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Avistamientos en Rusia ¿Realidad o engaño?
Durante los últimos meses, el territorio de la Federación Rusa parece haberse convertido en el epicentro del fenómeno ovni. En un privilegio que parece compartir con el norte argentino, cientos de testigos aseguran haber avistado extraños objetos voladores.
El caso más resonante fue sin dudas el ocurrido el 9 de diciembre de 2009. Ese día, un gigantesco ovni de más de 1600 m de largo sobrevoló durante horas la Plaza Roja y el Kremlin, en pleno centro de Moscú. El objeto, plateado y de forma piramidal, recordaba según algunos al célebre Destructor Imperial de la película La Guerra de las Galaxias. Lo medios de comunicación cubrieron la noticia, aunque se mostraron escépticos sobre una supuesta naturaleza extraterrestre del objeto. Gracias a los videos subidos a Internet por distintos aficionados, la discusión sobre la supuesta veracidad de las imágenes se extendió al mundo entero. Como siempre sucede, aparecieron diversas teorías para explicar razonablemente el suceso. Para algunos, se trató de un experimento secreto del ejército. Otros fueron aún más allá, llegando a decir que el gobierno probaba un proyector de hologramas en 3D. Otras teorías hablaban de la filmación de un comercial o de un engaño de animación digital. Aunque de ser así, nadie se lo ha adjudicado hasta ahora. Los mismos estudiosos del tema OVNI vieron recibieron las imágenes con escepticismo, ya que al parecer la silueta del objeto no se parecía a la de ningún otro ovni avistado hasta hoy.
Pero las dudas permanecen.
Poco después el 16 de enero de 2010, aficionados de una pequeña localidad rusa grabaron un video nocturno que muestra 3 extrañas luces en el cielo. Y en un cierto momento, las luces abandonan su desplazamiento en hilera para formar un triángulo.
Existe en Rusia una larga tradición de avistamientos: el primero de que se tenga noticia fue registrado en 1663.
El 26 de abril de 1986, día de la fatídica explosión en la planta nuclear de Chernobyl, en la entonces URSS, cientos de personas declararon haber visto un OVNI sobrevolar el lugar durante varias horas. Según algunos, el objeto volador proyectaba por momentos un rayo de luz carmesí sobre los reactores de la planta.
Y esos reactores nunca explotaron. La explosión en Chernobyl fue térmica, no nuclear. El fuego nunca alcanzó a las 180 toneladas de uranio enriquecido alojadas en los reactores. De haber sucedido, la mitad de Europa ya no existiría. Pero no sucedió, y nadie consigue explicarse tal suerte.
¿O sí?
Sarumah y la ciudad secreta de Erks
Ángel Cristo Acoglianis había nacido en Grecia en 1925. Llegó a la Argentina durante la década del 50, con un título de médico que nunca revalidó. Afirmaba haber aprendido en el Tíbet milenarias técnicas de sanación por imposición de las manos. Y fue quien comenzó a difundir los mitos y leyendas que hoy rodean al cerro Uritorco de Capilla del Monte, Córdoba.
Acoglianis realizaba allí ceremonias esotéricas cada plenilunio. Según él, el interior del cerro albergaba la ciudad secreta de Erks. Fundada por extraterrestres, la ciudad contaba con unos 18000 habitantes, con los que Acoglianis, o Sarumah según su nombre de iniciación esotérica, decía comunicarse. Los extraterrestres, afirmaba, continuaban visitando regularmente Erks. Sarumah organizaba también reuniones de contacto con los habitantes de la ciudad, que se manifestaban en forma de esferas de energía que surcaban el cielo, ya que habían pasado a un estadio superior de evolución y ya no poseían cuerpo físico. El periodista y fotógrafo Roberto Villamil lo acompañó en numerosas ocasiones y pudo así fotografiar estas misteriosas apariciones.
