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Huitzilopochtli
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on May 5, 2010
Huitzilopochtli, el principal dios mexica, señor del sol y de la guerra, tuvo 400 hermanos y una hermana que quisieron matarlo. Su madre, Coatlicue, la Madre Tierra, barría como penitencia el templo de la sierra de Tollan cuando una bola de plumas azules descendió flotando desde el cielo. Coatlicue, maravillada, la colocó en su regazo, donde desapareció de inmediato: Huitzilopochtli ya se gestaba en su vientre.
Al notar el embarazo de Coatlicue, sus 400 hijos mayores se sintieron deshonrados por ese niño sin padre y decidieron lavar la afrenta matando a su madre. Coyolxauhqui, la única hermana, los alentaba para que llevaran a cabo su plan cuanto antes.
Pero cuando los 401 hijos desalmados atacaron a su madre, Huitzilopochtli nació, ya adulto, vistió sus galas guerreras, tomó como hacha a la serpiente de fuego xiuhcoatl y enfrentó a sus hermanos. La mayoría pereció en el acto, víctima de su furia vengadora. Huitzilopochtli reservó un final especialmente cruento para su hermana Coyolxauhqui, principal instigadora del ataque.
El dios sol la descuartizó y esparció luego sus miembros por las laderas de las montañas, a excepción de la cabeza, que arrojó hacia el cielo. Y que se convirtió entonces en la luna, eterno satélite de su hermano, el sol.
Los mexicas ofrendaban en sacrificio a Huitzilopochtli exclusivamente cautivos de habla nahuátl. Fue para que nunca faltasen que se instituyeron las guerras floridas. El pueblo mexica medía las eras en períodos de 52 años. Y temía que, al completarse uno de estos períodos, el sol no volviese a salir si le faltaba el vigor proporcionado por la sangre de los sacrificados.
Por eso, le realizaban sacrificios humanos: para que les permitiese vivir al menos, una era más. Ser sacrificado a Huitzilopochtli constituía por lo tanto, un gran honor. Los sacrificados, se creía, volvían a la tierra transformados en mariposas.
Casi no se han encontrado representaciones de este dios, central para los mexicas. Sólo contadas ilustraciones en unos pocos códices aislados. La razón, de acuerdo a algunas fuentes, resulta por demás curiosa: parece ser que la imagen de Huitzilopochtli sólo podía ser representada con semillas de amaranto.
Cipactli
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
Según la mitología mexica, del cuerpo de Cipactli fue creada la tierra. Mitad cocodrilo, mitad pez, esta criatura marina, monstruosa y eternamente hambrienta, tenía 18 cuerpos, cada uno de ellos unido a los demás por una boca que no paraba de devorar. Todo alimento era bueno para ella. O mejor dicho, todo era alimento para Cipactli.
Tezcatlipoca, dios del cielo y la tierra, señor de las batallas, fuente de poder y felicidad, sacrificó uno de sus pies para utilizarlo como carnada para atraer a Cipactli. Una vez capturada la criatura, los dioses las partieron por la mitad, creando así cielo y tierra. Por eso para los mexicas se componían el cielo y la tierra de 9 cuerpos, “los 9 por encima de nosotros” y las 9 casas de los muertos”. Entre unos y otras, transcurría la vida de los hombres.
Los dioses separaron el cielo de la tierra mediante dos árboles firmes y fuertes, dejando así un lugar libre para su siguiente creación: el hombre. Finalmente, los dioses principales encargaron a Oxmócoc y Cipactónal, la primera pareja humana, luego deificada, la invención del tiempo. Ayudados por Quetzalcóatl, los primeros esposos sobre la tierra crearon así el calendario azteca. En honor a Cipactli, constaba de 18 meses de 20 días cada uno. El primero, con el nombre de la criatura. Y dedicado a honrarla.
El Tonalpohualli, el calendario sagrado azteca destinado a extraer horóscopos y predecir días auspiciosos o nefastos, también recuerda el central papel de Cipactli en la creación del mundo. Es por eso que el primer día de este calendario, asociado al caimán y al punto cardinal del este, lleva su nombre. La deidad asociada al día Cpactli es Tonacatecuhtli, “Señor de nuestro sustento”, uno de los dioses principales que habitaban los Cielos Superiores. En la mitología mexica, éste era el dios de la fertilidad y la creación.
