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Las pitonisas de Delfos
Posted by paulinagallardo in Historia, Mitologia Griega on September 14, 2009
Las pitonisas eran las sacerdotisas del templo de Apolo en Delfos, en donde además de recibir a los visitantes y a sus ofrendas actuaban como intermediarias entre el oráculo y los hombres.

Cuando Apolo fundó su templo en Delfos, prometió visitarlo periódicamente para aconsejar a los humanos mediante un oráculo. Pero temiendo que los mensajes divinos puedan ser inentendibles para los simples mortales, el dios de la verdad decidió comunicarse a través de sacerdotisas que supiesen interpretar sus designios.
Las llamó “pitonisas” por Pythos, su sobrenombre. En los primeros tiempos Apolo las buscaba jóvenes y vírgenes, sin importarles si eran nobles o campesinas, para que su pureza fortaleciera el contacto divino. Sin embargo, un día, un visitante del templo, movido por sus bajos instintos violó a una de las doncellas. Apolo, entonces, decidió reemplazarlas por mujeres de alrededor de cincuenta años que decidieran servir el resto de su vida a Apolo.
Las pitonisas vivían entre las grutas o cerca de las corrientes de agua. Cuando llegaba el día del oráculo, se purificaban con baños rituales, se vestían de gala para recibir a Apolo y se ubicaban sobre un trípode de oro en lo más profundo del templo. De entre las grietas del suelo el dios hacía emanar una exhalación sagrada, por medio de la cual transformaba la voz de la sacerdotisa en la suya. Entonces las pitonisas comenzaban a cantar y a lanzar palabras muchas veces incomprensibles en apariencia, para ofrecer el consejo de Apolo.
Muchos han discutido acerca de la veracidad del poder de las pitonisas. Se dice que el trance que sufrían era provocado por un gas alucinógeno (y no por la inspiración apolínea) y que, al reproducir frases “enigmáticas” (o incoherentes), los desaciertos eran atribuibles a una mala interpretación de sus palabras.
El origen del oráculo de Delfos
Posted by paulinagallardo in Mitologia Griega, Mitos, Religion on September 13, 2009
La historia y la literatura griega con frecuencia hablan de un oráculo al que recurrían reyes y campesinos para saber su futuro. Se encontraba en el templo de Apolo, en Delfos, en donde una pitonisa hacía de intermediaria para reproducir los designios del futuro.

En la época en que los hombres aún no sabían prácticamente nada de los dioses del Olimpo, al sur del monte que luego fue llamado Parnaso, existía un oráculo dedicado a Gaia, una antigua divinidad. De la tierra. Apolo deseaba terriblemente apoderarse del templo, así que no dudó en enfrentarse con el terrible dragón Tifón, el guardián del oráculo.
Luego de un arduo combate, el dios de la profecía y la verdad le ganó al monstruo y lo dejó pudriéndose en el lugar. Este hecho le valió el sobrenombre de Pythos (“el que deja pudrir”), luego utilizado para nombrar a sus intermediarias en el mundo de los hombres: las pitonisas.
El dios descansó y unos momentos después se convirtió en un delfín (delfos) para desviar una nave cretense y apropiarse de la tripulación. Los viajantes se convirtieron en el primer estamento del templo, por lo que Apolo les prometió acudir todos los años para aconsejar a los hombres.
Su fama se expandió como un torbellino, y al poco tiempo cientos y cientos de personas se acercaban al lugar para recibir un consejo. Tanto fue el éxito del oráculo de Delfos, que Apolo decidió acudir una vez al mes. En el templo sagrado aguardaban dos o tres pitonisas que interpretaban señales de todo tipo para a aconsejar sobre todo tipo de hechos. Se dice que el desencadenamiento de varias guerras y muchos otros desastres se produjeron por no escuchar al oráculo.