El 9 de enero de 1986, los habitantes de Capilla del Monte fueron sorprendidos por la presencia de un ovni que sobrevolaba el cerro El Pajarillo. Según los testigos, el gigantesco objeto volador proyecto su energía sobre la falda del cerro para luego desaparecer. Aún hoy se aprecia la marca dejada por este ovni en la falda del cerro.
Algunos han querido ver en sus dimensiones, 115 m x 95 m, una correspondencia con las dimensiones generalmente aceptadas de nuestra galaxia: 115000 años luz de largo x 95000 de ancho.
Cuentan los lugareños que durante un incendio desatado en el cerro, las llamas se detuvieron al alcanzar la marca del ovni, que permaneció intacta.
Ángel Cristo Acoglianis, Sarumah, fue asesinado el 19 de abril de 1989 por uno de sus mejores amigos, Rubén Antonio, hermano del poderoso empresario Jorge Antonio. El asesino, tras disparar en repetidas ocasiones contra el médico, se entregó a la policía diciendo: “acabo de matar a un brujo y estoy aliviado”.
Las verdaderas causas del crimen nunca fueron esclarecidas. Años más tarde, Rubén Antonio se suicidó arrojándose por un balcón.
A la tumba de Sarumah, en el sencillo cementerio de Capilla del Monte, aún se acercan numerosos peregrinos e iniciados. Sobre su lápida, puede leerse:
En la luz y en el amor, siempre.
Las misteriosas luces del Uritorco que él convocaba se siguen dejando ver sobre el cerro.
El doctor Fontes y los encuentros cercanos en Brasil (II)
En febrero de 1958, el prestigioso médico e investigador del fenómeno OVNI Olavo Fontes recibió una advertencia inquietante. Oficiales del ejército de su país y de los Estados Unidos lo visitaron para informarse sobre sus investigaciones. Fontes había recibido meses antes restos de un supuesto OVNI estrellado en San Pablo, y aunque al principio se había mostrado incrédulo, sus minuciosos análisis lo habían llevado a creer, y difundir, que se trataba efectivamente de un material extraterrestre.
Los oficiales que lo visitaron aquel 18 de febrero de 1958, sorprendentemente, confirmaron sus sospechas, revelándole la existencia de varias naves tripuladas por humanoides que se habían estrellado alrededor del mundo durante la Segunda Guerra Mundial. Pero luego, le advirtieron que no continuara investigando. La advertencia terminaría resultando decisiva para la difusión de uno de los casos emblemáticos de abducción extraterrestre en Brasil.
4 días después, el 22 de febrero de 1958, el Dr. Fontes había sido convocado por José Martins para dar su opinión en un curioso caso. Martins había publicado un aviso en un periódico buscando contactar gente que hubiese tenido experiencias cercanas con OVNIS.
Así había conocido a Antonio Vilas-Boas, un granjero que afirmaba haber sido abducido por una nave extraterrestre. Según Vilas-Boas, una vez en la nave había sido obligado a mantener relaciones sexuales con una criatura humanoide de sexo femenino.
Desde ese día, el granjero se quejaba de debilidad extrema, náuseas, dolores de cabeza y lesiones en la piel. Al examinarlo, el Dr. Fontes comprobó que Vilas-Boas se había visto expuesto a altas dosis de radiación, y se encontraba sufriendo los efectos colaterales típicos. Según el propio Dr. Fontes, inicialmente la historia de Vilas-Boas no le había resultado creíble. Pero las revelaciones y la advertencia por parte del ejército lo llevaron a creer en ella.
Y así fue como, aunque la historia no salió inmediatamente a la luz, Antonio Vilas-Boas se convirtió en el primer ser humano en denunciar una abducción alienígena, años antes de que la fallida historia del matrimonio Hill ganara las primeras planas. El Dr. Fontes, incluso, llegó a sospechar que la oportuna “amenaza” que recibiera tenía como fin verdadero animarlo a difundir el caso.
