
Una de las misteriosas misivas de Zodíaco
Pocos asesinos seriales han dado tanto para hablar como Zodíaco. Su nombre es un misterio. Nunca pudo atribuirse una identidad certera al asesino que dejó al menos siete víctimas confirmadas, y cinco posibles víctimas que pueden ser atribuidas a él. Por más de diez meses asoló la región de San Francisco, teniendo como víctimas preferidas a jóvenes entre 19 y 30 años.
Zodíaco solía elegir parejas que estuvieran en sus coches, en momentos de intimidad. Los sorprendía y les disparaba a quemarropas. Pero también a una pareja la apuñaló.
Un periodista, Paul Avery, del San Francisco Chronicle, fue el vínculo elegido por este enfermo para comunicarse con la sociedad, y la policía. Solía enviar al diario misivas, en forma de criptograma (tres de ellas aún no han podido ser descifradas), donde explicaba las razones de sus ataques. Aparentemente, Zodíaco adoraba matar, le encantaba sentir la excitación y la diversión que arrancarle la vida a jóvenes personas le causaba. Él decía que cuando muriera y fuera al paraíso, sus víctimas le servirían de esclavos por toda la eternidad.
Entre diciembre de 1968 y octubre de 1969 duró el azote de Zodíaco. Luego, de la misma extraña manera en que comenzó, pareció calmarse. En 2001 se dio al caso el estatus de inactivo, pero por presión popular fue reabierto en 2007. Hasta el momento se ha podido extraer un perfil parcial de ADN. El mismo sólo sirvió para descartar a los posibles sospechosos, ya que nunca coincidió el perfil genético encontrado con los de quienes se pensaban que podrían haber sido los autores de los atroces crímenes
El sospechoso más firme había sido Arthur Leigh Allen, nacido 18 de diciembre de 1933. El 26 de agosto de 1992 muere, dejando muchas preguntas sin respuesta. Fue el único sospechoso investigado seriamente por la policía. En julio de 1971 un amigo de Allen comentó a la Policía de Manhattan Beach que él pensaba que Allen era Zodíaco. Efectivamente, se encontraron cuchillos ensangrentados en su auto, pero él dijo que los había usado para matar gallinas. También confesó haber leído un libro que Zodíaco mencionaba en sus crípticas notas, “El juego más peligroso”, y que le había encantado, y lo había impresionado mucho. Pero hasta ahí avanzó la investigación.
Nunca pudo atribuirse una identidad certera a Zodíaco, quien firmaba todas sus misivas con un círculo atravesado por una cruz. La dificultad para darle un nombre, radicó también en las increíbles diferencias que relataban los pocos testigos que lo habían visto, al tratar de hacer un identikit. Inclusive aún hoy no se sabe a ciencia cierta su raza.
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