaba la humilde rosa blanca, convertida en azul por la magia del amor.
El Gauchito Gil
Antonio Mamerto Gil Nuñez era el nombre “mortal” de este Santo Argentino. En realidad, no es un santo del santoral cristiano, pero es objeto de fuerte devoción, en un principio en la provincia de Corrientes, pero con el correr del tiempo, la fama de los milagros del Gacuchito se han extendido desde Ushuaia a la Quiaca.
No se sabe muy a ciencia cierta en qué momento exacto ocurrió todo, se estima que en algún momento entre 1840 y 1890. La fecha de su muerte, el 8 de enero, es tomada como el día del Gauchito Gil. Este año más de 250.000 personas se reunieron en torno al oratorio del Santo Correntino, para pedir trabajo, agradecer, y pedir por cuestiones de salud.
En la época del Gauchito Gil, la república Argentina estaba sumida en una sangrienta guerra intestina, entre unitarios (quienes deseaban centralizar el poder en la Capital Federal, la ciudad de Buenos Aires), y los federales (deseosos de construir una Argentina donde las provincias tuvieran tanta o más supremacía que el puerto de Buenos Aires). El Gauchito era oriundo de la ciudad de Mercedes, en Corrientes. El Coronel Zalazar, el caudillo local, lo había tomado prisionero injustamente al muchacho, acusándolo de cobarde y desertor. La idea era llevarlo a Mercedes y de ahí a Goya, donde supuestamente sería juzgado. Pero, era vox pópuli lo que sucedía con los que eran enviados a Goya: todos, inevitablemente, habían querido escapar en el camino, se producía una persecución y un tiroteo, y el reo, moría. Ninguno llegaba a Goya.
Los vecinos y amigos del Gauchito juntaron firmas, y elevaron una propuesta a Zalazar, para que le otorgara el perdón, cosa que sucedió. Pero en el camino, el soldado que lo llevaba, se dispuso a finalizar con la vida del Gauchito, como sucedía con todos los desertores. Cuando pararon en el camino, el Gauchito le dijo: “No me mates porque la orden de perdón viene en camino”. El soldado, inmutable respondió: “De esta no te salvas”. El Gauchito le advirtió que cuando volviera a Mercedes, le iban a decir que su único hijo estaba terriblemente enfermo y que moriría. Y le ofreció, que como su sangre inocente iba a ser derramada, que orara que él intercedería ante Dios para salvar a su hijo. El soldado le hizo burla, y de todos modos lo ejecutó.
Efectivamente, al volver a su casa, se encuentra con que el médico ya había desahuciado a su hijo. También le informan del perdón al Gauchito, por lo que el soldado recuerda las palabras del Gauchito. Entonces, decide orar a Dios, para salvar la vida de su niño, y le pide al Gauchito que haga el milagro de no llevárselo. Al llegar el nuevo día, el milagro se había consumado, y el niño no murió.
Como agradecimiento y pedido de perdón de sus pecados, el soldado construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombres y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.
La cruz dio el nombre al cruce de caminos y, con el transcurso del tiempo, se convirtió en un lugar de peregrinación.
El pintor maldito

Un niño llorón
En algún momento entre 1890 y 1900 nace Bruno Amadio. Originario de Venecia, se forma en la pintura clásica, pero sus cuadros no tienen el éxito que el pintor espera. Son tiempos difíciles, la Europa de la postguerra había dejado muchos niños huérfanos, por lo que los orfanatos abundaban de criaturas desamparadas.
Amadio era un fascista extremo, al punto tal que colaboró grandemente con el partido, y con Mussolini, hasta que la Guerra termina y Europa comienza una época de transformaciones.
Amadio va a la guerra, y le toca estar en el frente de combate. Cuentan que esta experiencia traumática lo cambió para siempre. Había quedado terriblemente impresionado por los niños abandonados, luego que sus padres murieran en combate, o cuando sus casas eran tomadas por el ejército enemigo.
En 1945 Amadio se instala en Sevilla, España. Y a partir de aquí su vida se convierte en un verdadero misterio. Es este misterio el que contribuye a incrementar las especulaciones y las leyendas en torno a su persona y a los cuadros que pintaba.
Dicen que harto de no tener suerte con sus obras, Amadio hace un pacto con el Diablo. Amadio toma de modelo a niños de un orfanato. Crea así una serie de pinturas llamadas “Niños llorones”. Son 27 cuadros que han impresionado más a la sociedad que a los críticos de arte. El niño que fue el modelo de su primer cuadro de la serie era un niño internado en un orfanato. Amadio logró captar y reflejar todo el dolor y la tristeza que emanaban de él, un chiquillo abandonado sin familia que lo amparara
A partir de ese momento, sus cuadros comienzan a tener el éxito que Amadio tanto deseaba. Prácticamente no había casa en un momento que no tuviera uno de las reproducciones de los niños llorones de Amadio.
Pero, al poco tiempo, empezaron a correr historias que involucraban a los cuadros y las reproducciones de manera misteriosa. Los bomberos británicos comenzaron a ver una serie de incendios terribles, donde todo quedaba reducido a cenizas, todo menos los cuadros de Amadio, que quedaban extrañamente intactos, en medio de toda la desolación.
Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.
Había testigos que narraban como se sentían atrapados, subyugados ante la triste mirada del niño, incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.
A partir de que Amadio hizo el pacto con el Diablo, los lugares en los que se encontraran alguno de estos cuadros serían escenario de males y desgracias, víctima de incendios que arrasaban con todo menos con el cuadro, que siempre quedaría intacto. Esta maldición la llevarían consigo tanto los cuadros como sus reproducciones.
Si se mira con detenimiento los cuadros (por ejemplo girándolos 90º) algunos ven al Demonio devorándose a los niños.
Amadio desapareció y nunca más se supo de él. Se cree que finalmente murió en 1981.