Pero nada de esto, naturalmente, ha podido comprobarse.
El doctor Fontes y los encuentros cercanos en Brasil
En septiembre de 1957, el doctor Olavo Fontes, prestigioso gastroenterólogo, aceptó convertirse en el representante para Brasil de APRO, entidad norteamericana que estudia el fenómeno OVNI. Hombre de rigurosa formación científica, el Dr. Fontes se propuso aplicarla también a la investigación de este tema polémico. Muy pronto tuvo trabajo: el 14 de septiembre de 1957, el periodista Ibrahim Sued, del periódico O Globo, recibió una carta anónima. En ella, un lector relataba una curiosa experiencia vivida en la playa de Ubatuba, en San Pablo.
Narraba que, encontrándose allí con un grupo de amigos para pescar, avistó un platillo volador que avanzaba hacia el agua a enorme velocidad. Justo antes de estrellarse, el platillo había detenido su marcha para elevarse de nuevo y, finalmente, estallar en mil pedazos. Los atónitos pescadores habían visto entonces una lluvia de fragmentos plateados cayendo sobre el mar. Algunos, relataba el anónimo testigo, habían llegado hasta ellos, que los habían guardado. A continuación, los ofrecía al periodista. Ibrahim Sued aceptó y pronto estuvo en posesión de 3 fragmentos del supuesto OVNI, que entregó al Dr. Fontes para que los investigara.
Fontes envió 2 de las muestras a Estados Unidos, y mandó analizar la tercera en el prestigioso Laboratorio de Producción Mineral del Ministerio de Agricultura de Brasil.
Los estudios realizados en ambos países arrojaron resultados sorprendentes. Según los especialistas, el principal componente de los 3 fragmentos metálicos, livianos como el papel, era el magnesio. Pero un magnesio de una pureza inédita, más puro aún que el estándar de medición. Y aunque esto no probaba que el material no perteneciese a este planeta, lo cierto era que no se conocía ningún procedimiento comercial que produjese ese tipo de fundición de magnesio.
Para el doctor Fontes no hubo dudas: se trataba de un material extraterrestre.
Pocos meses más tarde, el Dr. Fontes recibió una advertencia inesperada. Oficiales de los ejércitos brasileño y norteamericano lo visitaron para revelarle una información confidencial: 6 ovnis se habían estrellado alrededor del mundo durante la Segunda Guerra Mundial. 3 en Estados Unidos, 1 en Inglaterra, 1 en el desierto de Sahara y otro en la Península Escandinava. En todos ellos se habían encontrado tripulantes, fallecidos a causa del impacto. Y en todos los casos se trataba de pequeños seres humanoides.
Pero que definitivamente, no eran humanos.
Los militares advirtieron entonces a Fontes que no siguiera investigando el tema OVNI.
Pero sólo lograron avivar la curiosidad del médico.
Ovnis en Santiago del Estero
En la provincia argentina de Santiago del Estero, lo inexplicable parece estar a la orden del día. Sobre todo, si viene del cielo. Si se toman por ciertos los testimonios de sus habitantes, la provincia es una zona intensamente visitada por naves interplanetarias.
Tan recientemente como el domingo 24 de enero de 2010, David Soria declaró haber observado en la localidad santiagueña de Loreto un extraño fenómeno. Según el lugareño, en pleno día, un halo de colores rodeó al sol. Y en su interior podía observarse un objeto oscuro, flotando. Tanto Soria como su hija, Florencia, obtuvieron fotos del avistamiento, ocurrido durante la hora de la siesta.
Ese mismo día, en Bandera, otra localidad de la provincia, fueron varios los pobladores que detectaron la presencia de ovnis. Y también tomaron fotografías y filmaron los extraños fenómenos que presenciaban. Según una de estas vecinas, Marta, avistaron primero en el cielo un único objeto flotante, brillante y cilíndrico, que se desplazaba en las cercanías de un avión. Pero luego, de este primer ovni se desprendieron otros 3, dejando una estela de color marrón detrás de sí.