Tonacatecuhtli fue quien una vez dividida Cipactli en cielo y tierra, dividió a su vez los 9 cuerpos inferiores en tierra y océano. Es tan poderoso, que fue quién creó a los dioses Ometecuhtli y Omecihuatl, quienes a su vez crearían luego la vida sobre la tierra.
O mejor dicho, sobre los 9 cuerpos inferiores de Cipactli.
El Cerro del Muerto
Posted by valeria in Mitos y Leyendas de Mexico on April 28, 2010
En Aguascalientes, México, explican así el origen del Cerro del Muerto. Cuentan que en los albores de la creación, la tierra fue habitada por gigantes que hicieron de ella un verdadero paraíso. Hermosos, fuertes y nobles de corazón, pasaban sus días trabajando la tierra, que, agradecida, producía para ellos los más deliciosos y abundantes frutos. También se dedicaban a las artes, los juegos y la observación de las estrellas. Habitaban bellos y espaciosos palacios, y desconocían el significado de la palabra guerra. Sin embargo, esta existencia plácida y feliz no duraría mucho tiempo.
Y sucedió que un día la tierra fue sacudida por un terrible temblor, y se desgarró tragándose sin compasión cosechas, palacios y gigantes. Sólo unos pocos sobrevivieron al tremendo cataclismo. Asustados, decidieron pedir una respuesta al Señor de los Cielos, para que les dijera si volverían los días felices que recordaban. O si aquel sueño de dicha se había acabado para siempre.
La joven pareja conformada por Verlé, el príncipe del país del norte y Kirlé, la princesa de la ciudad del sur, fue elegida como mensajera. Verlé y Kirlé se presentaron ante el Señor he hicieron la pregunta cuya respuesta tanto anhelaban. Al volver junto a los pocos sobrevivientes de su pueblo, que esperaban ansiosos, no pudieron ocultarles la verdad.
El Señor les había revelado que los cataclismos seguirían sucediéndose. Esa tierra ya no era segura para ellos: debían emigrar. De lo contrario, perecerían sin remedio. Pero los jóvenes amaban su tierra y querían permanecer en ella. El Señor, entonces, les había revelado el modo de quedarse. Para toda la eternidad.
Al amanecer, algunos partieron. Verlé, cuyo nombre significa calientes primaveras, se tendió en cambio con la cabeza hacia el sur, sobre la tierra que tanto amaba. Kirlé, cuyo nombre significa aguas cristalinas, se tendió frente a su amado, inclinada hacia el sur. 4 valientes guerreros, los rodearon y se hincaron ante ellos, en una muestra de respeto final. Un poco más lejos, otros gigantes se tendieron también, a esperar la eternidad.
Cuentan que entonces, un súbito eclipse oscureció la tierra.
Y que cuando el sol brilló nuevamente, lo hizo sobre los gigantes ya convertidos en cerros. Verlé, o calientes primaveras, es hoy el llamado Cerro del Muerto. Kirlé, o aguas cristalinas, el Cerro de los Gallos. Rodeados de sus fieles caballeros, custodian desde entonces la región. Que en honor a ellos, ha sido bautizada Aguascalientes.
Las Valquirias
Las Valquirias son deidades menores de la mitología escandinava. Representadas como hermosas doncellas guerreras, las Valquirias deciden la suerte de las batallas. Y la vida o la muerte de los guerreros.
Su padre, el dios Odín, las envía al campo de batalla. Las Valquirias lo sobrevuelan señalando a los que partirán con ellas. No hay escapatoria posible: los señalados terminarán el día en el Vingólf, el palacio habitado por las Valquirias. Allí, las muchachas curarán sus heridas y los deleitarán con su belleza. Les ofrecerán también hidromiel para beber y toda clase de manjares. Es tarea de las Valquirias que nada les falte durante su estadía en Vingólf. Ya repuestos, los guerreros pasarán al Valhalla, la mítica fortaleza que la mitología nórdica destina a los caídos en la batalla. En este lugar pasarán la eternidad a la espera del llamado de Odín, que los necesitará a su lado cuando llegue la hora del Ragnarök, la batalla del fin del mundo.
Según las representaciones más modernas, las Valquirias montan hermosos caballos alados. En los poemas épicos más antiguos, sin embargo, se llama al lobo “caballo de Valquiria”. Muchos estudiosos lo mencionan como una posible pista sobre el origen del mito: la imagen de lobos hambrientos y cuervos sobrevolando el campo de batalla y señalando a los que habrán de morir ese día. Pero ya sea que monten pegasos o lobos hambrientos, las Valquirias visten cota de mallas, escudo yelmo. Por debajo de su armadura se adivina un potente resplandor celeste. Es por eso que en la mitología escandinava, las auroras boreales, o “luces del norte” son atribuídas al vuelo de las Valquirias.
