Thor es un dios compartido por las mitologías nórdica y germánica. Habitualmente se lo presenta como el dios del trueno, pero también tenía influencia sobre la protección de las cosechas, la suerte de las batallas y los viajes, la justicia y el clima.
Para las tribus germánicas era el dios principal y más venerado, y son numerosas las leyendas que narran sus hazañas. En las Eddas, recopilaciones medievales de los mitos nórdicos, Thor cumple habitualmente el papel de protector del Midgard, el mundo de los hombres.
Su arma era el martillo arrojadizo, y era habitual que sus adoradores realizaran pequeñas réplicas que les sirvieran como amuleto protector. Durante el proceso de cristianización de la península escandinava, estos amuletos adquirieron un nuevo significado al convertirse en símbolos de la rebeldía y resistencia paganas.
Thor es el hijo del dios mayor Odín, y su madre es la personificación de la tierra. Tiene una hija y un hijastro de su esposa, Sif, otro hijo de la gigante Járnsaxa y un hijo, personificación de la ira, de madre desconocida.
Considerado el patrón de la ley, se lo suele relacionar con las runas y las ceremonias de consagración y muchos poemas exaltan sus habilidades mágicas y su gran sabiduría. Se canta que es capaz de cambiar de tamaño y forma y que los truenos y relámpagos que envía durante las tormentas hacen madurar los cultivos. Habitualmente se lo representa como un gran guerrero capaz de derrotar un ejército de gigantes con la sola ayuda de Mjolnir, el martillo que jamás falla su blanco.
Sin embargo, Thor no representa la búsqueda de gloria en el campo de batalla, sino que cumple allí una función eminentemente protectora. De allí que fuera adorado principalmente por artesanos y campesinos.
Thor vive en el Asgard, la morada de los dioses, en Bilskirnir, el palacio más grande de todos. Allí, en las 540 habitaciones que comparte con su esposa Sif y sus hijos, recibe a los esclavos y campesinos muertos. El dios viaja en un carro tirado por dos machos cabríos a los que puede cocinar y luego revivir a voluntad con un toque de su martillo. El carro resquebraja las montañas y arrasa las tierras por las que pasa.
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