Siempre según esta vecina, los objetos voladores se movían de una forma muy extraña, lenta en un momento y muy veloz al siguiente. Finalmente, los 3 objetos desprendidos del primero se dirigieron a él, como si fueran a envestirlo, y desaparecieron misteriosamente. El avistamiento, calcula Marta, duró entre 3 y 4 minutos. Y ocurrió a las 11:20 de la mañana. Es decir, a plena luz del día.
El reconocido especialista en el tema ovni Fabio Zerpa fue cauto. Y explicó que muchos de estos avistajes corresponden a carcasas de cohetes espaciales rusos o norteamericanos que se desprenden y caen a la tierra. Parece Ser que el espacio también está, actualmente, lleno de basura. Zerpa también recordó, sin embargo, que en Santiago del Estero se reporta la presencia de ovnis desde la década del ’70.
Y que por aquella época, se detectaron ovnis verdes que extraían uranio de la zona de Frías, donde se detectaron importantes vetas de este elemento. Aunque, según Zerpa, aún no se han registrado en la provincia indicios de descensos extraterrestres.
Ovnis en Vietnam
En su libro de 1987 Extraterrestres entre Nosotros, el investigador George C. Andrews narra este curioso y polémico caso ocurrido durante la Guerra de Vietnam.
Andrews había entrevistado a un hombre que dijo apellidarse Toulinet y haber servido como capitán de inteligencia de las fuerzas especiales norteamericanas durante la guerra de Vietnam. Según su relato, Toulinet y los soldados a su cargo recibieron, en abril de 1970, la misión de localizar un bombardero B’52 estrellado en Laos. Estas misiones eran rutinarias para ellos por entonces, y consistían en auxiliar a los posibles sobrevivientes y rescatar cualquier tipo de información clasificada que pudiera encontrarse a bordo para, finalmente, detonar los restos de la aeronave. Pero ese encargo de abril de 1970 traía consigo un dato inquietante: antes de estrellarse, el bombardero se había comunicado con su base de operaciones para avisar que era perseguido por ovnis.
Siempre según Toulinet, la primera sorpresa la tuvieron al localizar la aeronave, cerca de la frontera con Laos. Ante su asombro, el bombardero estaba intacto, sin señales de colisión alguna. En palabras del capitán Toulinet, “como si una mano gigantesca lo hubiese agarrado en el aire y depositado entre las copas de los árboles”. Por esto mismo, los hombres del comando se vieron obligados a volar una de las escotillas del fuselaje para penetrar en la enorme aeronave.
Lo que vieron dentro los sumió en el más profundo horror.
La tripulación del B’52 se encontraba aún en el interior, cada soldado todavía asegurado a su asiento por las correas de seguridad. Estaban muertos, pero eso no era todo. Cada cadáver presentaba horribles mutilaciones, practicadas con precisión de cirujano. Toulinet aseguró sin embargo que ni una sola gota de sangre salpicaba el interior del bombardero.
El capitán finalizaba su relato contando que, sobreponiéndose al horror, él y sus hombres habían recuperado el material clasificado y tomado fotografías del macabro espectáculo. Las fotografías, finalizaba, habían sido enviadas al Alto Mando del Ejército Norteamericano en Vietnam.
Desde entonces, este caso ha provocado toda clase de dudas y polémicas. El ejército norteamericano guarda absoluto silencio sobre el asunto. Algunos, como el investigador Tom Adams, sostienen que el incidente fue real y que Toulinet era en realidad el seudónimo de William English, hijo de un conocido congresista de Arizona. Pero esto tampoco ha sido confirmado. Mientras tanto, el verdadero destino de los ocupantes del bombardero estrellado en Laos permanece en el misterio.