De las aproximadamente 10 Valquirias principales, cuyos nombres se mencionan una y otra vez en mitos y poemas épicos, es Brunhild o Brunilda la más famosa. A tal punto, que Richard Wagner la tomó como protagonista de su célebre ópera “El Anillo de los Nibelungos”. En dicha obra, la imaginación romántica de Wagner hace sufrir a Brunilda por el amor que en ella despierta el guerrero Sigfrido. Pero en los poemas épicos, las Valquirias no parecen sentir atracción alguna por los guerreros que cuidan y acompañan.
La mayoría de los mitos nórdicos señalan a la diosa Freya como la comandante de las Valquirias.
Las Nornas
Las nornas son dísir –plural de “dis”-, espíritus femeninos de la mitología escandinava. No son diosas, pero el destino de hombres y dioses pasa por sus manos. En algunos poemas épicos se habla de una gran cantidad de nornas, que habitan en los bosques y están asociadas cada una al destino de una persona en particular. Las tres nornas principales, sin embargo, las que aparecen en todos los relatos míticos, viven en el centro del cosmos, bajo las raíces del gran fresno Yggdrasil, y se ocupan de regarlo y abonarlo para que jamás se seque. Pero su labor principal es otra. Día tras día, las nornas tejen infatigables en sus telares. Cada uno de los hilos que entrelazan en sus tapices es la vida de un hombre. La longitud del hilo indica si se trata de una vida larga o corta. Cada vez que las nornas, al tejer, cortan un hilo, la vida de una persona llega a su fin.
Las nornas son las encargadas de que se cumpla el destino.
Urd es la norna de lo que ha ocurrido. Verdandi, la del presente. Skuld, la más joven, es la norna de lo que debe ocurrir: el destino. Por eso, Skuld acompaña a veces a las Valquirias durante las batallas, y decide qué guerreros deben morir ese día. Y los escolta luego junto a ellas hasta el Valhalla, la morada final de los guerreros.
En algunos relatos míticos, las tres nornas representan el pasado, el presente y el futuro, al mismo tiempo, ya que estos tres momentos se han entrelazado de tal manera en sus tapices que ya ni ellas mismas son capaces de distinguirlos y separarlos.
Para la mitología escandinava, ni siquiera los inmortales son eternos: todo acabará algún día. Por eso, los dioses tienen sus propios tapices, en los que las nornas entretejen pacientemente la trama de sus destinos. Pese a los intentos de las divinidades, las nornas jamás les permiten verlos.
Las nornas emplean en sus tapices hilos comunes para tejer el destino de los simples mortales, e hilos de oro para las vidas extraordinarias de los héroes.
La rosa azul-Leyenda China
Posted by valeria in Mitos, Uncategorized, leyendas on February 25, 2010
Cuentan que hace muchos años, gobernaba en China un emperador bondadoso que tenía una única hija. El emperador adoraba a la muchacha, pero sufría porque ella no quería casarse. Y es que la princesa, además de bella, era inteligente, y soñaba con estudiar, viajar y vivir muchas aventuras. No deseaba dedicarse sólo a tener hijos y pintar sobre seda, lo único que una esposa podía hacer por esa época. Pero su padre no podía permitir que se quedase soltera, y le ordenó que pusiera una condición para quienes aspirasen a su mano. Podía hacerla tan difícil como quisiera, le dijo, pero estaba obligada a casarse con el primero que la cumpliera. La princesa, astutamente, replicó: me casaré con quien me traiga una rosa azul.
La mayoría de los pretendientes se retiraron, desalentados, pero un encumbrado militar se presentó en palacio y ofreció a la princesa un exquisito zafiro tallado en forma de rosa. La perfección de la joya quitaba el aliento, pero la princesa sacudió la cabeza y dijo: yo no quiero una joya, quiero una rosa azul. Otro pretendiente le ofreció un espléndido vaso de porcelana con una rosa azul pintada, pero la princesa dijo: yo no quiero una rosa pintada, quiero una verdadera rosa azul. Tiempo después, un rico noble pidió audiencia y ofrendó a la muchacha una rosa azul que no parecía estar pintada. El Emperador ordenó que comenzaran los festejos del compromiso pero la princesa, que observaba fijamente la flor a través de sus lágrimas, vio que una mariposa posada en ella caía muerta, y se lo hizo notar a su padre. Los botánicos de palacio estudiaron la rosa y descubrieron que había sido irrigada con tinta estando en la planta. La princesa estaba a salvo.
