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Las primeras desapariciones en el triángulo de las Bermudas

El misterioso Triángulo de las Bermudas

El misterioso Triángulo de las Bermudas

Una gigantesca extensión de la superficie terrestre, un millón cien mil kilómetros cuadrados que parecen no obedecer a ninguna ley de la naturaleza, esa zona se ha llamado el “Triángulo de las Bermudas”.

La sombría reputación de esta región se ha dado por la inexplicable desaparición de infinidad de barcos, de todos los tamaños y aviones, por causas que son aún inexplicables.

Una de las características del triángulo es que es casi  el lugar de paso obligado para barcos y aviones, siendo una ruta de navegación desde la prehistoria, por la existencia de la Corriente del Golfo y los vientos alisios que favorecen la llegada a las costas de América. Pero, así como los vientos y las mareas ayudan, también la convierten en una zona altamente inestable, en la que a menudo ocurren devastadores huracanes, muchos de ellos que luego avanzan sobre el continente.

En 1951 fue la primera vez que un periodista tocó el tema: E. V. W. Jones de la Associated Press, quien notó que la desaparición de naves era superior a la media normal. El término “Triángulo de las Bermudas” fue acuñado en 1964, por Vincent Gaddis, otro periodista, que también nota estas particularidades sobre la región.

Desde 1840 que se vienen registrando desapariciones sin explicación. El primer navío fue el HMS Rosalie, un barco que se dirigía a la Habana y fue encontrado, extrañamente, flotando a la deriva sin tripulación.

En 1861, el Mary Celeste, un bergantín escocés corrió la misma suerte: encontrado flotando a la deriva, y sin tripulación. Iba en dirección a Gibraltar cuando fue encontrado. Medía 32 metros de eslora, y pesaba 282 toneladas. Nunca se supo qué había pasado con la tripulación. Arthur Conan Doyle escribió un relato de ficción basado en este hecho, que había conmocionado a la sociedad de ese entonces.

Ya en el siglo XX, en 1902, el buque alemán Freya, es encontrado en igualdad de condiciones. Había zarpado desde Cuba, con rumbo a Sud América, al puerto de Punta Arenas.

En 1909 un pequeño yate, el Spray, se pierde. Nunca fue encontrado, ni el barco, ni su tripulante, que fue declarado legalmente muerto en 1924.

En 1917 se pierde el SS Timandra, en viaje desde Norfolk hacia Buenos Aires. Nunca más se supo de él. Aunque contaba con un moderno equipo de telecomunicaciones para la época, jamás emitió ninguna señal de ayuda.

En 1908, el USS Cyclops, un buque carguero con 308 hombres a bordo se hunde, sin dejar sobrevivientes, supuestamente por un huracán.

Estos son los primeros de muchos navíos y aviones que se han perdido en esta misteriosa zona. La aseguradora Lloyd’s afirma que la zona no tiene estadísticamente mayor número de desapariciones que otras regiones del mar de tan alto tránsito. Pero lo que si puede afirmarse que en ningún otro lado tantos navíos aparecen a la deriva, perfectamente intactos y sin tripulación, como en esta sombría región tropical.

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El RMS Titanic y sus hermanos

El Britannic, buque hospitalSi hay tragedias que han dejado huellas en el inconsciente colectivo, una de ellas, tal vez la más representativa es la del vapor Titanic. Su nombre completo era Royal Mail Steamship Titanic, es decir buque correo a vapor Titanic. Sin dudas su nombre se debe a lo gigantesco de sus medidas, pocas veces superadas, aún en el día de hoy, por otros barcos: 260 metros de largo, por casi 30 metros de ancho. Su altura total era de más de 53 metros. Tenía nueve cubiertas, y poseía dos hélices propulsadas por un motor a vapor de 59.000 caballos de fuerza, que le brindaban una velocidad máxima de 21 nudos –realmente muy rápido, hasta para los barcos actúales, más pensando en el porte inmenso de esta obra de arte de la ingeniería naval.

Poca gente sabe que el Titanic tenía dos buques mellizos, es decir, exactamente iguales en prestaciones y diseño: el Olympic y el Britannic. Estos navíos fueron diseñados por Thomas Andrews, y construidos y botados en el año 1911, en los astilleros Harland and Wolff en Belfast (Irlanda del Norte, Reino Unido), para entrar al servicio de la White Star Line. La suerte del Olympic tampoco fue de las mejores. Sirvió por 24 años, durante el cual tuvo un accidente por la espesa niebla existente –casi como su hermano mellizo- que lo hizo colisionar con otro barco, el Nantucket LV 117, matando a 7 de sus once tripulantes. La falta de financiamiento, y la depresión económica en que había entrado la White Star Line, luego de la tragedia del Titanic, hizo que en 1935 fuera puesto fuera de servicio. Fue vendido en cien mil libras, para ser desguazado. Su escalera principal –similar a la del Titanic- está hoy en el Hotel White Swan, en Alnwick, Northumberland, Inglaterra.

El otro buque mellizo, también de la White Star Line, era el HMHS Britannic (His majesty’s Hospital Ship o Barco hospital de Su majestad). Su vida también fue corta y trágica. Su nombre original era Gigantic, como las deidades del Olimpo, pero decidieron cambiárselo para evitar desgracias, aunque de mucho no sirvió. Cuando aconteció la tragedia del Titanic, estaba en construcción, en los mismos astilleros que sus hermanos. Debido a las evidentes fallas estructurales que el diseño de Andrews tenía, fue decomisado, y su destino pasó de ser el fastuoso crucero de lujo que se había pensado inicialmente, a convertirse en un barco hospital, por lo que sólo funcionó para transportar tropas y como hospital de guerra, con 3.300 camas. A partir de lo del Titanic se cambió un poco su diseño, para hacerlo más confiable, se le puso un doble fondo, y se le agregaron botes salvavidas. Pero la suerte dela White Star Line ya estaba echada, y la época de los grandes cruceros de lujo de los albores del siglo XX ya estaba terminada.

Así, el 23 de diciembre de 1915 comienza el servicio de este buque hospital. Había sido pintado de blanco, con dos grandes líneas verdes a los costados, y gigantescas cruces rojas, que lo señalaban al servicio sanitario. No había cumplido un año de servicio cuando, al mando del capitán Charles A. Bartlett surcaba el mar Egeo, y fue tocado por una mina, o un torpedo. No se sabe muy bien cuál fue la causa en definitiva. En 55 minutos estaba hundido. De las 1125 personas que transportaba, 29 perdieron la vida. Sucede que en pánico reinante, se bajaron dos botes salvavidas sin el permiso del puente de mando, y fueron succionados por el vórtice de la hélice. El Britannic fue el barco más grande perdido durante la Primera Guerra Mundial. Queda claro que la Clase Olympic, de la que sólo existieron en toda la historia de la navegación estos tres barcos, estuvo sesgada por la mala fortuna desde el momento de su concepción. Podría atribuirse a un defecto insalvable en su diseño, pero convengamos que todos tuvieron grandes dosis de mala suerte en sus cortas, pero trágicas vidas.

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