Los ovnis del norte argentino
La zona norte de la República Argentina parece ser un epicentro de actividad extraterrestre. En toda la región, pero especialmente en la provincia de Salta, los reportes de avistamientos de objetos voladores son moneda corriente desde hace más de 50 años. Y han atraído la atención de científicos e investigadores de todo el mundo. Incluso, de la NASA.
Ya a finales de 1955 se registró la violenta caída de un extraño objeto volador sobre la zona de Tolar Grande. En un primer momento se creyó que se trataba de un aerolito, pero poco después se encontraron en el lugar inexplicables restos de metal, así como huellas tan enormes que no podían pertenecer a ningún pie humano. Cabe aclarar que la teoría de la caída de un satélite, habitual en estos tiempos, era inaplicable por entonces: el primer Sputnik fue lanzado en 1957.
En abril de 1956, un extraño artefacto sobrevoló el Salar de Arizaro, también en Tolar Grande. Días más tarde, una tremenda explosión conmovió las laderas del Nevado Macón. Se barajó la hipótesis de la caída de un meteorito, pero los lugareños no dudaron: se trataba del “cigarro volador” que había sobrevolado la zona poco antes.
Meses después, una expedición a la cima del Macón reportó haber encontrado allí huellas “como de pesadas máquinas”.
El 27 de junio de 1962, cientos de salteños declararon haber visto un plato enorme y resplandeciente surcar el cielo. De la nave, afirmaron, se desprendía un fino polvillo similar a la ceniza.
En 1996, varios camineros se quedaron sin frenos a la altura de San Antonio de los Cobres, para recuperarlos misteriosamente en la rotonda de entrada de la ciudad de Salta.
Ya mucho más cerca en el tiempo, el 26 de noviembre de 2009, la mayoría de los habitantes de la pequeña localidad de Joaquín V. González declararon ser testigos del retorno del “cigarro volador”. Según sus dichos, el objeto, alargado, plateado y muy brillante, que emitía luces y flashes blancos y rojos, surcó el cielo durante nada menos que 55 minutos. Su desaparición del cielo nocturno coincidió con un corte total del suministro eléctrico, algo muy poco común en la zona, que se prolongó por inusuales 12 horas.
Y en la madrugada del 22 de marzo de 2010, los vecinos de Salta capital colapsaron la central del 911 denunciando la aparición en el cielo de una bola de fuego que se desplazaba a gran velocidad, de este a oeste.
Definitivamente, Salta es tierra de ovnis.
Ukamar Zupay
Ukamar Zupay significa “diablo de las peñas”. Y así fue bautizada por los Kollas, habitantes del norte argentino, una extraña criatura que nada tiene que envidiarle al célebre Yeti del Tíbet. Dicen que tiene figura de hombre, aunque cubierto de pelos, y que su cabeza es curiosamente puntiaguda. Diferentes versiones coinciden en que emite agudos chillidos. Aunque algunas veces es capaz de proferir gritos aterradoramente humanos.
En julio del año 1956, el geólogo polaco Claudio Level Spitch realizaba trabajos de campo en el cerro Macón, en la desolada región de Tolar Grande, en Salta. A 5700 metros de altura, Spitch descubrió las inquietantes huellas de un ser bípedo. Según el científico, estas huellas excedían toda posibilidad humana, ya que superaban los 40 centímetros de largo.
Días después de que Spitch hiciera público su relato a través del diario salteño El Tribuno, el arriero Ernesto Salitonlay tuvo un encuentro muy extraño. Según la denuncia presentada por el hombre en el destacamento policial de Quebrada de Agua Chuya, se había topado en una hondonada con un extraño ser cubierto, ágil como un mono y cubierto de espeso pelaje. La criatura, al verlo, comenzó a proferir gritos tan agudos que los animales del arriero comenzaron a desbandarse, aterrorizados. El hombre declaró entonces haberle disparado con su escopeta, poniéndolo en fuga, aunque la bala no consiguió alcanzarlo.