Su astucia, sin embargo, pronto se volvería en su contra. Poco después, la princesa se hizo pasar por una de sus damas para asistir a una fiesta popular. Allí conoció a un apuesto músico ambulante. Se enamoraron perdidamente, pero al empezar a planear su boda, la muchacha, espantada, recordó su treta: su padre exigiría al muchacho la rosa azul. Muchos días lloró la princesa en brazos de su amado, hasta que una tarde, de repente, secó sus lágrimas: había tenido una idea.
La corte entera esperaba, curiosa, al nuevo pretendiente ¿traería finalmente la rosa azul?
El joven avanzó decidido y ante la sorpresa de todos, entregó a la princesa una rosa blanca. La muchacha la aceptó encantada. Hija, dijo el Emperador, esa rosa no es azul. Pero es la rosa azul que yo estaba esperando, replicó ella. El Emperador iba a echar al muchacho cuando comprendió que su hija lo amaba y finalmente deseaba casarse, y no vio motivos para impedir su felicidad. Ordenó entonces que comenzaran los festejos del compromiso, y los enamorados y la corte entera bailaron y se divirtieron hasta muy tarde, mientras en el centro del salón reinaba la humilde rosa blanca, convertida en azul por la magia del amor.
Selena, la reina del tejano
Posted by valeria in Asesinos y crimen on February 24, 2010
Selena Quintanilla parecía tenerlo todo. Joven, bella, millonaria y carismática, la muchacha nacida en Estados Unidos de padres mexicanos había logrado trascender su humilde origen para convertirse en la estrella indiscutida de la música tejana. Reina absoluta en México y entre la comunidad latina de los Estados Unidos, Selena encaró en 1995 un proyecto aún más ambicioso. Decidida a convertirse en una estrella internacional, se rodeó de prestigiosos productores para grabar su primer trabajo en inglés. El álbum, según lo previsto, se lanzaría en julio de ese año.
Selena nunca llegaría a verlo.
A principios de 1994, Selena había cumplido otro de sus sueños inaugurando en Texas una boutique con diseños de su autoría. La dirección del lugar había sido confiada a Yolanda Saldívar, asistente personal de la cantante y presidente de su club de fans. Pronto la familia Quintanilla descubriría fugas de dinero y otros manejos turbios en la administración de Saldívar. Y aunque Selena confiaba en su asistente, las pruebas en su contra fueron tales que, entristecida, accedió a despedirla a fines de ese mismo año.
En marzo de 1995, la estrella se comunicó con Saldívar para solicitarle una documentación de la empresa con la que la mujer se había quedado. Yolanda prometió entregársela, y la citó para ello en el hotel donde vivía. Pero en la mañana del 31 de marzo, a solas con la cantante en su habitación, se negó a devolverle los papeles. Las mucamas del hotel escucharon entonces una violenta discusión. Poco después, se oía un disparo y Selena, bañada en sangre, corría pidiendo auxilio perseguida por su ex asistente. Trasladada de urgencia al hospital más cercano, poco pudieron hacer los médicos por la joven estrella, que se desangraba incontrolablemente. Murió menos de una hora después del ataque. Apenas tenía 23 años.
Yolanda Saldívar se encerró en su camioneta y amenazó con dispararse en la cabeza. Tras algunas horas de tensión, fue capturada y acusada de homicidio. Meses más tarde fue condenada a prisión perpetua. Se encuentra en confinamiento solitario: sus compañeras de pabellón intentaron matarla varias veces por haber asesinado a su ídola.
Días antes de su muerte, el 26 de febrero, Selena había dado su último concierto en el Houston Astrodome de Texas. La concurrencia de 60 000 personas continúa siendo récord para ese estadio. Aún hoy, Selena es una estrella admirada y recordada. Muchos de sus fans nunca la vieron cantar en vivo, o incluso ni siquiera habían nacido cuando fue asesinada.
El Chacal de Nahueltoro
Posted by valeria in Asesinos y crimen on February 23, 2010
Jorge del Carmen Valenzuela Torres, nacido en 1922 en San Fabián de Alico, Chile y rebautizado por la opinión pública como “El Chacal de Nahueltoro”, es sin lugar a dudas uno de los protagonistas más célebres de las crónicas rojas de ese país.