Poco después, en agosto de ese mismo año, una tormenta de nieve forzó al minero Benigno Hoyo a pasar la noche en una cueva de la zona de Quitillipi. Grande fue su sorpresa al descubrir el interior de la caverna ya ocupado por un robusto ser cubierto de abundante pelo. El minero disparó en la oscuridad y por los lamentos que oyó a continuación, creyó haber acertado. Sin embargo, nada más supo de la extraña aparición. Según Hoyo, la criatura tenía un tamaño similar al de un oso.
Pero no hay osos ni monos en Tolar Grande. Ni en toda la región andina. En la actualidad, Ukamar Zupay, que camina como un hombre pero corre como un oso, parece haber desaparecido. Nadie recuerda haberlo visto en años, y ya no aparecen en la zona pájaros malheridos, nidos saqueados ni cadáveres de cabras destrozadas.
Pero todavía hay quien dice oír algunas veces, cuando cae el sol, gritos que bajan de la puna desolada. Gritos aterradoramente humanos.
El cerro Uritorco

Cerro Uritorco, Córdoba, Argentina
El cerro Uritorco se encuentra en la mediterránea provincia de Córdoba, en la República Argentina, bien en el centro mismo del país, en una zona denominada Capilla del Monte. El destino es eminentemente turístico, por su fantástico paisaje de cerros plagados de frondosas arboledas, y su extensa riqueza natural en flora y fauna. Los riachos y ríos menores que se desprenden de la cuenca acuífera de Córdoba hacen que esta zona esté plagada de pequeños oasis, donde los visitantes pueden pescar, nadar, y pasar hermosas jornadas en paradisíacos paisajes.
Para los lugareños, y en rigor de verdad, para todos los amantes de los misterios metafísicos del mundo, el cerro Uritorco es motivo de leyendas y relatos por demás fantásticos. Se cree que es la base en la Tierra de unacivilización extraterrestre, por lo que los avistamientos de fenómenos OVNI son muy frecuentes en la zona. Estos avistamientos, nunca han podido ser explicados por causas “terrestres”: aviones, globos, o fenómenos meteorológicos o atmosféricos, motivo que alimenta la teoría de la existencia de seres que no son de este planeta.
La leyenda de las particularidades del cerro Uritorco se basan en la creencia que Sir Percifal, un prominente caballero Templario del siglo XII, miembro de la corte de la Mesa Redonda del Rey Arturo, llevó el Santo Grial junto con el Bastón de Mando de su Orden, a las cercanías del Cerro Uritorco. Su fin era ayudar a la humanidad a evolucionar de un estado animal a un estado más espiritual, de amor y hermandad entre los hombres.
Cuentan que en el año 1934, luego de un viaje iniciático de más de 8 años,Orfelio Ulises, un estudioso argentino iniciado en el hermetismo, pudo acceder a información almacenada en los míticos monasterios tibetanos, donde abundaban crónicas sobre este tema. Los Grandes Lamas lo instruyeron acerca de la sabiduría del Bastón de Mando. Se dice que guiado telepáticamente por los monjes, Orfelio, descubrió la locación exacta de este preciado objeto, justamente en las cercanías del cerro Uritorco.
El Bastón es una pieza esculpida en basalto negro, de un metro diez centímetros de largo, bastante pesada. La piedra, supuestamente había sido esculpida hace 8.000 años en el Neolítico.
También se dice que este bastón, o piedra milagrosa, posee grandes poderes. Según estudios físicos realizados, el bastón emana un intenso campo electro magnético. Actualmente, el bastón está en manos de la Familia Terrera, y planean ponerlo en venta, por una cuantiosa cantidad de dinero. El deseo de todas las personas comprometidas con este tema, es que quien posea el bastón sea digno de tal honor.
Ovnis: El caso Trancas

El caso Trancas tuvo lugar el 21 de octubre de 1963 fue uno de los más importantes incidentes OVNI ocurridos en la Argentina por los hechos, las características y la calidad de los testigos.
Villa de Trancas queda en el Norte de Tucumán una provincia de la República Argentina.
A 3 km de la Villa de Trancas vivía la familia Moreno, integrada por Antonio Moreno de 72 años (en esa época) su esposa Teresa de 63 años, sus dos hijas Yolanda y Argentina de 21 y 28 años respectivamente, Dora Guzmán la empleada doméstica y tres niños de corta edad.
A las 21.30 horas Dora les comenta a sus patrones que algo extraño estaba sucediendo cerca de las vías del ferrocarril, que pasa a unos 250 metros de la casa.
Moreno y su hija Yolanda miran por la ventana y ven que algo se encontraba parado, sin saber decir que era, y a su alrededor un grupo de personas se movían como si estuviesen haciendo alguna tarea. Pensaron que sería una cuadrilla del ferrocarril realizando una reparación.
Sin embargo llamó su atención un extraño cambio de luces que sin interrupción se sucedían. Yolanda le pidió a su hermana que fuese fuera de la casa y averiguase que estaba sucediendo. Al salir pude ver a los cinco perros que miraban hacia las luces pero se mantenían callados y lo mismo sucedía con las aves de corral.
Argentina salió de la casa y al cruzar el patio vio que algo se balanceaba en el aire, era como un plato gigantesco, con temor regresó a la casa para contar lo que estaba sucediendo.
Enseguida, las dos hermanas volvieron a salir de la casa con una linterna para ver si era posible ver algo, fue entonces que del interior del disco salió una haz de lus muy potente que pareció quemarles las caras.
Fue entonces que el interior del objeto se iluminó y comenzó a lanzar luces de color encegueció y les produjo la sensación de quemar sus rostros. El interior del objeto se iluminó entonces completamente y empezó a lanzar haces de luz violácea, en ese momento apareció como una especie de neblina y un fuerte olor a azufre.
Ambas corrieron dentro de la casa, trabando puertas y ventanas, mientras el objeto seguía lanzando luces de colores que iluminaban a ese grupo de personas que iban de un lugar a otro.
Luego aparecieron una serie de discos voladores de menor tamaño y se desplazaron hacia la casa de los Moreno y de otro vecino.
La familia seguía desde la ventana todo lo que acontecía afuera, mientras con estupor Yolanda vio como una luz roja atravesó la pared del cuarto donde se encontraban los niños dormidos profundamente.
También en la huerta se podían ver destellos del disco mayor que eran contestados por otros haces de luces que provenían del terraplén.
El tamaño del disco mayor era de apoximadamente 25 metros de diámetro, poseía seis ventanillas de un metro de alto.
Luego de 40 minutos de esta actividad inexplicable los objetos se elevaron hacia la zona de las Sierras de Medina, dejando una espesa niebla que permaneció casi durante una hora.
Ningún objeto tocó el suelo, siempre estuvieron flotando a cierta distancia de mas o menos 1 a 2 metros en el aire.
Algunos vecinos dijeron después haber visto una potente luminosidad.
Una vez que los platillos se fueron los perros comenzaron a aullar.
Las evidencias dejadas por los platillos fueron sustancias pulverizadas que parecían talco y fueron encontradas en el lugar donde estuvo el objeto de mayor tamaño. Fueron analizadas y dieron como resultado 96,48% de Carbonato de Calcio y 3,51% de Carbonato de Postasio, o sea calcio casi e estado puro.
En la huerta el lugar donde las luces de los platillos iluminaron se encontraba totalmente quemado y durante años no se pudo plantar alli.
Este incidente OVNI sigue hoy atrayendo la curiosidad científica de muchos investigadores, lamentablemente casi todos los testigos ya han muerto, sin embargo los que vivían en la época de los acontecimientos en el pueblo recuerdan lo sucedido.