De condición extremadamente humilde, alcohólico, Valenzuela vagaba en busca de trabajo cuando en el pueblo de Nahueltoro se enamoró de Rosa Rivas, cocinera del fundo Moticura, viuda y madre de 5 pequeños, quien lo llevó a vivir con ella. Pero el alcoholismo del hombre desagradó al patrón del fundo, que despidió a Rivas. La familia entera tuvo que trasladarse entonces a la orilla del río Ñuble, donde vivían apenas amparados por los árboles.
La mañana del 20 de agosto de 1960, Valenzuela exigió a Rivas dinero para beber, pero la mujer aún no había podido cobrar su pensión de viuda por problemas burocráticos. Se produjo entonces una terrible discusión durante la cual, en una secuencia nunca aclarada del todo, Valenzuela despedazó a su concubina con una guadaña para luego asesinar uno a uno a los 5 hijos de la mujer, a golpes y patadas. Consumada la masacre, huyó del lugar.
Alertada por el dueño del fundo Chacayal, quien descubriera los cuerpos días más tarde, la policía apresó a Valenzuela tras un mes de búsqueda, y lo condujo a la cárcel de Chillán. Allí, el hombre brutal que, según sus propias palabras “nunca recibió enducación de naiden”, abrazó la fe católica, aprendió a hacer guitarras y se arrepintió de sus crímenes. Sin embargo, fue condenado a muerte. La sentencia generó un intenso debate en la sociedad chilena. Muchos se preguntaban cuál era el sentido de darle a un hombre las oportunidades que nunca había tenido y rehabilitarlo, para luego matarlo de todos modos. Fue en vano. Ni siquiera la encendida defensa de Eloy Parra, sacerdote que había acompañado al “chacal” en su conversión a la fe, logró que el entonces presidente de Chile, Jorge Alessandri, le concediera el indulto. El “Chacal de Nahueltoro” fue fusilado por un pelotón de carabineros 32 meses después de su arresto. Tenía 41 años.
La polémica generada por el caso, y el posterior éxito de la película que recreaba los hechos, generaron un culto a la figura del “Chacal”. La gente deja pedidos y ofrendas en su tumba, y el 1 de noviembre, día de todos los santos, se celebran allí romerías en su homenaje. Para el pueblo chileno, dicen quienes lo veneran, el “Chacal” representa la posibilidad de redimirse siempre, sin importar la gravedad de los pecados cometidos.
No es poca cosa.
La piedra movediza de Tandil
Tandil era una oscura localidad del sudeste de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina. Condenada a una existencia sin sobresaltos, matizada por las cosechas abundantes de la Pampa Húmeda, nunca parecía pasar nada, salvo algo increíble que sucedía allí desde tiempos inmemoriales, un fenómeno que desafiaba toda lógica y ley de la física.
Los vecinos del lugar daban cuenta de una enorme piedra, de forma triangular de más de trescientas toneladas de peso, que oscilaba suavemente el borde de un risco, en una posición que parecía imposible para toda concepción humana. Los turistas acudían incrédulos a raudales para observar el fenómeno. Parecía que la monumental mole estaba suspendida por alguna fuerza misteriosa, porque el equilibrio en esa posición era inverosímil.
El equilibrio duró hasta el 29 de Febrero de 1912. Se cree que vándalos, o las vibraciones producidas por las explosiones ocurridas en una cantera cercana la derribaron de su lugar de privilegio. Hoy yace al fondo del acantilado partida en tres pedazos.
La leyenda de su origen, acuñada por los indígenas de la zona, es muy hermosa. El Sol y la Luna eran marido y mujer. El Sol era el amo absoluto de la vida y la muerte; con su calor, reinaba sobre la Tierra. La Luna lo embelesaba con su belleza y blancura.
La Luna traía sobre la humanidad sabiduría y paz, ante ella, todo se volvía más calmo, en reposo, un tiempo ideal para la meditación.
Un buen día, los dioses se cansaron de su soledad, y decidieron poblar la tierra con cuanta criatura viviente existe en ella, en los montes, las selvas y los mares. Los dioses crearon a los hombres, para que cuidaran a esas preciosas criaturas que ellos habían creado. Una vez que vieron que su obra estaba terminada, decidieron partir de nuevo a su reino celeste. Los hombres se pusieron muy tristes que sus dioses los dejaran solos. Pero el Dios Sol les contestó
-No teman, de día los vigilaré yo con mi calor, y de noche, la madre Luna estará con ustedes.
Los hombres se quedaron felices, cantando y alabando a su padre y a su madre, que estaban en los cielos. Pero un día la felicidad parecía llegar a su fin.
Ese fatídico día, el Sol no brillaba tan fuerte como siempre. Al mirar hacia el cielo, vieron un terrible puma negro alado que acosaba a su Dios.
En vano dispararon sus flechas al cielo, sin poder alcanzar a la fiera. Pero uno de los guerreros de la tribu, finalmente, acertó el tiro, y le metió un flechazo al puma, que le entró por el pecho y le salía por el lomo.
Por fin el puma cayó herido. La Luna, en su infinita sabiduría, se compadeció del puma herido, y decidió terminar con su sufrimiento, arrojándole enormes piedras desde arriba, que hicieron una gran montaña donde el puma yacía. Esas enormes piedras formaron las Sierras de Tandil. Pero la última flecha que le arrojó quedó clavada en la punta de la flecha que mató al puma. Y esa es la piedra movediza de Tandil.
Cuando el Sol asomaba al cielo, miraba con recelo al animal que una vez lo había atacado, y su furia era lo que hacía oscilar la piedra. Parecía que la furia del Sol sería eterna, hasta que ese fatídico 29 de Febrero de 1912 la magia se terminó para siempre.
La leyenda de Esculapio
Posted by valeria in Mitologia Griega on January 9, 2010
Escluapio, o Asclepio, como también se lo conoce, es la deidad griega dedicada a la medicina. Como todas las historias griegas de dioses, deidades y héroes, su nacimiento fue bastante traumático.
Dice la leyenda que Esculapio era el hijo de Coronis o Corónide (una mortal) y el dios Apolo -uno de los más importantes y multifacéticos dioses olímpicos, era el dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la curación; la música, la poesía y las artes; y más. Apolo es hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de la cazadora virgen Artemisa.
Píndaro, un poeta griego del siglo VI AC, fue quien relató las historias más conocidas sobre estas deidades. Dice Píndaro que Coronis –quien era la hija del rey de Tesalia-, mientras estaba embarazada de Esculapio, le había sido infiel a Apolo con un mortal (Flegias, rey de los Lapitas, una región de Tesalia, quien también es mencionado en el célebre poema épico de La Ilíada de Homero).
Luego de que Apolo dejara a Coronis encinta, volvió a Delfos, no sin antes dejarla bajo vigilancia por parte de un cuervo blanco. Cuando Coronis le fue infiel a Apolo con Flegias, por supuesto, el cuervo blanco voló hasta Apolo y le contó de los amoríos de su mujer.
Apolo, encolerizado, mató a Corónides. Pero antes de que la pira funeraria se prendiera fuego, arrancó al niño nonato del seno de su madre y se lo dio al Centauro Quirón, quien habitaba en el Monte Pelón, para que lo criara.
Quirón le enseñó medicina al joven Esculapio, y cómo cazar. Apolo y Atenea también lo educaron. Atenea le dio dos vasijas con sangre de la Gorgona. En una la sangre estaba envenenada y en la otra tenía propiedades para resucitar a los muertos.
Gracias a esta dádiva, Esculapio aprendió rápidamente cómo volver a la vida a los muertos. De esta forma, resucitó a muchas personas importantes, entre ellas a Hipólito hijo de Teseo (el héroe del Ática cuyas principales hazañas tuvieron lugar en el Peloponeso).
Muy pronto, las habilidades de resurrección de Esculapio generaron el recelo de Zeus, el dios supremo. Zeus temía que el orden natural del mundo se subvirtiese gracias al poder de volver a dar la vida de Esculapio. De hecho, la gota que rebalsó el vaso fue la resurrección de Hipólito, cosa que encolerizó a Zeus y mató a Esculapio con uno de sus rayos.
Antes de morir, Esculapio tuvo descendencia. Sus hijos varones, Podalirio y Macaón, eran ambos médicos, y deseaban a Helena, por lo que participaron en la Guerra de Troya. Sus hijas mujeres eran Yaso (la curación, con santuario en Oropo), Higía (la salud, sin historia propia, sólo en el séquito de su padre), Panacea (la curación universal gracias a las plantas), Egle y Aceso –muchos de estos nombres dando lugar a palabras que hoy están relacionadas con la medicina, como panacea e higiene.









